Creado en: enero 31, 2022 a las 08:33 am.
Recordados en Camagüey mártires de conspiración antiesclavistas en su aniversario 210

El homenaje póstumo a los participantes en Camagüey de la conspiración antiesclavista y separatista de Aponte se efectuó en esta ciudad, auspiciado por la filial agramontina de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y la Ruta del Esclavo, en ocasión del aniversario 210 del horrendo crimen.
En el sitio que perpetúa la memoria de las ocho víctimas de esa acción brutal de los colonialistas españoles el 29 de enero de 1812, se depositó una ofrenda floral. En la ceremonia asistieron también miembros de la Comisión Aponte de la UNEAC, de la Cátedra Honorifica José Antonio Aponte de la Universidad de las Artes, de la Fundación Nicolás Guillén y la Universidad Ignacio Agramonte.
Yoelxy Pilliner López, presidente del Comité de La Ruta del Esclavo en Camagüey consideró la Conspiración de Aponte tuvo su influencia en la Revolución de Haití de 1791.
Recordó que entre los objetivos de la conspiración de Aponte, además de la abolición de la esclavitud, estaba la eliminación de la trata de esclavo, el derrocamiento del gobierno colonial español y la creación de una sociedad no discriminatoria.
Reconoció que el proyecto no solo abarcó barrios de La Habana, sino además regiones como Santa María del Puerto del Príncipe y del Oriente de la isla (Bayamo, Holguín y Santiago de Cuba).
Señaló que el historiador Elías Entralgo calificó a Aponte (…) como una figura histórica semejante a Espartaco (…), mientras que el Poeta Nacional, Nicolás Guillén, lo apreció como uno de los primeros que encendió la chispa de nuestras luchas libertarias.
Precisó que las principales rebeliones en el hoy Camagüey comenzaron el 15 de enero de 1812 en algunas dotaciones de los ingenios Maraguán, El Jobo, La Candelaria y Magantilla, entre otras.
Añadió que fue precisamente el 29 de enero de ese año que ocurrieron las primeras ejecuciones que implicaron a Calixto Gutiérrez, Nicolás Montalbán, Fermín Ravelo, José Miguel González, Ramón Recio, Estanislao Pacheco, Clemente Chacón y Juan Barbier, ocho líderes que fueron ahorcados, luego decapitados y sus cabezas exhibidas en pica en donde hoy se encuentra el Parque Agramonte, otrora Plaza de Armas, como medida de escarmiento.