Una brújula sumergida en el alma

Una brújula sumergida en el alma

  • En sus páginas se traza un recorrido, la vida en sí: la infancia, el hogar, la familia de la que se proviene y la que se pretende crear algún día. Portada del libro
    En sus páginas se traza un recorrido, la vida en sí: la infancia, el hogar, la familia de la que se proviene y la que se pretende crear algún día. Portada del libro

Una muchacha queda sola frente al mar. Y como los antiguos marineros procura encontrar el rumbo en las estrellas. Pero las luminiscencias lejanas pueden ser caprichosas: conducir a Belén o a ninguna parte. Así que la joven se auxilia de un instrumento más certero: uno que utiliza una aguja imantada para señalar el norte.
Quizás, pueda guiarla, mas una brújula es inútil en las zonas polares y también puede serlo en medio de una “casa vacía” o de “un lugar que ya no existe”.
Las décimas de este cuaderno de Elizabeth Reinosa Aliaga son cruzadas por el vuelo de aves migratorias. Aunque la muchacha desconoce “¿A dónde se irán los patos/ de Central Park en invierno?” Y es que ella añora alas, un tibio vuelo que la deposite en la orilla donde el nido será posible.
Brújulas, fue mención del Concurso Cucalambé por su calidad poética y estructural. Más allá de su indudable calidad, para mí, la poesía más hermosa es siempre la más honesta. Y no existe modo de no serlo cuando se escribe de la relación del ser humano con su entorno, la cotidianidad, las angustias que, acumuladas, comienzan a convertirse en pájaros octosílabos que van hacia su raíz. En este libro hay una urgencia imperiosa de “Fuga”, como lo señala una de sus partes. Esta necesidad se ve dada: uno, por el afán de reunirse con el ser amado; dos, por la lucha constante contra el tiempo, el sujeto lírico afirma que los años “Irrumpen como animales desbocados”; y tres, que esta lucha y aspiración se ven frustradas por las circunstancias sociopolíticas que le ha tocado vivir y que día a día sufre la familia cubana, al verse apartada de los suyos.
En el prologuillo escrito para Brújulas, el poeta Roberto Manzano hace una reflexión muy interesante: “En este libro de décimas hay un argumento cardinal: la urgente edición del mundo, que necesita ser salvaguardado y rectificado de inmediato…”.
En sus páginas se traza un recorrido, la vida en sí: la infancia, el hogar, la familia de la que se proviene y la que se pretende crear algún día.
La muchacha continúa frente a las aguas, como Penélope, pero moderna, brújula en mano, esperando no el regreso sino la fuga, desde el íntimo mar de los símbolos hacia la poesía que la rodeada por todas partes:
Para ella “No existe alianza
entre pasado y futuro”.
La muchacha está en lo oscuro:
es un ave y es la danza
de la espuma. Hay una lanza
que se fusiona en su pecho,
un girasol, un helecho
que se escuda de la ausencia.
Es el mar una sentencia
germinando bajo el techo
del que falta. Y en la nieve
la brújula sumergida,
aun soporta la caída,
los adioses, lo que mueve
la fe. Doloroso, breve,
el paso por la ciudad
reinventa también la edad,
direcciones. Esta lista:
Hay una pequeña arista
de luz en la oscuridad.