“Un poeta en Rusia es más que un poeta”

“Un poeta en Rusia es más que un poeta”

  • Dura su palabra y cortante, con filo rasposo se expandía sobre la noche.
    Dura su palabra y cortante, con filo rasposo se expandía sobre la noche.

Anoche escuché a Evgeni Evtushenko decir sus versos. Vestía de colorines y arrastraba las erres con un acento que se me antojaba siberiano. Entendible su español, diría que emocionante, más bien dramático en todo su esplendor. Su voz resonaba vigorosa en el Cementerio de Espada, los nichos a su espalda. En el corazón de Cayo Hueso en La Habana. Allí donde reposan —o saltan como frijoles mágicos— los restos del bardo alemán Georg Weerth que ha dado el nombre de Callejón del Poeta a ese lugar donde nace o muere la calle Aramburo.

A su lado Roberto Fernández Retamar y Antonio Armenteros. Un poco más allá Lina Zerón, Marcos Ribadeneira y Alberto Marrero.

Dura su palabra y cortante, con filo rasposo se expandía sobre la noche por sobre el rumor soporífero de las telenovelas. Evtushenko es, sin duda alguna un mito vivo de la poesía rusa y del mundo. Actor, cineasta, poeta traducido a más de setenta lenguas, poeta de multitudes, un tribuno que ha llenado estadios en el mundo y que fue ídolo de las juventudes en los setenta.

Hoy es un venerable anciano al que no le envejece ni la garganta ni el corazón. Editor de valiosas antologías y traductor al ruso de poetas de habla hispana ha laborado en universidades e instituciones culturales del mundo donde imparte conferencias y realiza recitales.

Los astrónomos de Crimea dieron su nombre a un planeta descubierto en 1978.

Invitado por el Festival Internacional de Poesía de La Habana es un lujo tener a un planeta como él entre nosotros. Y para mí, aunque pase el tiempo, siempre podré decir: “Anoche escuché a Evgeni Evtushenko decir sus versos”.