Creado en: marzo 2, 2022 a las 09:40 am.

Configurando catacumbas desde Holguín en la 14 Bienal de La Habana

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El proyecto colaborativo Configurando catacumbas (Mundos soñados), con obras de 11 artistas holguineros que desde “una variedad generacional e ideoestética” motivan “reflexiones históricas, filosóficas y medioambientales sobre del devenir humano”, quedó inaugurado como parte de la 14 Bienal de La Habana en el Centro Provincial de Arte.

Partiendo de la “analogía a la convivencia de imaginarios temporales y búsquedas de alternativas” –como propone el principal evento del arte contemporáneo cubano–, la muestra intervino los espacios del propio Centro de Arte con la obra de Jorge Hidalgo, Luis Silva, Ramiro Ricardo, Ronald Guillén, José Emilio Leyva, Freddy García, Dagoberto Driggs, Alexander Hernández, Alejandro Ortiz, Lidisbelis Carmenate y Cristian Escalona, para proyectar mensajes hacia el futuro, comentó Yuricel Moreno, directora de la institución.

Configurando catacumbas es “una acción artística donde resultan válidas las metáforas que envuelven el enterramiento como leyendas, mitos y fábulas, al igual que su empleo como «cápsula», para conducir un grupo de piezas artísticas al futuro, en franco diálogo con el devenir humano, su historia y su cultura. El enterramiento parece decirnos que existe, al menos, una posibilidad, una promesa de resurrección tras la muerte (metafórica) de la obra de arte. No obstante, para los más reacios a creer en la vida de ultratumba, todo el «sepelio» será documentado y catalogado, permitiendo el acceso al material enterrado”, dice Yuricel. Y añade que “este ejercicio creativo y colaborativo aglutina, con una visión amplia, piezas de diferentes formatos; unas aprovechan las nuevas tecnologías, otras, el uso de medios comunes y tradicionales de las artes visuales, así como materiales diversos, «precarios» o alternativos”.

Además de la exposición, en Configurando catacumbas se enterrarán varias piezas de diferentes formatos y materiales diversos, que serán introducidas de forma individual en botellas y luego conservadas en una valija –ambas creaciones de Luis Silva, quien tiene instalada, como parte de la iniciativa, la pieza “Fruto” en la intersección de las calles Maceo y Martí, frente al Centro de Arte– que permanecerá guardada (soterrada) en los predios de la institución, hasta el año 2041, cuando se conmemore su 50 aniversario.

La acción performativa de enterramiento, “constituye asidero espiritual de una época en crisis, signando un desplazamiento hacia el futuro, en una línea temporal que durará, aproximadamente, 20 años”. En dicho lapso de tiempo se “exhumará la urna para comprobar los límites de la predicción y las probabilidades aportadas en las piezas, a modo de exvotos simbólicos”; sin embargo, “la fecha no resulta fortuita, pues ubica la exhumación en el momento que marca la mayoría de edad de la galería”, añadió.

Como antecedentes –subraya Ronald Guillén, su curador principal– destaca el proyecto itinerante de libros de artistas Valijas Digitales (2009-2010), organizado por Ernesto Blanco Sanciprián y Ramiro Ricardo, junto a creadores del Atelier de Li´lle, en Québec, Canadá; el libro entregado a Su Santidad, el Papa Francisco, a su paso por Holguín en 2015, que reunió obras realizas por 15 artistas, inspiradas en la Virgen de la Caridad del Cobre, publicado por Cuadernos Papiro, junto a un cofre diseñado por Silva; las piezas de Luis Camnitzer en Hospicio de utopías fallidas. Tratado sobre el paisaje (1996); el Cementerio del Arte de Morille (2005), en Salamanca, España; la intervención Shibboleth (2007) de la escultora colombiana Doris Salcedo en la Sala Turbinas de la Tate Modern, Londres; y Make a wish (2009), enviroment de Eduardo Ponjuan. De todas ellas, y de las propias cápsulas de tiempo, enterradas junto a la primera piedra de diferentes edificaciones para atestiguar precisamente el paso del tiempo, la vuelta al primer día, la memoria, bebió el proyecto para cobrar necesaria autonomía.

Configurando catacumbas (Mundos soñados) comprendió, además, una jornada teórica para la reflexión sobre diversos temas entorno al desarrollo del arte y la cultura en la sociedad contemporánea, sobre todo en la cubana; y culminará con el sellado de la bóveda que conservará las obras de arte hasta que queden expuestas a todos en 2041.

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