Sobre Aguafuerte casi sin Luz de Pedro Llanes

Sobre Aguafuerte casi sin Luz de Pedro Llanes

  • Pedro Llanes es miembro de la UNEAC y posee la Distinción por la Cultura Nacional.
    Pedro Llanes es miembro de la UNEAC y posee la Distinción por la Cultura Nacional.

Sus poemas aparecen en numerosas publicaciones periódicas  y en más de una decena de antologías cubanas y extranjeras, entre las que se destacan: Mapa imaginario, con prólogo de Rolando Sánchez Mejías y patrocinio de la Embajada de Francia (La Habana, 1995); Las palabras son islas. Panorama de la poesía cubana del siglo xx (Letras Cubanas, La Habana, 1999); Antología de los Premios de Poesía Nosside 2004 (Letras Cubanas y Città del Sol Edizioni, Reggio Calabria, Italia-La Habana, 2004). The Whole Island: Six decades of Cuban poetry, University of California Press, Noviembre, 2009; Cuba: un viaggio tra immagini e parole, NFC edizioni, 2014, entre otros. Ha traducido textos de importantes poetas e intelectuales de varios idiomas: catalán, inglés, francés, portugués, italiano, esperanto, etc.

En la antología de Pedro Llanes Aguafuerte casi sin luz (Ediciones UNIÓN, 2013), la obra poética del también narrador (El fundidor de espadas), ensayista (Icono y ubicuidad), y hasta ahora autor de una obra de teatro —Del Norte y del Sur (Capiro, 2009), nos es presentada desde lo que pretenden ser ciertos momentos distintivos de una bibliografía que abarca varios, y bien recibidos, libros de poemas. Algunos de los más conocidos son, y cito en orden cronológico, Diario de un Ángel (1993), Sibilancia (1996), Sonetos de la estrella rota (2000), Oscuros guerreros (2005), Poemas nocturnos para L. (2010), y En la isla de las venas azules (2012). Lo que ha apuntado Víctor Fowler a propósito de Poemas nocturnos para L., es igualmente válido para señalar el itinerario trazado en una antología como esta; es decir, esta podría ser leída como el relato de una progresiva, y algo discontinua, inmersión de Pedro Llanes “en la revelación de su vida personal (…) mediante la puesta en texto de paisajes, historias y personajes de la tierra chica”.

Tránsito este que, a mi modo de ver, abarcará diversas formas que van desde la torturada elegancia que anima los ballets que abren el volumen —tal como nos son presentados en Diario del Ángel, con esas densas formas dramáticas, rítmicas y espaciadas, llenas de voces y disonancias—, hasta llegar a la mera anotación de una escena, al aforismo, o apenas al índice fugaz. De cualquier modo, el tratamiento más explícito, el que mejor ejemplifica lo que ha señalado Fowler, se encuentra precisamente en la sección de Poemas nocturnos para L., una de las más vastas del libro, y donde Placetas es el topos alrededor del cual se erigen algunos de los poemas más personales de Llanes.

Pero, a mi entender, lo que constituye el momento decisivo de Aguafuerte casi sin luz, son los textos extraídos de En la isla de las venas azules, libro que fuera ganador del Premio Internacional de poesía Nicolás Guillén. Con todo y su brevedad —en esta antología solo fueron incluidos once textos—, me parece un conjunto de poemas verdaderamente extraordinarios. En ellos, y siguiendo así la fluyente tradición caribeña de tragicidad, Pedro Llanes nos entrega algunas de sus composiciones más sombrías. En el centro la muerte de su madre, en una atmósfera en la el que ciertas descripciones (muy directas) son a veces descargadas en un extenso territorio de notas a pie de página.

Aquí es preciso detenerse un instante. Creo que como procedimiento nos debe poner sobre aviso la recurrencia a la alusión erudita que bajo la forma de paratextos, amenaza anegar los márgenes de La isla de las venas azules. Esto puede ser advertido, si se quiere, como un gesto de elisión del pathos, un modo indirecto de ratificar (mediante el aparente desvío por la inclusión en el poema de numerosos y a menudo oscuros comentarios), el papel que juega la cultura en su estatus de maquinaria especular.

Como en La lección de anatomía del Dr. Tulp de Rembrandt (leída o no por Sarah Kofman), frente a los pliegues de la densidad de la muerte, tornar los ojos al libro, al pharmakon, no al cadáver. Es decir, frente al volumen impenetrable del cuerpo sin vida de la madre, la cultura —parece así indicárnoslo el sentido y la disposición espacial de estos textos de Pedro Llanes— se ofrece como el medio más adecuado para ejecutar una operatoria dramatúrgica de discontinuidad, la única que permite al autor hacer tolerable lo intolerable. Es así que “aquí la mano se agranda como en Alicia en el país de las maravillas, simula una pequeña maniobra de despersonificación”, creando algunos de los poemas más perturbadores sobre la muerte que yo haya leído últimamente.

Por último quisiera indicar que cierran Aguafuerte casi sin luz ocho fragmentos críticos sobre la poética de Pedro Llanes. Estos están firmados por Roberto Manzano, Edelmis Anoceto Vega, Rogelio Riverón, Rigoberto Rodriguez Entenza, Víctor Fowler, Alberto Abreu Arcia, Alberto Garrandés, y Enrique Saínz.