Creado en: marzo 12, 2022 a las 08:08 am.
Carlos Enrique Rodríguez: Mi compromiso con los oyentes terminará el día que deje de respirar.

Para algunas personas existe un divorcio entre el deporte y la cultura. Otros tienen muy claros los fuertes lazos que los unen, porque ambos contribuyen de manera directa al desarrollo de la espiritualidad de los seres humanos. A Carlos Enrique Rodríguez González cultura y deporte se le mezclan y a veces se le confunden en la profesión de periodista. Joven aún, su paso por las emisoras Radio Artemisa y Radio Ariguanabo le endosan al currículo el Premio Provincial “Mario Robainas Arquimbau”, por la obra de toda la vida.
En busca de la historia de este realizador llego hasta la cabina. Observo la postura ante el micrófono, el cuidado en el manejo de las estadísticas, la manera en la que colorea las cifras y los resultados para hacer de la narración deportiva una acuarela de metáforas. Me observa inquieto, aunque la cita está planificada. No se considera un artista. Con esa aclaración contesta a mis preguntas.
― ¿Cómo llegas a la radio?
―Llego a la radio bien pequeño. Tenía solo doce años y fue mi tío Ramón Benito Pérez Montesino, ya fallecido, quien me enseñó el amor por este medio. Lo primero que hice en la radio fue el segmento “Caracol deportivo” en una revista Informativa de la emisora municipal Radio Ariguanabo que se llamaba “Desde aquí”.
―Ser un artista de la radio es muy complejo porque implica conquistar desde el anonimato. ¿Cuál es tu compromiso con la audiencia y cómo lo asumes?
―El compromiso con la audiencia siempre es grande. Todos los días uno se propone cautivar al oyente desde lo sentimental y tocando sus fibras. Me gusta enganchar a quienes me escuchan con temas interesantes y llamativos, temas que ayuden a reflexionar desde el pensamiento como pueblo. Disfruto mucho el enriquecimiento diario que se logra entre oyente y periodista. Ahí ganamos todos y es un manantial de nuevas ideas.
Asumo ese compromiso con una mirada reflexiva, siempre pensando en el interés de los oyentes y lo que modestamente podemos aportar con nuestro trabajo. Sin dudas es un reto y un orgullo. Ser periodista de estos tiempos implica constancia, amor. Implica desnudar el alma en bien de los demás. Te confieso que las experiencias desde la radio son muy lindas. Aprendes todos los días. Desde un comentario hasta un testimonio, una historia de vida… De todo se saca una enseñanza.
Me considero un soldado de la palabra escrita y pronunciada y creo que mi compromiso con los oyentes solo terminará el día que deje de respirar.
― ¿Quiénes son tus referentes en la profesión?
―Mis referentes en la radio y el periodismo son varios. Ya te dije que el primero fue mi tío. Pero desde pequeño escuchaba a Julio Batista en Radio Progreso y me cautivaba con sus reflexiones. También Demetrio Villaurrutia, Franco Carbón, Diego Méndez, Arleen Rodríguez y otros. Todos son íconos. En la Radio Cubana hay mucho talento.
―Siendo un hombre del periodismo deportivo… ¿Por qué incursionar en temas culturales?
―Soy comentarista deportivo y así me defino, pero incursionar en temas culturales me apasiona. Quizás tiene que ver con mis raíces. El Ariguanabo es tierra de grandes artistas.
Considero que hacer periodismo cultural es muy beneficioso. Más ahora que se necesita tanto de los valores, del conocimiento de nuestras raíces. Hacer periodismo cultural te permite abrirle al oyente o lector el universo de un compositor, teatrista, artista de la plástica o poeta. Eso es algo maravilloso.
Con el periodismo cultural he tenido el privilegio de acercar a la audiencia a figuras de la talla de Ángel Boligan, María Esther Pérez y Rodolfo Chacón, por solo mencionar a tres de los grandes de mi San Antonio de los Baños. Pero también pude entrevistar a Rosa Fornés, Roberto Sánchez, Héctor Quintero y otros, cuando visitaron esta tierra. Eso no tiene precio.
