Fuegos que arman la luz I

Miembros de la UNEAC

Fuegos que arman la luz I

  • Rigoberto Rodríguez Entenza, miembro de la UNEAC.
    Rigoberto Rodríguez Entenza, miembro de la UNEAC.

Se me ocurre que lo más cercano a una definición podría ser lo indefinido. Tal vez esa sea la clave para entender los entresijos de los versos de este poeta espirituano. Como en una alfombra alada, hay de poco y de mucho en sus textos. Allí, la inmediatez, lo cotidiano asomando el rostro sorprendido de la instantánea que le dibuja. Acá, lo ignoto, lo invisible bajo el manto de lo impredecible.

Los sueños atrapados en un giro inusitado del lenguaje, servido manjar sobre la mesa: vuelo insospechado que se escapa de la oquedad quieta de sus manos. Rigoberto Rodríguez Entenza tiene el oficio de armador de belleza sobre las dunas del papel donde escribe apuntando con su dardo al tiempo: el nuestro, el de todos.

…En ningún sitio del mundo vi antes los ojos de aquel niño.

Estaba sentado en la acera, como antes lo imaginé en mi tarde eterna.

Me miró y extendió su mano tocándome algún recuerdo

pero yo puedo jurar que no lo había visto antes.

Aunque he cruzado a través del humo, perdiéndome en el cielo cómplice

y en mis horas de silencio suelo escupir sobre nombres famosos.

Aunque también suelo curar heridas invisibles

cortando justamente la carne para dejar intacto

ese pedazo humano que el tiempo desgarra.

Hoy solamente recuerdo la huella de aquel niño.

Aun me mira su insistente acusación.

Reduce mi vida a sus dos piedras castigadas.

Las notas de la prensa ni los salmos

ni los por si acaso ni los futuros.

Nada puede contra su paz seca.

Ese niño es nuestro revés.

Sin él fuéramos otros.

Ahora mismo tú fumas.

Fumas y hablas.

Exhalas tus dones y no puedes ver la cara flotando en el deseo.

Si encontraras el rostro de tu amor llorarías ante ese testigo.

No sé si vive o muere.

Solo sé que su mirada pudo alcanzarme.

Solo sé que en su sitio estuviera sentado con placer.

Rigoberto Rodríguez Entenza, “El ciudadano Coco” para sus amigos, nació en en Sancti Spíritus. Graduado en 1986 de la Escuela Nacional de Arte de Cubanacán. Ha obtenido los Premios Rubén Martínez Villena, Fayad Jamís, Eliseo Diego, Nosside Caribe, y Raúl Ferrer. Con su libro Otras piedras talladas en silencio, obtuvo Mención en el Premio Julián del Casal.

Entre sus volúmenes más reconocidos se cuentan: De tales amantes tal historia; Hombre colgando de un pie/ el mundo; Livianos; Cuerpo de álamo; Sitios Cruzados; Último día del naufragio; Otras piedras talladas en silencio; Manera obsesiva y Se fue anoche.