Creado en: febrero 27, 2022 a las 08:51 am.
Calendario o la vocación pedagógica

Enseñar puede cualquiera;
educar solo quien sea
un evangelio vivo
Don José de la Luz y Caballero
No creo honestamente que, en el vocabulario pedagógico insular, haya un aforismo que refleje —con mayor precisión y exactitud— la esencia del verbo educar, ya que —según el genio martiano— «educar es una obra de infinito amor».
En la teleserie Calendario, con guión del escritor Amílcar Salatti y la dirección de la experimentada realizadora Magda González Grau, devenida verdadera experta en el desarrollo de líneas temáticas relacionadas con el universo juvenil, encontramos a la profesora Amalia, quien imparte la asignatura de Español y Literatura en la enseñanza secundaria básica, y ama —con todas las fuerzas de su ser— el magisterio, y sobre todo, a los adolescentes que cursan ese nivel educacional. Amalia no es una «mujer perfecta»; es un ser humano con virtudes, defectos, debilidades, inconsistencias y necesidades que configuran su carismática personalidad.
Por lo tanto, el aforismo del eminente maestro y filósofo cubano parce ser la principal motivación para la actriz Clarita García, quien le presta piel, alma y vocación pedagógica al personaje protagónico de esa gustada teleserie, que ha despertado la atención y el interés de la audiencia desde que se viera en pantalla el primer capítulo.
Dicho audiovisual sale al aire los domingos, en horario estelar, por el Canal CubaVisión de la Televisión Nacional, para satisfacer las necesidades cognoscitivas y espirituales de los fieles seguidores de los dramatizados cubanos.
Calendario es una teleserie sui generis en la pantalla chica, que ofrece un prisma multicolor acerca de la realidad educacional en la mayor isla de las Antillas, y concretamente, en la Ciudad Maravilla; contexto en que se desarrolla la acción dramática de sus 13 capítulos.
El elenco artístico está integrado por actores consagrados y noveles, que les aportan —con inteligencia global y emocional— lo mejor de su cosecha personal a los personajes que interpretan en ese contexto dramatúrgico.
La trama gira alrededor de situaciones problemáticas que afrontan los estudiantes de 9no. 3, y que —por extensión— involucran a la enseñanza que hoy se imparte en la escuela secundaria básica; incidencias que traen a la palestra todos y cada uno de los matices implicados en el proceso docente-educativo, para incentivar un cambio desde el centro mismo del yo juvenil, el auténtico, el verdadero.
Colateralmente al eje o núcleo central, se tratan temas puntuales que comprometen, tanto a la familia, como a la sociedad cubana de nuestros días.
El televidente se enfrenta a un audiovisual que trae a colación las más disímiles situaciones que, por un lado, incitan a la reflexión serena y profunda, y por el otro, a un debate permanente.
Con el fin de despertar en los estudiantes el amor a la lengua materna, a la patria, a la cultura caribeña, para que sean capaces de descubrir en la educadora valores éticos, patrióticos, humanos y espirituales, tanto en el ámbito docente-educativo, como fuera de ese medio, Amalia crea un atractivo método de enseñanza del Español y la Literatura, que combina —armónicamente— con eficaces recursos aportados por la ciencia psicológica, fiel aliada de la pedagogía (ciencia de la educación), para poder aproximarse al mundo interior del alumnado de 9no. 3, fundamentalmente desde la vertiente afectivo-espiritual.
Desde los primeros capítulos, el telespectador capta una ambientación diferente en esa teleserie. Percibirá —desde el comienzo— una imagen iluminada, excelente fotografía y ángulos de cámara versátiles que permiten una mejor apreciación audiovisual
Calendario fue grabada en exteriores, con lo que se logra un efecto de naturalidad y realismo. El lenguaje utilizado es sencillo y popular, pero sin caer en lo vulgar o chabacano. ¡Nada más lejos de la realidad ni de la verdadera intención de los creadores!
En dicha teleserie se respira un aire jovial, con pinceladas humorísticas que generan una sensación de complacencia en los amantes del género; por otra parte, es una historia bien concebida y desarrollada desde la vertiente dramatúrgica.
Por último, estoy seguro de que ese audiovisual juvenilnos hace llorar, reír y meditar (hacer silencio interior para escuchar los sonidos que emite nuestro universo subjetivo)…, pero dejemos que sea Clarita García, quien exprese lo que significa para ella desempeñar el papel protagónico en Calendario:
«Espero que lleguen los mensajes [ético-humanistas que envía] cada capítulo, que se sigan identificando con los personajes. Amalia es 9no. 3 y 9no. 3 es Amalia, es un conjunto inseparable. Ojalá que Calendario anime a las personas y las motive a seguir siendo mejores, a no rendirse y a encontrar siempre caminos de luz». 1 ¡Que así sea!
Nota
- Iris C. Mujica Castellón. «Amalia es 9no. 3». www.uneac.org.cu (Audiovisuales).