Creado en: diciembre 16, 2021 a las 07:52 am.
Fela Jar, destacada figura de la actuación insular

El pasado 7 de diciembre falleció la primera actriz Fela Jar, Premio Nacional de Televisión, Artista de Mérito de la Radio y la Televisión y acreedora del Premio ACTUAR por la Obra de la Vida, entre otros muchos reconocimientos. Su partida se produjo casi exactamente un mes después de haber arribado a los 97 años de edad, cumpleaños que había celebrado, con sorprendente lucidez, el 8 de noviembre en el apartamento donde vivió desde los 12 años.
Las primeras incursiones en el mundo de la actuación Fela las hizo cuando tenía 18 años de edad en la radiodifusora capitalina COCO, donde llegó gracias a su profesor Joaquín Rivera, a quien conoció en la Sociedad Artística Gallega, a la que recurrentemente asistían sus padres provenientes de esa región española. Allí primero trabajó en el coro y en un cuadro de comedias, que incentivaron su vocación artística, desde los tiempos de la infancia.
Nacida en la barriada del Vedado, su vida mayormente transcurrió en Santos Suárez, donde al fallecer su padre, su mamá compró un edificio con cuatro apartamentos, de los cuales habitaba uno y rentaba el resto. Tenía entonces 12 años de edad cuando se instaló en esa vivienda donde falleció el pasado 7 de diciembre.
Entre los primeros maestros de Fela estuvo la eximia actriz de radio, Violeta Casal, igualmente considerada como una de las tres grandes figuras cubanas de las tablas en la década de los años 50 del pasado siglo, quien le impartió historia del teatro en 1946, cuando comenzó a estudiar en la Escuela Municipal de Arte Dramático. En el Patronato de Teatro tuvo como profesora a Marisabel Sáen, quien había ganado celebridad por sus desempeños en los personajes dramáticos y le impartió clases de entonación.
Ahí se representaron piezas de autores cubanos no comprometidos con el teatro comercial y se organizaron concursos anuales como estímulo a los autores nacionales. En sus inicios, las representaciones teatrales eran exclusivas para los socios y se efectuaban, primero, en el Teatro América y luego en el Auditórium, hoy Amadeo Roldán. Después, las obras se exhibieron para el público general en la Sala Talía.
En 1948 Fela Jar obtuvo el Premio Talía, que era entregado por el Patronato a las más notables actuaciones del año; era su primer gran lauro, el cual alcanzó por su excelente desempeño en el personaje de Estela, en Un tranvía llamado deseo, del dramaturgo estadounidense Tennessee Williams. Vale apuntar que hacia finales de la década de los años 50 del pasado siglo, ese papel fue asumido por Violeta Casal, quien al incorporarse a la Sierra Maestra como locutora de Radio Rebelde, se vio imposibilitada de interpretarlo en una nueva temporada. Entonces se le adjudica a la soñadora actriz, que poco antes había hecho el protagónico de la afamada aventura radial Leonardo Moncada.
Al crearse la Academia Municipal de Artes Dramáticas, en 1946 cursó estudios en esta institución, donde se graduó en la primera promoción junto a Vicente Revuelta. Se convirtió en una reconocida profesional en la Asociación Cubana de Artistas Teatrales. Inmediatamente comenzó una reluciente etapa en la radio, en un programa en la emisora CMQ, dirigido por Emilio Medrano, con el fin de captar actrices y actores. Surgen después las convocatorias para revelar voces nuevas en Cadena Azul, donde también se presenta y gana junto a otra notable figura de la actuación, José Antonio Rivero. Entonces Arturo Liendo escribe una novela guajira y le ofrecen un papel.
