Fuegos que arman la luz III

Manuel Gómez Morales

Fuegos que arman la luz III

  • A la izquierda Manuel Gómez Morales en la presentación de unos de sus libros.
    A la izquierda Manuel Gómez Morales en la presentación de unos de sus libros.

Las realidades cotidianas del hombre de a pie en estos tiempos son los temas recurrentes en la cuentística de Manuel Gómez Morales. Sin sobresaltos estilísticos, sin desafueros ni alardes de novísimos métodos. Con un respeto, diríase ético, al género, va conformando sus historias, historias que apresa en el entorno donde vive y de las que fielmente deja su breve testimonio.

Sus cuentos no podrían ser si no cubanos, no importa que una situación o un personaje sean perfectamente universales. La familia, los conflictos sociales, sus desgarraduras, pero también los sueños y la esperanza de otra vez morder el fruto del árbol primigenio. He ahí los fuegos con que arma la luz de sus textos.           

Se trata de un autor que escribe sin dobleces morales, que suscribe verdades, consciente de que es la mejor manera de transformar ese mundo que observa y disecciona y donde siembra lo mejor de sí.

Según el historiador de El Cobre Julio Corbea hay que agradecer que queden sus cuentos y que mañana podamos encontrar en ellos lo que la aridez de algunos documentos oficiales no dicen: el tormento interior, la calidez de una mirada, el miedo, la ternura, el dolor, la mentira, la utilidad del perdón y la imposibilidad de sobrevivencia de ningún proyecto humano que no esté presidido por el amor.

“ …La ciudad se regocija con su movimiento. En el parque central una joven luce a Tespis y Thalía tatuadas encima de sus senos, tiende el brazo alrededor del cuello de una mujer con rostro estirado y maquillaje fosforescente. Le susurra al oído sin pausas y ella le muestra una abultada billetera con la imagen de la torre Eiffel.

“Sentados en un banco contiguo, un señor lleva el Big ben en su camisa, acaricia en uno y otro sentido la mejilla de una muchacha. Ella permanece impasible, a la caza de un minuto.

Frente al obelisco un anciano no descubre su cabeza, mantiene el sombrero Borsalino y penetra la cabellera de una adolescente uniformada; sus dedos emergen y se introducen con reiteración. Es la hora en que vuelan los búhos alrededor del parque.

“Las vecinas mayores están reunidas en sus portales como cada noche. Reeditan los orígenes de la ciudad, repiten sus memorias, hablan de sus reumas, cataratas, neuropatías, el dengue, y sienten placer. Dicen que se enorgullecen cuando el parque es visitado por padres y abuelos, junto a sus hijas y nietas, para dedicarles tiempo y consejos. Aman la cultura familiar y ciudadana.

“La ciudad vive, palpa sus noticias y progresos. Hay temporada de turismo”.

Manuel de Jesús Gómez Morales nace en Santiago de Cuba en 1954. Licenciado en Filología por la Universidad de Oriente y Máster en Promoción Cultural por el Centro de Estudios Socioculturales Fernando Ortiz en la Universidad de La Habana. Actualmente ocupa la presidencia de la filial de escritores en la UNEAC de su territorio. Ha publicado reseñas críticas y artículos en diversas publicaciones especializadas y medios de prensa y es autor de las colecciones de cuentos Hoja de ruta; Cambio de horario; Con la tiza blanca de tus juegos y Evolución Remake, este último premiado en el certamen nacional La Hoguera enorme del Consejo Nacional de Casas de Cultura. Miembro de la UNEAC. Ha merecido entre otros El Premio de la Ciudad en varias ocasiones y el de Minicuento de La Casa Tomada de Ciego de Ávila.