Creado en: octubre 15, 2022 a las 08:13 am.
Santos: padre de la cultura avileña

….los hay que luchan toda la vida.
Bertolt Brecht
No se detiene. No. Con toda su calma y parsimonia al hablar sigue dando consejos y batallando contra el aburrimiento. Como buen padre cultural, Santos García Simón es un hombre que ha sabido vivir a plenitud. Y ha forjado la historia de la cultura post revolucionaria, en el mismo centro del país, de la mejor manera posible. Por ello y más, se le admira tanto. Y es tan querido entre cada generación de artistas en esta ciudad famosa por sus poetas y portales.
Cuando se jubila nos arranca alguna que otra lágrima, porque sabemos lo que vendrá después y después de después, de después.
Este 13 de octubre, en medio de la celebración de las jornadas por el día de la Cultura cubana, en los jardines de la Uneac avileña, se reúnen los amigos, trabajadores de la casa, y representantes de las instituciones del sistema de la cultura alrededor de su jubilación.
Es más que un agasajo cultural. Es la reverencia a un hombre que desde 1976 ha puesto en lugar cimero el nombre de Ciego de Ávila en materia cultural.
Fueron más de 15 años trabajando en el departamento de promoción del Comité provincial de la Uneac en Ciego de Ávila. No siempre atendió a la membresía y sus más diversas necesidades. Pero su trabajo fue más que meritorio. A partir del 2014 se hizo prácticamente imprescindible cuando algún miembro necesitaba gestionar un turno médico a través de la Uneac o resolver cualquier otra cosa para ser más remediable su dolencia.

Mes por mes, me hacía llegar el listado con todos los cumpleaños de nuestros miembros para hacerlo visible por todas las plataformas comunicativas. Y nunca erró en ese deber de atender al prójimo.
Es un instructor de artes plásticas. Y junto a los creadores visuales se le vio recorrer salones y ferias de arte popular, construyendo, cimentando, colocando las piedras de lo que en el futuro no tan lejano, serían eventos imprescindibles.

Así lo vimos apoyando el proyecto Tendedera de Miguel Chamorro, que llevaba las artes visuales en cordeles a los barrios menos favorecidos del territorio. Y la música. Y la poesía.
Lo vimos gestando los festivales de la creación musical.
Discerniendo con los artistas sobre cómo hacer menos vital la burocracia. Como jurado de la Uneac en los salones de paisaje y los Raúl Martínez. Como justiciero contra lo mal hecho.

Lo vimos devorar los libros sobre la vida y obra de Armando Hart Dávalos, sobre Fidel, Martí, y tantos otros grandes de esta nación.
Uno de sus más hermosos hobby es la lectura. Y cuando se conversa con él, se le nota a la legua.
Ya muchos conocen de sobra su hoja laboral. Para no decirlo otra vez, citaré a la colega Sayli Sosa Barcelo quien reseñara, en las páginas del periódico Invasor:
Director fundador de la Dirección Provincial de Cultura en Ciego de Ávila, 1976; creador del sistema institucional de la Cultura aquí; mente maestra detrás de la muy extrañada Feria Nacional de Arte Popular; director del Circo Nacional de Cuba; entusiasta promotor de cuanto evento naciera a la sombra de las instituciones culturales; especialista de atención a personalidades en la UNEAC avileña; referente obligado y memorioso para cualquier asomo a la historia cultural de esta comarca.

Santos García Simón, que desde septiembre de este 2022 se nos jubila en las filas de la vanguardia artística, deja más que sus sueños altruistas en ese buró, frente al mío, y un ejemplo a seguir.
El sello 60 aniversario de la Uneac estará en sus manos y en su vida como la marca del deber cumplido y el agradecimiento sempiterno. Pero ya le va quedando chiquito. Su mejor obra, su hija preferida, seguirá siendo la cultura avileña.