Creado en: marzo 9, 2022 a las 09:32 am.

Llegar con la danza a cada barrio  

Foto: Cortesía de Yoel González Rodríguez

Llevar el arte danzario a todos los públicos es el objetivo del taller práctico de composición coreográfica que protagoniza el bailarín y artífice guantanamero Yoel González Rodríguez junto a la Compañía de Danza Contemporánea Codanza, proyecto que cobra vida en las comunidades vulnerables y los barrios priorizados de la provincia de Holguín.

Esta propuesta es un reto para los noveles artistas de Codanza, colectivo que arriba este año a su Aniversario 30 de fundado, pues pretende que ellos trabajen a partir de las experiencias en estos espacios no habituales para la experimentación artística, y que sientan y comprendan que el mundo no es del tamaño que uno imagina o cree, asegura Yoel.

En su esencia el proyecto intenta apropiarse de esas historias y trasladarlas al cuerpo de los intérpretes, y a su vez ofrecer la posibilidad de crear ellos mismos una obra de arte, explicó.

Este taller, que concluirá con una puesta en escena por las tres décadas de esta compañía, busca que estos creadores-intérpretes perciban el mundo de estos barrios donde las personas valoran mucho cualquier triunfo; además de que supone un retorno a las raíces donde se nace, para a partir de ahí construir sentimientos y emociones con el cuerpo.

Foto: Cortesía de Yoel González Rodríguez

Partiendo de la premisa de que el arte se comparte, la iniciativa –auspiciada por el Consejo Provincial de las Artes Escénicas, la Dirección Provincial de Cultura y la Casa de Iberoamérica– desarrolla cualidades como la utilidad de la virtud y el arte en función de la sanación del espíritu; incorporando varios poemas y textos de José Martí a través de la danza.

De esta manera han llegado a barrios como El Paraíso, Los Guillenes y 26 de Julio, donde a pesar de lo complejo de la creación conceptual, las personas los recibieron “de manera familiar, y sintieron emociones, sensaciones y hasta el dolor y la felicidad que expresa lo contemporáneo en sus propuestas; pues no hay nada que no pueda lograr el arte”, insistió.

Para el joven coreógrafo, premiado en varias ocasiones en el Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov, el taller va mucho más allá, pues ha estimulado el espíritu de la gente, personas que están construyendo un camino en medio de situaciones complejas, y de esta manera reciben informaciones, emociones y sensaciones que los motivan a mejorar el espacio donde habitan y construir una mejor vida.

“Yo vengo de una comunidad vulnerable, y allí llegué a concretar un hogar, y me siento una inspiración; soy un hombre de la comunidad que todo el tiempo está buscando crecer”.

“Es como transmitir la vida con más fluidez y flexibilidad, y una manera de ayudar a construir los sueños de otros, de crecer y hacer crecer a los demás”, aseguró el también director de la Compañía de Danza Contemporánea Médula, de Guantánamo, para quien el sueño es llegar a cada barrio y comunidad de Cuba, atravesando ríos, montañas, rincones; conociendo a cada cubano de a pie, y compartiendo con ellos su arte, que es también una manera de amar el terruño donde se nace. “Esa es mi gran coreografía”, destacó.

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