Creado en: julio 24, 2021 a las 09:52 am.

El teatro para niños en Cuba: un recuento en tres voces

Los Hermanos Camejo. Foto tomada de Radio Ciudad de la Habana

El teatro para niños en Cuba tiene un pasado contundente que se remite a la democratización de la cultura en la década de los 60 del siglo pasado. Es un teatro con raíz comunitaria que ha sabido reinventarse en situaciones de crisis, signado por el esfuerzo de sus cultores y el legado de maestría de sus grandes exponentes. Dicotomías como la necesidad de escuchar las propuestas de los nuevos creadores en la escena; la especialización que conlleva dirigirse al público infantil y los nuevos retos en el contexto de asilamiento, son temas puntuales del debate actual.

La teatróloga Yamina Gibert afirma que la tradición titiritera cubana ha tenido un tránsito muy parecido a la europea, porque lo que ese continente nos legó se asentó en nuestro país y estableció gustos estéticos.

En Cuba nos desligamos mucho de la tradición latinoamericana, sobre todo en el teatro para niños de la década de los ochenta.  En los sesenta y setenta ocurre un proceso fundacional donde se dispara la creatividad y es importante el trabajo de los Camejo y del Teatro de Muñecos de La Habana, así como de los grupos del resto del país. Tratamos de mirar ese sistema de compañías que dejó cosas muy buenas como el hecho de que los guiñoles se hayan convertido en unidades artísticas docentes. Es lamentable que esos directores no hayan creado continuidad.

Existe un diagnóstico del año 2019 que arroja que en Cuba hay 53 grupos de teatro para niños, pero lo preocupante es que existan 31 teatros para adultos que hacen teatro para niños y no tienen la calidad requerida. Este este tipo de teatro exige especialización.

Afortunadamente se está desarrollando un nuevo movimiento fuera de la capital, pero no tienen a los maestros. Nos salva la maravillosa idea de crear unidades artísticas docentes en la Escuela Nacional de Títeres.

 El actor y dramaturgo Maikel Chávez recuerda cómo en los años 90 se podía asistir a festivales como el de Teatro de Pequeño Formato en Santa Clara o el de Camagüey y la calidad de las obras era inmensa. Afirma que hay un problema ahora mismo en la ruptura de paradigmas, porque los jóvenes están acostumbrados a que los maestros les digan lo que hacían en los años 80 sin tomar en cuenta, en muchos casos, la creatividad de las nuevas generaciones.

Tuve la suerte de participar en el Jurado del Premio Caricato antes de que comenzara la pandemia, recorrer todo el país y ser testigo de el teatro para niños que se está haciendo hoy. Mi impresión fue nefasta, porque las temáticas de las obras eran baladíes y los actores e incluso no sabían interpretar. La forma de acercarse a los niños los niños no respondía a los intereses actuales de estos en el siglo XXI. Actualmente los niños son cercanos a las redes los videojuegos y no piensan de la misma manera. Los niños están preparados para nuevas historias, explicó.

La también teatróloga Dania del Pino explica que si de teatro para niños en Cuba se trata, lo primero que nos debe contentar es que existe, es variado y no solo está concentrado en La Habana.

He visto muy buen teatro para niños en la Cruzada teatral Guantánamo Baracoa, donde los espectáculos se consumen de manera familiar. Eso los diferencia del resto y hace pensar en un teatro no solo dirigido al niño, sino también a quienes lo acompañan a la función. Hay muchas paradojas que he visto en el teatro a lo largo de Cuba. Hay que pensar hacia qué niños nos dirigimos hoy, cómo lo hacemos, qué características tienen, en qué lugar nos estamos presentando,  quiénes son sus padres.

Es muy importante también el diseño que se hace en el teatro para niños. Todo el movimiento que surgió en medio del periodo especial, hizo que los teatristas tuvieran que pensar en las dramaturgias y también en el diseño y los mecanismos de representación de la obra. Una vez que pasó esta etapa, esa actitud se quedó como un vicio, que tal vez no es el más feliz, ni adecuado, porque no se puede subestimar el trabajo de un diseñador. Esa es una de las carencias que tiene el teatro para niños en Cuba hoy, en las que hay que pensar de manera inmediata, para crear espacios de superación. No obstante nos llena de esperanza saber que en medio de esta pandemia el teatro para niños ha sido uno de los más activos y ello es un signo importante del estado en que se encuentra esa rama de la creación.

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