Creado en: octubre 27, 2021 a las 08:54 am.
Célebre obra de Lam en el cartel del Cervantino

El joven de 27 años Ángel Montiel, graduado en la especialidad de Artes Digitales en la Universidad de Guanajuato, dijo que en la realización del cartel oficial de la 49 edición del Festival Internacional Cervantino, se inspiró “en la pintura La jungla, del artista cubano Wifredo Lam, e hizo una reinterpretación de las corrientes del cubismo y el surrealismo, con la que buscó conservar el carácter caribeño y la exaltación de las culturas negra y china de Cuba”.
La Jungla, célebre obra del más universal de los pintores cubanos, Wifredo Lam (Sagua la Grande, Las Villas, hoy Villa Clara, 8 de diciembre de 1902-París, 11 de septiembre de 1982), fue pintada por el gran maestro de las artes visuales en el año 1943 y actualmente se exhibe en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Ha sido interpretada por críticos y especialistas como la síntesis de un ciclo antillano, en virtud del espacio barroco dominante y de la atmósfera creada por la asociación de lo humano, lo animal, lo vegetal y lo divino.
En el diseño del cartel de Montiel trasciende el espíritu del paisaje recreado por el más universal de los pintores cubanos en La Jungla, donde se entretejen desde una suerte de cañaveral y bosque tropical, hasta elementos representativos y simbólicos de deidades yorubas, animales, rostros humanos, sugerencias fálicas y glúteas, diablillos y muchas otras representativas de cubanía.
La creación del joven nacido —y residente— en la ciudad de Irapuato, ubicada hacia el centro del Estado de Guanajuato, no trata de complejizar o transpolar el discurso de Lam, sino más bien toma la esencia de una obra cumbre del arte universal que fue calificada por el eminente crítico francés Alain Jouffroy (París, 11 de septiembre de 1928-20 de diciembre de 2015) como el primer manifiesto plástico del Tercer Mundo.

Según el joven artífice buscó “elementos que coincidieran con los invitados de honor al Cervantino: Cuba y el estado de Coahuila, los cuales reinterpretó a través del cuadro de Lam. Me gusta mucho ese pintor cubano que trabajó con Pablo Picasso, por eso retomé ciertas formas de esa pintura. Traté de hacer una reinterpretación de las corrientes del cubismo y el surrealismo presentes en sus creaciones y a través de estas reflejar el carácter caribeño, la exaltación de las culturas negra y china de Cuba”.
Enfatizó, además, que como la temática del festival era la Identidad, igualmente se inspiró en la subcultura neoyorquina conocida como ballroom voguing, un espacio de liberación y expresión para la comunidad LGBTI que en su momento era perseguida y discriminada. En esta se unen el baile, el lip sync, el modelaje y el performance. Si bien se tienen antecedentes de reuniones con elementos similares desde finales del siglo XIX, se estima que el primer ball ocurrió a comienzos de los 60 del pasado siglo.
Durante las siguientes décadas de los 70 y los 80 fue el gran auge de estos espacios, principalmente entre jóvenes afro, latinos y personas trans, que fueron rechazados por sus familias a causa de su orientación sexual o identidad de género. En 1990, el documental Paris Is Burning, así como el sencillo Vogue, de Madonna, contribuyeron a visibilizar la cultura del ballroom a un nivel más amplio.
En tal sentido apuntó: “París is burning, de 1990, dirigido por Jennie Livigston, es un documental que me gusta mucho, que habla del movimiento ballroom en Nueva York de los 80, personas de la comunidad LGBTI con mucha imaginación que se reunían para hacer competencias de baile que simulaban los perfiles y las portadas de las revistas de la época, y me gustó mucho esa idea porque era como enfrentar tu identidad; aunque no eran las mejores condiciones, ellos buscaban expresarse de esa manera y pareció perfecto tener referencias de este para representar el tema de la identidad, el cual también está evidentemente explícito en La Jungla, de Lam’’.
“Tomé —agregó— las líneas y colores de esa obra, con el propósito de darle el toque de festividad del ballroom voguing; y eso me pareció correcto”.
Destacó, asimismo, que creció marcado por el desarrollo del Festival Internacional Cervantino. “Cuando era pequeño mis padres me llevaban a la capital del estado para que disfrutara de los espectáculos, así que cuando vi la oportunidad de ser parte de esta fiesta al participar en el concurso del cartel, no lo dudé, pues para mí era muy importante presentar mi obra a este convocatoria porque yo soy de Guanajuato y porque el Festival Internacional Cervantino es lo que nos identifica y por lo que nos reconocen en todo el país y en el mundo, así que como guanajuatenses es muy padre ser parte de esta fiesta cultural, una de las más importantes del país y del orbe, la cual siempre se ha preocupado por difundir la cultura latinoamericana y de otras naciones de todos los continentes”.