Creado en: mayo 19, 2023 a las 11:20 am.

El soneto «10 de octubre» de José Martí: de cómo la poesía encarna en la historia

A excepción de dos o tres ejemplos, estas entregas son, más que poemas, versificaciones, donde es notable ya la habilidad para los finales, el cierre justo y fuerte. Estos primeros poemas son dictados por circunstancias inmediatas –dedicatorias fotográficas; cartas; saludo a un estallido bélico; poema escrito en el álbum de alguna señorita; poema escrito a raíz de la muerte del hijo de Mendive; la circunstancia del Presidio–. Si intentáramos una clasificación de estas primeras obras afirmaríamos que el tema filial es el que mejor les caracteriza.

Estos primeros versos familiares, en su totalidad, “revelan ya la ternura reconcentrada y quemante que” acompañó a Martí “toda su vida”. A la musa familiar se asocia desde entonces la musa patriótica”. Uno de los mayores atractivos del estudio de una poesía de formación es que nos permite asistir también al proceso de formación del hombre:

La doctrina liberal en política y economía, y el romanticismo en lo artístico, fueron el mundo cultural en que introdujeron a Martí sus condiscípulos y maestros. La abolición del a esclavitud, la independencia de España y una república democrática… eran los propósitos de aquellos cubanos que desde mediados de siglo y durante los años 60 supieron aprovechar su privilegiada posición como fundadores de conciencia… para expandir sus ideas entre una generación que nació ahogada por la crisis económica y social y por el feroz despotismo autoritario de los capitanes de España. La poesía, la escena y el periódico se adueñaron y aguijonearon la sensibilidad artística de aquel adolescente que aprendió a soñar con Cuba Libre. Por eso no puede extrañarnos su rápida maduración al comenzar la guerra de 1868 y el pasar seis meses de trabajos forzados en las canteras de La Habana simplemente por conservar convicciones independentistas.

Estas alusiones contextuales de Pedro Pablo Rodríguez son el preámbulo perfecto para el análisis del poema «¡10 de octubre!», una de las obras martianas a las que primero se hace referencia cuando se estudia su poesía anterior a Ismaelillo. Es un brioso soneto que saluda el estallido bélico del 10 de octubre de 1868, fecha en que se inicia la Guerra de los Diez Años en Cuba. El texto en cuestión se publicó en los primeros meses de 1869 en El Siboney, periódico manuscrito que se repartía entre los estudiantes de La Habana, y “es un antecedente de su poema dramático “Abdala”. En esencia, a ambos textos los recorre el mismo goce patriótico y el mismo clamor independentista. En el poema objeto de nuestro análisis las alusiones a lo estrictamente cubano son evidentes. Así en el verso “Lanza el cubano pueblo enfurecido” la inversión del gentilicio al sustantivo cumple la función de reforzamiento semántico. Es la condición de cubano lo que se desea destacar. Las dos primeras estrofas hacen gala de varias aliteraciones graves que bien se enmarcan dentro del contenido bélico del texto:

El pueblo que tres siglos ha sufrido

Cuanto de negro la opresión encierra

(Aliteración de eo y r)

Del ancho Cauto a la Escambraica sierra

(Aliteración de a y ca, reforzada por la presencia de rima al

mezzo [ancho/Cauto] y una pequeña aliteración de r que hace

más cimbreante la sonoridad.)

Otras aliteraciones pueden hallarse en: / El bárbaro opresor estremecido, /Gime, solloza, y tímido se aterra. (En r y o). El último verso aludido es un arranque herediano –verbos continuados–, ya casi en toda su pujanza.

Asistimos al nacimiento de una de las imágenes de mayor fuerza expresiva en la lírica martiana de madurez, que exhibe también rima al mezzo: solloza–aterra (rima asonante) y la aliteración de i y m (gime –tímido–, que incluye el “estremecido” del verso precedente). Aunque dicho procedimiento estilístico hace su primera aparición en un poema escrito con anterioridad –la carta rimada “[Linda Hermanita mía]”: “Escribo, guardo, pierdo”, variante imperfecta de aquel.

Todas estas aliteraciones unidas al “elemento fragoroso” dentro del texto –la plasticidad que parece estar apoyada en la “simple” descripción de un hecho: “grito de guerra”, “lanza”, “ruge el cañón”, “bélico estampido”, “Gime, solloza”: Rompe Cuba el dogal”–se integran perfectamente a la estructura antitética sobre la cual está construido el poema, que es evidente y segmentable en sus diversas estrofas. Se establece la oposición entre la Fuerza (el estallido) y la Sumisión. El orden de dicha oposición es inviolable dentro del poema. Lo novedoso no está en el empleo de un tipo especial de imagen, sino en la propia concepción del mismo: la forma de asimilar la estructura antitética:

Estrofas                 /      Lexemas del texto

FUERZA                          SUMISIÓN

1ra.

estallido                          sufrido

guerra                              negro

lanza                                opresión

enfurecido                        encierra

2da.

