Parada en la estación interior

Parada en la estación interior

  • La escritora Masiel Mateos Trujillo es la anfitriona del espacio que, en esta ocasión recibió a Arlen Regueiro Mas. Foto del autor
    La escritora Masiel Mateos Trujillo es la anfitriona del espacio que, en esta ocasión recibió a Arlen Regueiro Mas. Foto del autor

Este catorce de febrero de 2018 no solo es del amor y la amistad, es también de la poesía.

El portal de la sede provincial de la UNEAC de Ciego de Ávila resulta el escenario casi perfecto. Aunque tenemos problemas con el audio y no se cumple cabalmente el objetivo, los vecinos circundantes están al tanto de esta actividad.

A falta de un público más a tono para la actividad, se toma la decisión de sacar la tertulia para que la acción se vuelve mucho más grandilocuente y puedan confraternizar, en algún momento, públicos directos (los asistentes) y el indirecto (los vecinos, trabajadores, transeúntes) con la obra y el artista expuestos.

La tertulia Estación Interior es como un tren que cada mes la filial de escritores de la UNEAC realiza en esta, su casa.

Masiel Mateos Trujillo (Morón,1968), escritora, es la anfitriona del espacio. Y es, a mi juicio, una de las buenas. ¿Por qué?

En psicología existe algo llamado “rapport” y está vinculado con el sentirse bien del paciente, ante la presencia del especialista. Lo que este último sea capaz de transmitir para lograr una comunicación certera.

A Masiel Mateos le sobra presencia física, y candidez humana. Su dicción es buena, el volumen y el ritmo que le da a sus oraciones hace posible que llegue a más personas y con mayor claridad. Esto, y algo más, permite que el espectador se sienta cómodo cuando ella comienza la tertulia.

Es el primer paso para lograr una buena comunicación.

Lo que va diciendo resulta de interés porque fija su atención en las cosas que pudiera estar pensando el invitado y el público. Así consigue la empatía. Y define muy bien, los objetivos del espacio. Da pie para que el escritor invitado se motive a hablar.

En esta oportunidad, Arlen Regueiro Mas (Ciego de Ávila, 1972) es el poeta que se sienta a su lado y debe responder cada una de las preguntas que Masiel le haga.

Arlen es otro de los escritores experimentados de esta provincia, en la buena realización de tertulias, lecturas poéticas, eventos, etc., y tiene muchísima experiencia en asuntos organizativos y de comunicación oral.

Un guion bien preparado por parte de la anfitriona le sirve para alcanzar mayor seguridad y no parecer que improvisa sus preguntas. Además de que le transmite cierto confort, también, al entrevistado. Y es un acto respetuoso para con el público.

Cada pregunta, en sí, responde al ámbito que circunda a ese escritor. Hay puntos obligados cuando se está entrevistando a Arlen Regueiro Mas, quien fuera miembro de la AHS y tuviera una participación muy importante en la vida orgánica de la misma y de la Editorial Ávila.

De la Feria Internacional del Libro 2018, la promoción del libro y los escritores, la AHS, la poesía, los poetas, la ciudad, los portales, los libros y el marcketing, entre otros, se habla. Arlen Regueiro Mas supo responder con optimismo y buen gusto cada pregunta. Tiene presencia en cada uno de los tópicos tratados.

Sus respuestas dan paso a otras interrogantes. Aporta nuevos conocimientos para los presentes y crea dudas en otros, como yo, por ejemplo, lo que me conlleva a la investigación. Asunto meritorio.

Soy de los que piensan que las entrevistas no solo es un campo de batalla entre dos camaradas. También el espectador ha de sumarse y sacar provecho. Así ensancho mi universo cognitivo. Así se le aporta más materia a mi almacén reducido de lecturas y relecturas.

Esta tarde de Estación Interior no es la excepción. Cuando se unen talentos en un solo espacio, gana la literatura y el arte, pero gana también el intelecto.

La tertulia es un espacio para conocer la obra y reconocer al artista. Permite que se dialogue, y también, que se cuestione. Por eso, del público hay también preguntas que deben ser respondidas. Es la máxima de toda comunicación.

Cuando se llega a la parte final, a uno le queda la satisfacción de que el viaje a la estación interior del escritor se ha hecho y de la mejor manera posible.

Arlen Regueiro Mas nos regala la lectura de un poema y es cuando visualizamos, casi por primera vez, todo ese mundo interno suyo que nos ha abierto con cada respuesta anterior.

Para que espacios como este no naveguen en la nada y el vacío, necesitamos ganar más en presencia de públicos. La magia podría ayudarnos, pero no creo que estemos para milagros ni varitas mágicas. Hacer conciencia y motivar más a los escritores de la UNEAC podría ser una de las acciones tomar en cuenta para que los asistentes pululen por estas sillas que quedaron vacías.

No basta con el internet, con las llamadas por teléfono, con la invitación de boca en boca. Si no hay comprometimiento es casi imposible lograr algo. Los primeros que han de comprometerse somos los que están detrás de que Masiel Mateos se siente a elaborar su guion y se piense en la logística de cada espacio.

Después, han de comprometerse todos para que este viaje por la Estación Interior de la literatura avileña sea productivo y ameno.