La actriz recordaba que “en Cadena Azul había dos programas de Crusellas y Compañía y siempre me utilizaron. Ellos hacían pruebas de actuación y yo asistí a esas pruebas que hacía, entre otros, Ramón Antonio Crusellas, quien me había visto en el Patronato del Teatro y en la ADAD e incluso me llamó a trabajar en obras que él dirigió también y cuando abren el Canal 4 en Mazón y San Miguel, este tenía un programa y me utilizaba allí también. Me tenían ahí de reserva hasta un día que al fin me contrataron”.
Poco después, al percatarse de la crítica situación existente en el Canal 4 fue a las oficinas de Crusellas, donde ahora está el ICRT, y solicitó trabajo allí como actriz. “Eso fue en 1956 y mi contrato se vencía el 15 de diciembre. El 16 de diciembre de ese año comencé a formar parte del cuadro de comedias de Crusellas y Compañía, que desde 1949 me utilizaba primero en la Cadena Azul y después en el Canal 4 de la televisión”. Con Crusellas y Compañía hizo radio y televisión a la vez.
El dulce rostro de Fela generalmente era transformado en el de mujer perversa en sus interpretaciones, condición que la marcó desde que “un buen día José de San Antón, un tremendo actor, con el que había trabajado mucho en la ADAD y en el Patronato del Teatro se le ocurrió darme un papel de malvada”.
Reconocida por la consistencia de sus papeles en la radio, la televisión, el teatro y el cine, aseguraba que de todos esos medios, prefería el teatro, “porque se establece una corriente magnética entre el público que te está viendo y uno, es una emoción que únicamente el que se pare en un escenario la siente. La televisión tiene el encanto que la gente te reconoce, te paran en la calle, te felicitan. El radio tiene el aquello de que llega hasta el lugar más recóndito”.
Identificada desde sus inicios con el proyecto social de la Revolución Cubana, Fela fundó las milicias y fue alfabetizadora. “Quien dirigía la alfabetización en CMQ era Gina Cabrera. Como estábamos las dos trabajando en Martes, miércoles y domingo de amor Palmolive, fuimos a conseguir que se alfabetizaran los del barrio de llega y pon, que estaba detrás de Hijas de Galicia”; y relataba con nostalgia que sus colegas “Enrique Iñigo, uno de los directores de Crusellas y Compañía, Marta Jiménez Oropesa y yo comenzamos a formar la milicia de los artistas”.
También dejó su impronta en el cine. Su primera película fue Cecilia Valdés (1948), en el papel de Luisa. Después trabajó en Cuándo las mujeres mandan (1951), una película del género de comedia dirigida por José María González Prieto; mientras que con el productor hispano-mexicano Juan Orol, hizo Tahimí, la hija del pescador (1958).
En la década de 1960 protagonizó las telenovelas El ángel perverso y Dulce María, volcándose a los espacios Horizontes y Grandes Novelas (El Rojo y el negro), cuentos y teatros. Luego se dedicó casi por completo a la radio, labor en la que se destacaron sus desempeños en la aventura El Águila, el programa para niños La Familia Pirulí y el de orientación social, Nosotras. Alternó las historias de: Tu novela de amor y La Novela cubana. Por su labor en Cuando la sangre se parece al fuego, recibió premio de actuación de la UNEAC.
En el Teatro, se recuerda, además, en Gracias Doctor, de Enrique Núñez Rodríguez, Aniversario de bodas, La luna en el teléfono, El otro hermano, El salto y la puesta del Teatro Lírico con su aplaudida versión de Cecilia Valdés.
A los 53 años de edad, con ese inclaudicable espíritu por la superación que siempre la caracterizó, Fela se graduó en el Instituto Superior de Arte (ISA) en la Licenciatura en actuación. Al respecto afirmó: “Hay algo curioso cuando yo estudiaba en la Escuela de Arte Dramático mis profesores eran mucho mayores que yo y en el ISA, fue al revés, yo podía ser la madre de mis profesores y sin embargo de ellos también aprendí mucho”. Ante su lamentable desaparición física, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba se une al pesar de sus familiares y amigos, así como del pueblo que la admiró y aplaudió durante varias décadas.