Los sesenta de la Revé

Los sesenta de la Revé

  • Revé era un soberano de la percusión.
    Revé era un soberano de la percusión.

La Orquesta Revé está celebrando sesenta años, después de una rica trayectoria que abarca el fenómeno del changüí-shake de 1968 con Juan Formell, la explosión del Charangón 1988 con Juan Carlos Alfonso y la nueva etapa 1997-2016 con Elito Revé (hijo).

Revé era un soberano, un “brujo” de la percusión y la música cubana. Pasó por una larga saga dentro de diversas agrupaciones, hasta las congas orientales, donde cualquiera no toca. Para mostrar el alcance musical de este hombre acudo a las declaraciones de Juan Carlos Alfonso (1984-1988), uno de sus orquestadores: “Revé tenía como concepto algo aprendido desde su juventud, la música tiene que entrar en clave, no puede haber interrupción. La instrumentación sonaba fuerte, con su golpe rumbeao. El toque de su paila, con toda la sencillez, era un código que toda la orquesta debía seguir, sobre la base de ese estilo. El piano y el güiro tienen un protagonismo esencial (…). De esta mecánica comieron todos los que tocaron con él: Chucho Valdés, Manolito Coipel, Vicente Rojas, Germán Velazco, César Pedroso, el Lele, el Yulo, Formell y yo, aceptamos esa regla y todavía hay mucha gente viviendo de este concepto. Dominaba la percusión, no sabía hacer otra cosa y había que entrar por ahí, siempre fue el mismo ritmo, con una técnica empírica, sencilla que le funcionó. Los nuevos talentos revolucionaron esa sonoridad, pero Revé sabía lo que quería; dicen que el diablo sabe por viejo”.

El primer baterista de Los Van Van, Blas Egues (hermano de Richard Egues) antes de fallecer, me explicó la técnica de Revé en la paila: “Logró un timbre identificativo con el toque de “abanico”, de redoble de cinco notas, hand to hand (mano a mano). El otro toque de siete notas (el chorreao) como el de la Orquesta Aragón, hay que estudiarlo y dominarlo muy bien, para poder articularlo correctamente”.

Juan Formell expone estas palabras: “Revé sabía echar el negocio pa´lante, era luchador con su orquesta y siempre tenía trabajo y hacía mover al bailador, que eso es lo importante”.

En verdad hay muchos músicos de alta escuela que conocen los trucos de hacer bailar a las grandes masas. Una larga historia posee Revé, pero lo más importante fueron los aportes que realizó y la manera que hacía bailar al público de diversas regiones.

Por mi parte tuve la posibilidad de asistir a todos los grandes momentos de Revé: en la primera etapa con Juan Formell, ambos llegaron a paralizar la imparable conga de Los Hoyos en Santiago de Cuba. Con Juan Carlos Alfonso, los disfruté en el carnaval de 1986, en el Paseo del Prado. Con Juan Carlos Alfonso fui de gira por la zona oriental, hasta la Loma del Chico en Guantánamo.

Recuerdo en el Salón Rosado Benny Moré de La Tropical, durante un Festival de salsa, en pleno boom de la timba cubana, los cantantes de la Revé tarareaban un coro que decía así: “bobería bobería”, que ahora rescata Havana D´Primera; pero aquello tenía un sabor que hacía bailar al más pinto de la paloma, como dice la gente del campo. Esta era la cualidad que tenía la orquesta, que concibió un concepto para el bailador como lo hizo Arsenio Rodríguez, Juan Formell, Juan Carlos Alfonso, José Luis Cortés, David Calzado y muchos otros.