Fuegos que arman la luz VIII

Nelson Simón

Fuegos que arman la luz VIII

  • Nelson Simón ha ganado especial prestigio entre el gremio de escritores cubanos por su aguzado instinto de editor en la casa editora Cauce.
    Nelson Simón ha ganado especial prestigio entre el gremio de escritores cubanos por su aguzado instinto de editor en la casa editora Cauce.

Suele considerársele precursor de la poesía de tema homoerótico. Su libro A la Sombra de los muchachos en flor que resultara Premio Julián del Casal de la UNEAC en el año 2000, editado en el 2001, agotado en librerías, vuelto a editar y otra vez desaparecido de los estantes, se ha convertido en un referente imprescindible en la expresión de los cambios sociales de la Cuba de hoy. Nunca le fue fácil abrirse trecho en la amalgama de tanto literato en medio de los prejuicios. Sin embargo, su credencial ha sido una poesía de altos quilates más allá de toda frontera posible.

Como el propio Simón ha dicho “…La vida no es un sueño. Es más la pesadilla de ir haciendo los días poco a poco, de irlos amontonando, lanzándolos como inútiles piedras hacia el fondo abismal de un viejo pozo al que tenemos miedo de mirar, miedo de ir a asomarnos y no encontrar lo que esperamos, lo que quisimos ser y no pudimos porque la vida no es un sueño, es más la pesadilla que nos van regalando, es una casa mínima, impersonal, una casa sin flores ni árboles frondosos que protejan, un número en el lugar del rostro para ocultar la huella de los pájaros, la sombra que sus patas dejaron marcadas en mis ojos dulces y venenosos como almendras”.

Su poesía es también alforja de verdades, de sueños secretos que no merecen serlo. Su poesía es también una ventana de herrumbrosos goznes. Abrirla de golpe, dejar que entre el mundo en el alma atribulada y viceversa, es oficio de diestros temerarios que se saben elegidos.

“…Degusto la bondadosa sombra de los frondosos chopos.

El invierno declina entre las ramas

mientras subo por La Ribera de Curtidores

pesando cada instante de mi vida.

A un lado coloco mi pasado y en el otro

relumbran como huidizas gemas, sueños y proyectos.

Es una suave mañana en que ajena la ciudad invita

a recorrerla, a violar la intimidad de sus bancos,

a enamorarse.

El verano

se anuncia en las piernas de los adolescentes

y en la falsa sonrisa de los vendedores.

De las tapicerías sale un vaho tibio y hogareño,

los olores se mezclan con los recuerdos:

un beso furtivo, un alado perfil,

caoba recién lijada y ambarino barniz

dando brillo a mi deslucida alma.

Paso sin advertir que nadie advierte mi presencia.

Me acostumbro a no existir dividido en dos

por el océano y sin saber en qué orilla

quedarán al final mis despojos.

Partir será aceptar que pasten por mi cuerpo

míseros corderos de silencio. Quedarme

será plegar la cera de mis alas, mutilar mis pulmones

en el otoño de los altos chopos.

Tampoco hoy lloverá. No vendrá una vecina

para pedir su poquito de provisoria sal.

No tocará a mi puerta un sorpresivo amante.”

Nelson Simón nace en Pinar del Río en 1965. Poeta y autor de innumerables obras para niños. Su labor en la casa editora Cauce le ha ganado especial prestigio entre el gremio de escritores cubanos por su aguzado instinto de editor.

Entre sus obras más conocidas están los poemarios El peso de la isla, Ciudad de nadie, Con la misma levedad de un náufrago, De la Mala memoria y el verano y un poemario de necesaria presencia en las letras cubanas que fuera Premio UNEAC y Premio de la Crítica: A la sombra de los muchachos en flor. En 2014 obtuvo el Premio Julián del Casal de la UNEAC.

Muchos de estos libros han sido reeditados dentro y fuera del país y traducidos a otras lenguas.

Su obra dedicada a los niños le ha hecho merecedor de varios importantes premios como La Rosa Blanca cinco veces y el Premio de la Crítica en tres ocasiones. Entre estas obras están Brujas hechizos y otros disparates, Manuscritos de Pink Mountain, Cuentos del buen y mal amor y As de corazones entre otra docena de textos publicados por el autor.

Es miembro de la UNEAC.