Creado en: marzo 6, 2022 a las 10:03 am.

La escenografía en el neoclásico habanero (II)

Escenografía de un campamento a principios del s. XIX

Como prometí, doy continuación al tema de la escenografía en los inicios de nuestro teatro profesional. Comenté acerca de las primeras escenificaciones de las comedias  indistintamente llamadas de magia, de maquinaria, de teatro o de tramoya, equivalentes por su afán sensacionalista a las actuales producciones audiovisuales de ciencia ficción y fantásticas.

Desde hace casi dos siglos se califica en el medio teatral como astracanada toda creación vacía, atiborrada de falsedades y situaciones increíbles y esto tiene su origen sin dudas en el título de la comedia de tramoya  Esposa y trono a un tiempo o El mágico de Serván y tirano de Astracán, de Antonio de Valladares, que tuvo al menos cinco puestas en escena y unas veinte representaciones entre 1805 y 1820. Transcribo descripciones  de dos de aquellas puestas: 

En enero de 1815, en el Teatro Principal:

“Un jardín que se transforma en marina, y una fuente en navío que se hace a la vela conduciendo tres personas. Un árbol en una fortaleza con puente levadizo por el que salen varias personas armadas. Una papelera con su espejo en un trono, y una actriz ocupándolo. Una paloma natural que baxa rápidamente y vuelve a volar llevándose en el pico una copa. Un pastelón en paxaritos. Una silla de manos donde traen al gracioso en una alta torre, y éste aparece en lo más elevado tocando una trompa. Una mesa en un horrible dragón. Una fuente en un cenador, y éste a su tiempo en un gran castillo que sirve de prisión al tirano, al que se verá por las rexas de la fortaleza. Un cadahalso enlutado, en el cual ponen a la dama con una túnica negra y atadas las manos con cadenas; al tiempo de descargar el golpe para cortarle la cabeza, el cadahalso se convierte en un suntuoso y elevado trono, y en él la dama sin prisiones magníficamente vestida, y el tirano y su confidente aprisionados con cadenas”.

En noviembre de 1819, se repone El mágico de Serván… en el Teatro de Extramuros y se anuncia con esta descripción:  

“[…]  un árbol que a un  tiempo se transforma en una fortaleza de la cual salen varios diablillos a batallar con los persianos: papelera que se cambia en un magnífico trono  enlutado,ocupando su centro una  mujer, y a su tiempo vuelve el trono a su primitivo ser de papelera: una paloma natural que desciende rápidamente de lo alto del teatro y arrebata de las manos del príncipe Hazan la copa de veneno: jardín con una fuente que se transforma en un barco, la escena en marina, la dama y galán se embarcan y navegan; mesa en la cual se oculta el gracioso y a su tiempo se vuelve un feroz dragón; hermosa cascada que se transforma en cenador y este en un castillo que sirve de prisión al tirano; silla de manos donde conducen al gracioso y al irlo a prender se cambia en una torre; un pastel que al comerlo el gracioso se transforma en aves; cadalso enlutado que al tiempo de ir a descargar el golpe para quitar la vida a la dama se transforma en magnífico trono donde aparece coronada […]”.

Si comparamos ambas descripciones, se notará que responden a la misma trama argumental, con soluciones a veces similares, a veces diferentes para cada suceso. El Teatro Provisional de Extramuros, un caserón habilitado para dar funciones mientras se reparaba el Principal, era más pequeño, pero contaba con toda la maquinaria y recursos para este tipo de espectáculos, como puede desprenderse de la comparación. De hecho, aún cuando el Principal reinició sus temporadas, el de Extramuros continuó siendo utilizado durante varios años.

Asómbrese el lector con el ambicioso despliegue escenográfico y de maquinaria en la comedia de teatro El diluvio universal o El arca de Noé, de Jerónimo de Cáncer, Antonio Martínez de Meneses y Pedro Rosete, descrito en el Diario del Gobierno de La Habana– que había dejado de ser “Constitucional” por la voluntad del tirano Fernando VII-:

“[…] se presentará un cometa de luz en figura de sierpe que atraviesa la escena por lo alto del teatro, el arca a medio construir con el vuelo de la tea encendida conque pretendían incendiarla, la introducción de los animales así terrestres como volátiles, la terrible escena del diluvio en que se verán crecer las aguas que ocuparán todo el teatro, varias personas nadando por salvarse, otras subiendo a los más elevados árboles, lluvia, relámpagos, truenos, el ruido del viento, el arca navegando, y luego aparece el oriente en el punto de vista que requiere, todo con la mayor propiedad: una magnífica decoración nueva hecha al intento que figura la tierra en el estado que quedó pasado el diluvio, venida de una paloma natural con el ramo de oliva, la agradable vista de una hermosa viña transparente también nueva, y otras visualidades que aquí se omiten […]

Nota: en razón de los excesivos gastos que se han impendido [sic, debe de ser expendido] para la debida propiedad y brillantez de la pieza, la entrada es a cuatro reales. Esta función es la que estuvo anunciada para el domingo próximo pasado, y no pudo verificarse en razón de no hallarse concluída la máquina teatral”.

