La iconografía femenina de Antoine Mena

La iconografía femenina de Antoine Mena

  • La profesora de Antoine Mena.
    La profesora de Antoine Mena.

A partir de imágenes que toma de los wallpapers y luego manipula en computadora comienza para Antoine Mena (La Habana, 1983) la invención de su cosmo personal, un espacio donde lo principal es la figura femenina. Culminado el proceso, la foto original da paso a otra donde muchas veces el rostro es construido solo mediante manchas de una gran fuerza expresiva.

A primera vista podría creerse que el color es aplicado en trazos rápidos, frenéticos, pero es todo lo contrario. Antoine trabaja sobre lienzo, racionaliza cada pincelada, toma distancia y continúa el proceso. Las creaciones son fieles a su naturaleza: enérgicas, pero al mismo tiempo equilibradas.

Antoine es egresado de la Academia de Artes Plásticas San Alejandro (2008) y en 2010 cursó el Taller Los nuevos fieras creado por la artista Rocío García. Actualmente su paleta tiende más a colores suaves y fríos, si fuéremos a mencionar influencias en el presente, afloran Basquiat y el bad painting en esa forma un tanto arremolinada de la pincelada, de manera que la figuración es casi nula, donde también se evidencia un gusto por la figuración abstracta y por el uso de diversos encuadres que hacen muy atendibles sus composiciones al proponer otras perspectivas de los motivos centrales. A veces, es solo un torso que apela a figuras de la antigüedad clásica, pero que desde su aparente pasividad, de la complacencia que genera, existe una reflexión silenciosa acerca de la violencia, los arquetipos o modelos de belleza establecidos socialmente.

En La profesora, el artista se detiene en uno de los roles más evocados por los chicos en la adolescencia, la supuesta sensualidad de la maestra. Por ello el rostro no es importante, no es una maestra en particular, es la figura social que despierta el morbo entre los estudiantes. Antoine Mena —debo decir— indaga en el retrato, pero un retrato que se aleja de los modos hiperrealistas de la vanguardia o naturalistas de la academia. La suya es la gestación de imágenes evocadoras, cuestionadoras, que interrogan al espectador acerca de todo lo establecido en cuanto a patrones, conductas sociales y modos de consumo.

Ego, Atmósfera y Eva tiró la manzana son quizás sus piezas más figurativas, trabajadas igualmente con acentuados aires abstractos y una paleta que va desde la recurrencia al blanco para veladuras hasta intensos rojos con una carga semántica vital para ponderar el propio ego en dicha obra. En Eva... se hacen notables las influencias del dripping, la manera en que se involucra con el propio cuadro. 

Cabaretera, pieza del 2016 es tal vez una de sus creaciones más desgarradoras, posee toda la carga dramática de esos retratos de Munch, incluso remite al sórdido espacio de la noche plagada de vicios. Son piezas únicas donde puede palparse el tiempo que le toma decidir cada pincelada, ver sus efectos y cómo va complementándose y buscando equilibrio con el resto de la composición. Es, por qué no, también parte de una iconografía muy personal, de sus marcas como artífice que poco a poco se van delineando a medida que el tiempo transcurre. Elucubraciones del subconsciente. No obstante, Antoine se apega a sus cavilaciones, en medio de un laxo que cada vez se presenta más álgido, desde el instrumento que posee para hacer la crítica: su arte.