Ruge                                 estremecido

Cañón                               gime

bélico estampido               solloza

bárbaro opresor                tímido se aterra

3ra.

Fuerza                             tumbas

heroica valentía               degrada

grandeza                          mancha

                                         horrible cobardía

4ta.

entereza                          dogal

rompe                             oprimía

altiva

libre

Dicha oposición como otras en Martí, presupone una axiología. Esa Sumisión sufrida por el pueblo cubano se convierte en elemento que glorifica y evidentemente fundamenta el despliegue de la fuerza de hoy. No así en el caso del enemigo, donde la disposición y la preferencia de los elementos de la imagen enfatizan su degradación permanente a través del reforzamiento de la oposición Fuerza/Sumisión, “El bárbaro opresor“ es el mismo que “gime, solloza y “tímido se aterra”, por demás, imagen que roza lo caricaturesco. Debe tenerse en cuenta también que las manifestaciones de fuerza por parte del pueblo cubano están dadas a través de verbos en presente, de marcado aliento expresivo y frases ponderativas, tales como “heroica valentía”, “entereza”, “altiva” y “libre”. Vemos así, como la construcción espacio temporal del mundo se convierte en elemento organizador del espacio ético.

Hay ocasiones en que esa oposición se establece dentro del mismo sujeto, por ejemplo, en la primera estrofa: en “el pueblo cubano”, al establecerse una comparación entre su realidad de ayer y su realidad de hoy. Dicha comparación aflora también en la cuarta estrofa: “Gracias a Dios que ¡al fin con entereza / Rompe Cuba el dogal que la oprimía / Y altiva y libre yergue su cabeza”. Otras, la oposición se sustenta en la respuesta de ese pueblo cubano enfurecido contra el enemigo que “se aterra”. Este soneto “registra el comienzo de una nueva época cubana – la primera guerra por la independencia– y la percepción que de ella tuvo Martí”. Asistimos a “la denuncia del poder corruptor del colonialismo”.

Es notable la coincidencia entre este texto y el poema herediano “La Estrella de Cuba”. Recorren a ambos textos un Martí una respuesta a aquel donde el bardo recuerda los días pasados de esperanza libertaria, y los enfrenta a un presente de tiranía y opresión.

Dirá Heredia:

¡Libertad! ya jamás sobre Cuba

Lucirán tus fulgores divinos…

Al sonar nuestra voz elocuente

Todo el pueblo en furor se abrasaba,

Y la estrella de Cuba se alzaba

Más ardiente y serena que el sol.

Hoy el pueblo, de vértigo herido,

Nos entrega al tirano insolente,

Y cobarde y estólidamente

No ha querido la espada sacar

Nos combate feroz tiranía

Con aleve traición conjurada,

Y la estrella de Cuba eclipsada

Para un siglo de horror queda ya.

Que sí un pueblo su dura cadena

No se atreve a romper con sus manos,

Bien le es fácil mudar de tiranos,

Pero nunca ser libre podrá.

Como se puede apreciar, es fácil advertir las claras mediaciones entre los textos, ambos, partes de una historia que Martí ha sentido la necesidad de seguir contando. Los personajes poéticos son los mismos: “Cuba”, “el pueblo” y “el opresor”: “el tirano”; las oposiciones, semejantes. La solución que Heredia invoca en su texto es la que cuenta enardecido Martí. Hay en el soneto “¡10 de octubre!” el reconocimiento y la realización de una predicción –natural alusión entre trocado la cadena en dogal. Martí saluda con ufanía el estallido bélico, y, para definirlo, toma un verbo herediano por excelencia: «rompe», amén de otras coincidencias que ilustramos a continuación:

Heredia:

Que si un pueblo su dura cadena

No se atreve a romper con sus manos,

Bien le es fácil mudar de tiranos,

Pero nunca ser libre podrá.

Martí:

Gracias a Dios que ¡al fin con entereza

Rompe Cuba el dogal que le oprimía

Y altiva y libre yergue su cabeza!

El soneto «¡10 de octubre!» ha sido considerado por la crítica el texto fundamental del acápite “Primeras Poesías”; epígrafe utilizado en la Edición Crítica de la Poesía Completa de José Martí, idea que compartimos, porque es su primer texto donde surge la poesía como respuesta activa a hechos que ocurren dentro del plano de la historia.

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