Era el  domingo 21 de mayo de 1815.  Cuatro días después volverá a representarse “por excesiva cantidad de público.” Según la información de que dispongo, esta comedia había sido vista al menos nueve veces en las temporadas iniciales del primer coliseo, desde su estreno en 1777, y no se había puesto en los últimos 36 años. Este reestreno tendrá igualmente gran acogida de público; en las próximas tres temporadas alcanzará una decena de funciones.

Llamo la atención del lector sobre la presencia de animales en escena, imprescindibles para la recreación de ese conocido pasaje bíblico. La mayoría de los animales solían ser representados por figurantes disfrazados y en algunos casos por muñecos hábilmente manipulados; pocos animales reales se utilizaban: caballos, perros, palomas…

Un símbolo de nuestra identidad, la palma real, comenzaba ya a formar parte de un imaginario que se alejaba del referente paisajístico usual en el teatro español del momento. En el mismo1815 se ofrece el reestreno de la comedia de maquinaria El hijo pródigo y el rico avariento, obra firmada por Tres ingenios, en la primera mitad del s. XVIII; los habaneros habían presenciado tres funciones entre 1776 y 1778. El Diario del Gobierno…publica esta estupenda descripción: 

“[…] cuyo aparato teatral será el más suntuoso y nuevo que en este coliseo se haya presentado. Una montaña escarpada, que ocupará toda la escena; de uno de sus peñascos saldrá un actor entre llamas de fuego; otro en un dragón descenderá de las bambalinas, y todo a su tiempo desaparecerá rápidamente, sustituyéndolo una alegre decoración que en el centro contiene tres palmas corpóreas y en sus copas colocadas tres niñas. Una columna espiral transparente, que se eleva con el actor que representa a Lázaro, y dos genios baxan al mismo tiempo a cubrirlo con una guirnalda de flores, cuya invención jamás desempeñada en este país, debe causar sorpresa en la parte de su ejecución que no se anuncia.

Magnífica decoración que figura en la parte superior, la hermosa vista del seno de Abraham, ocupado su centro de un continuo vistoso movimiento llamado máquina pennica [sic, quizás peónica, referida al movimiento de una peonza o  trompo], y la inferior en una horrorosa boca de infierno en cuyo el último término girará incesantemente el brillante fuego lírico. Las diversas músicas adecuadas a las situaciones, el carretón de Lázaro, y los perros que le halagan, el Pródigo guardando una piara de puercos, la lluvia imitada al natural, las mesas del rico avariento adornadas con todo lujo, y lo demás que requiere la pieza.

Todo será ostentoso, pues para ello se han impendido [sic] gastos mucho más numerosos que en la del Diluvio universal, que se acaba de ejecutar [se refiere a El arca de Noé].

La parte de pintura en lo nuevo, está desempeñada por  el diestro profesor don Juan del Río y además se colocan dos decoraciones que son el mayor mérito y de la propia mano […]”.

Esta función data del 11 de junio. Solo dos semanas después, vuelve a aparecer nuestra criolla palma real. El domingo 2 de julio de 1815, el mismo periódico anuncia:   

“Comedia en tres actos, nunca representada en esta ciudad, titulada La perla de Inglaterra y peregrina de Hungría, su interesante argumento adornado con agradables visualidades le dan el mayor realce: las más gratas son un árbol corpóreo, de cuyo tronco saldrá una niña, y a su tiempo, en la copa, se manifestará una brillante máquina, volviendo todo a cubrirse para quedarse en su primitivo ser, y una elevada palma, que baja el copo a rendir su fruto a las manos de la dama, tornando igualmente a su natural estado al mismo tiempo que se halla hermoseado de muchos lances chistosos […]”.

El redactor del anuncio no estaba informado de que los habaneros vieron cuatro funciones de esta comedia –firmado su manuscrito por Un ingenio de Sevilla – entre 1777 y 1779.

Más adelante volveremos sobre este atractivo tema.

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