Mario Martínez Sobrino: Un Baobab Inmenso

Mario Martínez Sobrino: Un Baobab Inmenso

  • Integrante de la Generación del 50, y siempre un poeta de su tiempo, ávido cronista de la vida y de todo lo que lo rodeaba. Foto tomada de internet
    Integrante de la Generación del 50, y siempre un poeta de su tiempo, ávido cronista de la vida y de todo lo que lo rodeaba. Foto tomada de internet

Nunca un año es suficiente para asimilar la ausencia física de un hombre cuando se ha obtenido tanto de él. Menos, si a esto se le suma el dolor tremendo y la conciencia de que su obra, con todo lo que eso implica, no seguirá creciendo, aunque sabemos con satisfacción que ha ganado un lugar prominente dentro de la cultura cubana.

El 13 de octubre de 2016 falleció en la Habana, a los 85 años, el poeta cubano Mario Martínez Sobrino, quien fuera un amigo y ferviente maestro de mi generación. El próximo 24 de febrero se cumple un aniversario de su natalicio.

Mario nació el 24 de febrero de 1931 en el barrio de Belén, en la calle Habana. Se graduó de Bachiller en Letras en el Instituto de la Víbora y luego ingresó en la Universidad de La Habana, de donde salió como doctor en Derecho.

Durante 25 años ejerció la diplomacia, representando a Cuba en diferentes países y llegando a trabajar en la Federación Mundial de Asociaciones pro Naciones Unidas y en el Consejo Latinoamericano de Relaciones Internacionales y Estudios para la Paz. Además, fue profesor adjunto del Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García, e impartió conferencias en la ONU y otros organismos multilaterales así como en instituciones universitarias cubanas y extranjeras.

Integrante de la Generación del 50, y siempre un poeta de su tiempo, ávido cronista de la vida y de todo lo que lo rodeaba, publicó su primer libro, Poesía de un año treinta y cinco, en Ediciones UNIÓN, 1968.

Sobre este poemario el crítico y poeta Isidoro Nuñez Miró dijo:

“…es la muerte la que da vida al libro, la que le confiere a sus mejores partes esa tensión, esa calidad existencial con que es vivido el instante de vida.

Peculiarmente, el poeta recurre con frecuencia a la superposición de planos diacrónicos pero en cierto sentido isomórficos, procedimiento que efectúa una apertura a un espacio mayor que paradójicamente es un callejón sin salida donde cada palabra y cada gesto prefiguran la repetición que ellos mismos operan en ese momento.

Poesía de un año treinta y cinco exhibe un lujo formal, una rica variedad que alterna la sintaxis ardua con el giro coloquial, el adjetivo raro con la frase acuñada y va desde el expresionismo pop de 25 episodios de Drácula hasta el fluir de la conciencia de Una radiación de veras limpia pasando por la poesía concreta de Nocturno.”

Luego Sobrino continuó enriqueciendo su obra con otros siete títulos, cada uno de ellos diferentes en esencia pero conservando siempre el tono conversacional que desde ese primer libro va caracterizar su quehacer poético.

Todos ellos de una riqueza y maestría literaria tal, que no le permitieron a la crítica en ningún momento pasar desapercibidos. En una ocasión el crítico José Prats Sariol refiriéndose a la obra de Mario escribió:

“El ábside de la poesía de Martínez Sobrino es la pluralidad en lo individual… Mario Martínez Sobrino lejos de distanciarse de sus axiomas argumentales y expresivos los ha interiorizado más… Lo curioso, lo que nos sirve para asir sin equívocos su poética y posibilitar una lectura reflexiva de sus poemas, es cómo evidentes signos de implicitación… aparecen unidos… a un total desenfado léxico y sintáctico…. Ese sincretismo es la proyección estilística del axis individualizante. Allí —nos parece— hay que centrar la apreciación de sus virtudes…”

Poemas suyos han sido incluidos en disimiles antologías y traducidos a varios idiomas entre de los que se incluye el alemán, el francés, el húngaro, el inglés, el portugués, el ruso y el serbiocroata.