La cultura es el alma de la nación. Como periodistas, nos toca sensibilizar al pueblo hacia la lectura de una buena novela, la visita a un museo, una puesta en escena, un espectáculo danzario, el conocimiento de una ópera o la rítmica de una décima guajira. ¿Quieres mejor razón que esa?
― ¿Se necesita sensibilidad para hacer periodismo deportivo?
―Claro que el periodismo deportivo necesita de sensibilidad. Recuerda que esos campeones que salen de un municipio y llegan a triunfar en Juegos Olímpicos, son seres humanos. Mortales como tú y como yo que también tienen sueños, añoranzas, carencias y metas por cumplir. Acercarnos a sus historias requiere una gran dosis de sensibilidad. La misma que ellos dejan en el camino a una medalla. Mucho más si fuiste atleta como yo, que jugué béisbol cuando niño, sin ser de los mejores, pero supe del sacrificio para lograr un resultado.
¿Quieres tema más sensible que nuestra mujer deportista? La madre sacrificada que roba horas al sueño y ratos con sus hijos por una medalla. ¿O el atleta discapacitado que desde una silla de ruedas llega a sacarte lágrimas de alegría o aquel que te agradece un diálogo y después lee tu entrevista y sonríe agradecido? De eso he tenido muchas experiencias. Por ejemplo, Cira Alfonso, atleta discapacitada en silla de ruedas, Campeona Panamericana, me dio un bello testimonio. Fue una prueba de voluntad y empeño que me enseñó a ser mejor ser humano y lo recuerdo con mucho cariño.
Si no tienes sensibilidad no puedes ser periodista. Ni deportivo ni cultural ni social. Gabriel García Márquez dijo que el periodismo es la profesión más bella del mundo. Y no se equivocó.
―A tu juicio, ¿Cuáles son los retos que tiene por delante la Radio Cubana a cien años de creada?
―Primero que todo, parecerse más a su pueblo. Continuar comprometida con la verdad del cubano de a pie y decirla por dura que sea. La radio es un medio con mucha inmediatez y ahora con el desarrollo de internet los radialistas estamos obligados a ser auténticos, reales, directos y reflexivos. Siempre pensando en una radio más refrescante y atractiva.
― ¿Qué significa para ti el premio por la obra de la vida?
―El Premio “Mario Robainas Arquimbau” por la obra de la vida no es más que la recompensa a 35 años de entrega y amor por el periodismo radial y escrito. No lo esperaba y no trabajé pensando en obtenerlo. Pero, de alguna forma, es mi manera de agradecer a quienes me formaron y me guían espiritualmente. Es además un compromiso personal para seguir trabajando en bien del momento que nos toca vivir y reseñar
―La emisora provincial Radio Artemisa te acogió hace un tiempo. ¿Qué significa para ti ser miembro de esa planta octogenaria?
―Radio Artemisa es una emisora que se acerca todos los días a su pueblo. Toca los temas que le interesan a la audiencia y defiende los valores humanos desde el periodismo sano y reflexivo. Es una emisora que tiene resultados en las distintas plataformas gracias al trabajo de muchos colegas.
Considero que aún podemos hacer más, pero te confieso que ser parte del gremio en Radio Artemisa es un gran privilegio. Vengo de una emisora municipal y no es lo mismo, sin demeritar el trabajo que esta cumple desde lo social y educativo. Una emisora provincial exige mayor preparación e implica mayor audiencia siempre que se trabaja con sensibilidad y entrega total a los oyentes.
La entrevista termina con ocho anotaciones. Todas de jonrón por encima de la cerca. Carlos Enrique Rodríguez González aprovecha que la grabadora está apagada y me habla de sus experiencias, de lo difícil que resulta el periodismo cultural y de que todos los días hay que estudiar un poco.
Lleva sus collares de religioso. Una de sus religiones porque la otra sin dudas es la radio. Por eso me parece que el suyo no es el premio por la obra de la vida. Aún es demasiado joven. En su caso se trata del premio por la vida de una obra que continuará seguro cautivando a la audiencia, a los lectores y levantando sinceros aplausos desde las gradas.