Rafael Taquechel: pilar en la historia del ICRT

Rafael Taquechel: pilar en la historia del ICRT

  • Su obra constituye un legado para los jóvenes creadores cubanos
    Su obra constituye un legado para los jóvenes creadores cubanos

Rafael Taquechel Hernández, «Take» (1941-2017), duerme el martiano sueño de los justos en los amantísimos brazos del Espíritu Universal; leitmotiv en la obra poético-literaria y periodística del Apóstol, referente ético ineludible en su infatigable saber-hacer en el mundo audiovisual cubano.

El también miembro ilustre de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), desciende de una familia de revolucionarios: el abuelo materno había sido general del Ejército Libertador y el padre, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba hasta su deceso, y dirigente de los trabajadores del puerto de Santiago de Cuba, donde estuvo muy próximo al hoy General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente de la República de Cuba, y al dirigente obrero Lázaro Peña, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba hasta su fallecimiento.

Su compañera en la vida y en las ideas revolucionarios fue la doctora María Poumier, exprofesora auxiliar de la Universidad de La Habana y profesora de centros parisinos de educación superior. En cierta ocasión, en que la doctora Poumier asistió, en calidad de ponente, al evento internacional El equilibrio del mundo, organizado por la Sociedad Cultural José Martí y la Oficina de Estudios Martianos, tuvo la gentileza de concederle al autor de esta evocación literaria una entrevista, que fue publicada en el Portal CubaLiteraria (www.cubaliteraria.cu) (Diálogos).

El «Take» fue miembro entusiasta de la Juventud Socialista, y desde el comienzo de la insurrección popular contra el régimen de facto del general Fulgencio Batista Zaldívar, peleó al lado de los revolucionarios en la ciudad heroica de Santiago de Cuba.

Después del triunfo de la Revolución, fue enviado a estudiar química en Polonia, pero su pasión era la historia y comenzó a trabajar, en 1969, en el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), donde se mantuvo hasta su jubilación, en 2012.

Era licenciado en Historia del Arte por la Universidad de la Habana (1977). En el ICRT se desempeñó como asesor en temas relacionados con la historia de Cuba. Había investigado y departido mucho con los intelectuales Jorge Ibarra y Walterio Carbonell (fallecido).

Después, fue realizador de radio y televisión, así como editor de espacios adquiridos en el exterior. Recibió disímiles distinciones por la calidad de su trabajo técnico-artístico; entre ellas, la de Artista de Mérito del ICRT, en 2015.

Fue un brillante analista político, dotado de un agudo sentido crítico, además de especialista en historia de la música popular cubana. Él se definía a sí mismo como heredero del espíritu de Antonio Maceo, no sólo por el sentido patrio, sino como forjador de entendimiento entre negros y blancos.

Como diría su sobrino, el dramaturgo matancero Rubén Darío Salazar: «fue guayo y sonaja […], y clave también». Hijo de Obatalá, deja una huella indeleble en el panorama cultural habanero y oriental.

Descanse en paz, Rafael Taquechel Hernández, que su obra en la tierra está más que cumplida.