En el año 2004 Martínez Sobrino obtuvo el Premio de poesía Nicolás Guillén con el libro Figuras de Tormenta. Guillermo Rodríguez Rivera, miembro del jurado en esa edición del concurso expresó:

“ya la concesión misma del premio es un elemento fundamental que tiene el jurado sobre el libro… hubo al menos seis o siete, de los 49 presentados, que podían haber obtenido el premio sin ningún tipo de bochorno para ninguno de los jurados. Cualquiera de ellos hubiera podido llevarse el galardón. Pero hay un solo premio y había que escoger uno que, por supuesto, fue el mejor.”

De igual manera, Magaly Cabrales, quien realizara la cobertura de la ceremonia de premiación en la sala Nicolás Guillen de la UNEAC para La Jiribilla escribió:

“Con Figuras de Tormenta, la obra ganadora del concurso Nicolás Guillén,  Mario Martínez Sobrino, alcanza un momento culminante en su trabajo literario. Se trata de un libro cuya profundidad,  trascendencia, enraizamiento de nuestra cubanía y construcción original retrata fidedignamente a este poeta  de la generación del 50.

El propio Mario, refiriéndose al Nicolás Guillén dijo:

“Para mí este premio es de gran satisfacción personal. Me estimula a continuar escribiendo. El habérseme entregado a mí, un poeta de trayectoria, pues escribo desde 1968, le da una dimensión adicional.”

En el año 2008 Martínez Sobrino publicó una antología de su obra titulada A un lado de la noche, en la colección Bolsilibros, de Ediciones UNIÓN. Al respecto el reconocido crítico e investigador Enrique Sainz dijo:

“Poesía de gran linaje, de sellada elocuencia, de plenitud verbal y de tención emocional desbordante, sin placidez y con alternancia de silencios y espacios, por un lado, y de símbolos y visiones por otro, todo ello sin retoricismo ni actitudes más o menos barrocas, sin oscuridades ni escuelas literarias. No estamos ante un imaginario o ante una voluntad construcción verbal, sino más bien ante un testimonio insoslayable de la revelación. Regocijo mayor el de llegar a escritura semejante, ya sea como autor, ya como lector. La poesía cubana de hoy alcanza, con obras como esta, una escritura continental, dentro de la mejor tradición del idioma.”

Muchos fueron los jóvenes escritores que se nutrieron de las enseñanzas de Sobrino en los últimos tiempos a raíz del espacio literario Aguas varias que él coordinaba y conducía, y muchos de estos jóvenes estuvieron dentro de su círculo de amigos aprendiendo directamente de él el arte de de hacer buenos versos, a todos ellos, en el 2011, les regaló la antología Aguas Varias donde no pocos vieron su poemas publicados por primera vez. En palabras de Mario:

“Este fenómeno no deja de asombrarnos: Aguas Varias no se anuncia en ningún papel periódico ni noticioso y lucero. No creo que la creciente concurrencia guarde mucha relación con los correos electrónicos que distribuye el Centro Provincial del Libro, tal como lo hace con las demás tertulias de La Habana. No son muchos los concurrentes nuestros que tienen computadora propia y, menos, acceso al correo electrónico. Es la vos que corre, avisa y anima, la causa de ese crecimiento que así nos consta.

En resumen, mientras la antología en parte envejece, la tertulia fluye y consolida sus espacios, renovándose.”

Aguas varias, la tertulia, fue el regalo de Mario Martínez Sobrino para los jóvenes poetas y otros no tan jóvenes que se nucleaban alrededor suyo, un lugar donde lograban hacerse visibles para bien de la poesía, un espacio desde y para los ellos, un espacio como pocos, un tiempo único.

 

Por Abu Duyanah