¿Y tu abuela dónde está?

¿Y tu abuela dónde está?

  • Desde los primeros momentos, en Cuba, los chinos demostraron, por todas las vías posibles la inserción de su cultura.
    Desde los primeros momentos, en Cuba, los chinos demostraron, por todas las vías posibles la inserción de su cultura.

En estos días en que se celebra el Año Nuevo Lunar o Fiesta de la Primavera, mi hermano me comentaba que en las películas históricas que se están produciendo en Cuba no se mostraba el componente chino de la nacionalidad cubana.

Quizás algunos de los realizadores desconocen que, a partir de 1847 llegaron a Cuba más de 150 mil chinos, preponderantemente cantoneses. Procedían de una nación milenaria de una cultura muy elaborada propia de una antiquísima civilización.

Desde los primeros momentos, en Cuba, los chinos demostraron, por todas las vías posibles, su intolerancia respecto al régimen vejaminoso de la plantación.

En 1868, con el estallido de la Guerra de los Diez Años, los culíes se incorporaron de manera masiva a la contienda y dieron muestra de disciplina, lealtad y valentía. Vea los datos de Juan Jiménez Pastrana, Los chinos en la historia de las luchas por la liberación cubana (1847-1930).

En el 2010 se publicó un libro sobre tres generales cubano-chinos, de ascendencia asiática, que pelearon en las Fuerzas Armadas Revolucionarias en la Revolución Cubana: Armando Choy, Gustavo Chui, Moisés Sío Wong.

La historiadora Miriam Herrera Jerez considera que no se produjo en Cuba un movimiento político racista hacia lo chino como sucedió en todos los lugares del continente americano de grandes concentraciones de población china.

Desde el siglo XVIII la sociedad cubana se llenó de productos asiáticos provenientes de Manila. Era muy difícil que en una casa cubana no existiera algún objeto de arte chino (abanicos, sedería, quincalla, perfumería); el exotismo oriental era parte de la cultura nacional cubana.

En marzo de 1870 se abre la casa importadora de productos asiáticos, propiedad de los banqueros Lay Weng, Yong Shan y Lam Tong, posiblemente pariente de este redactor.

El capital chino también penetró en el terreno de la producción azucarera. Algunos banqueros chino-californianos invirtieron en ingenios de la zona de Manacas y Sagua la Grande, donde nació el pintor Wilfredo Lam.

Entre 1860 y 1875, entraron unos 5 mil chinos que se asentaron en la capital,, esa inmigración fue la que dio origen al Barrio Chino, en lo que ahora llamados Centro Habana; incluyó instituciones como la Cámara de Comercio China de Cuba, escuelas hospitales, asilos, periódico, cementerio, sociedades de recreo, cines, teatros de ópera, comparsas, carnavales. El Barrio Chino llegó a contar con unos 10 mil chinos (un pueblo entero), el mayor de América Latina.

Solamente en la zona oriental del país, durante el período 1924-1934, se fundan dos decenas de sociedades chinas (Santiago de Cuba, Guantánamo, Bayamo, Manzanillo, Holguín, Palma Soriano).

Los huertos chinos propiciaban hortalizas a las ciudades. Recordamos con amor los trenes de lavandería y planchado que llegaron hasta la década de 1970. Todo tipo de oficios asumieron los laboriosos chinos.

Los comerciantes españoles se quejaban de la oleada de vendedores chinos que iban de casa en casa, ofreciendo sus mercancías. No olvidemos aquellas frituritas de carita, los helados de fruta (sin leche). “Los chinos mataron el hambre de muchos cubanos”, me dijo resueltamente el gran chef Gilberto Smith Duquesne.

Los bodegueros chinos eran los que más baratos vendían. De las fondas de chinos Juan Formell decía que ellos cocinaban los más sabrosos frijoles negros y potajes que nunca encontró en ningún país. La comida china dejó un sello en la cocina cubana, el arroz frito (considero yo), es la única comida inventada en Cuba; todo lo demás viene de España o África.

Como dato comprobado debemos saber que el arroz frito se inventó por chinos en Cuba y no se trajo de chinos de California como se ha dicho. En los China Town de los EE.UU. no existe semejante comida.

El arroz frito de la Plaza del Vapor no tiene igual en el mundo y, no hablemos del restaurante El Pacífico, donde la comida era una ambrosía, visitado por el actual presidente cubano Raúl Castro en junio de 1960 y el Comandante Fidel Castro unos meses después. Foto que recorrió el mundo. El pacífico era considerado el más famoso restaurante de Cuba. La estupenda comida que allí se ofrecía no la he encontrado ni en los China Town de California ni en Nueva York.

En el Pacífico entrevisté a cocineros chinos venidos de China para adiestrar a cocineros de familiares chinos, para la reapertura de El Pacífico en 1989.

Lamentablemente no se respetó ese recinto histórico en la nueva restauración. El último piso siempre fue restaurante, la historia es como es.

En 1911 aconteció un suceso trascendental en La Habana. El crucero Hai Chi, de la Marina de Guerra china visito a Cuba en representación del gobierno Imperial. El recibimiento de los habaneros fue todo un acontecimiento de enormes dimensiones.

Los visitantes se hospedaron en el Hotel Sevilla, visitaron el casino Chung Was. Empatía emocional hacia los chinos. Ellos llegaron a tener inmunidad.

Muchos chinos se casaron con cubanas, muchas de ellas negras o mulatas produciendo ese toque mágico de las mulatas achinadas. Quedó entonces aquella famosa frase: “Búscate un chino que te ponga un cuatro”.

Como vemos, el aporte chino está presente en la historia, en la cultura, y en la sangre. Aquí se aviene muy bien la frase del poeta Nicolás Guillén: ¿Y tu abuela dónde está?