Mascarada: lo imprevisto y verdadero del canto

Mascarada: lo imprevisto y verdadero del canto

  • Cubierta del libro. Cortesía de la autora
    Cubierta del libro. Cortesía de la autora

Mascarada, es el primer libro de poesía del escritor y periodista uruguayo Guillermo Lopetegui, publicado por Ediciones Aldebarán 2016. Entre sus obras destacan: Último reducto, Serias picardías, Los reflejos en la noche, La esperanza y su sombra, todos en el género cuento. El autor dice en una entrevista que fue un deseo súbito e imperioso el que sintió una tarde en que se encontraba leyendo en una playa y allí comienza a escribir un poema. Poema que luego pasará a formar parte de este libro relativamente breve: cincuenta y siete cuartillas. Dividido en tres secciones: “Arribajes lejanos”, “luminosidades y oscuridades de una reina-diosa” y “Mascarada”. Con tres, doce y ocho poemas en cada sección.

El poemario está recreado en un paisaje náutico que es descrito eficazmente por Lopetegui, como lo apunta Susana Boéchat en el hermoso prólogo que le ha escrito, donde son utilizados términos como “arribaje” y “orzar”, propios de la navegación, nos señala Susana. En los poemas, el mar no se ubica nunca como simple o mero telón de fondo de sus historias, sino casi sujeto, actuante, personaje prójimo de la pasión del que canta. Porque en Mascarada, el Amor es cantado con versos sencillos y directos, sin objetivaciones neobarrocas ni edulcoraciones surrealistas. Guillermo Lopetegui, sabe llamar al Pan, pan y al Vino, vino. “Solo quiero/que estés a la altura de mis ojos/ dispuesta para la presión de mi brazo/ entregada a los deseos de mis labios/” escribe el poeta. Noto que su poesía tiene una considerable influencia romántica, y al mismo tiempo, se diferencia de sus contemporáneos al no optar por la experimentación sino por un estilo más sencillo y preciso.

Con frecuencia se centra en lo sensorial: “allí el resplandor/cayendo sobre ramas dormidas/ ratifica silencios/ que son promesas de sonidos nuevos/”. El autor se vale de un lirismo transfigurador donde lo fugaz y lo eterno aparecen conjugados en su obra como parte de un todo, y un misterio como el mar mismo es el elemento que permite, a su vez, ese contacto dotado de un hondo sentimentalismo.