Creado en: julio 12, 2024 a las 08:16 am.
Tengo: 60 años de un poemario hecho para el futuro

Por: Aylin Herrera Reyes
Seis décadas cumple Tengo, uno de los más conocidos poemarios de Nicolás Guillén (1902-1989) que, a pesar del tiempo aún evoca el simbolismo de una época y las luchas colectivas por preservar lo logrado tras años de opresión.
Una nueva entrega del libro del poeta nacional llegó esta vez de la mano de Ediciones Sensemayá, de la Fundación Nicolás Guillén, y con la peculiar presentación del escritor Waldo Leyva, quien definió al volumen como una de las obras donde se refleja la euforia que significó el triunfo revolucionario de 1959 y los cambios que trajo este suceso consigo.
Los poemas que atesora Tengo son, al decir de Leyva, una muestra de la poesía coloquial propia de su momento de creación y su posterior publicación en 1964, pero el poema homónimo, con el paso del tiempo, se convirtió cada vez en un texto más inquietante.
En los versos de “Tengo”, por ejemplo, no solo se habla de las conquistas sociales y de las personas dueñas de sus propios destinos, sino que es una especie de alerta para velar por todo lo que no se puede perder, refirió.
A la poética de Guillén la caracteriza la honda hispanidad de sus versos y dentro de ellos la poesía negrista, en la que trascendió el tema del componente mestizo de la identidad cultural de la nación, pues prefirió englobarlo en la definición “color cubano”, comentó Leyva.
De la lírica del poeta nacional destacó que en ella resalta la capacidad de asimilación que distingue a Cuba y su identidad, lo cual es, actualmente, un llamado de alerta a la apertura a nuevos horizontes y a la tendencia a ofrecerse sin reparos, poniendo en riesgo las expresiones propias.
Guillén, en palabras de Leyva, fue el más claro ejemplo del entrecruzamiento y el mestizaje del archipiélago, y constituye, sin dudas, el poeta de su generación que mejor reconoció el sentido de la responsabilidad como creador.
Cuando apareció Tengo, hace 60 años, muchos se interesaron en ese libro, pues en varias ocasiones el autor alegó que antes del volumen sus poemas reflejaban el sentimiento del “no tengo”, donde describió a la Cuba prerrevolucionaria, refirió el escritor.
El poemario es testimonio de una época y de las nuevas circunstancias que viven los cubanos luego de la gesta de 1959, pues anteriormente se le habían negado derechos fundamentales, anotó Leyva.
Muchos hombres y mujeres de entonces aprendieron a leer y escribir, y pudieron reconocerse en las páginas guilleneanas, pues comprendieron que no tenían que ocultar sus orígenes para andar con la frente alta por las calles de su tierra, dijo.
Se plasman en los versos de Tengo los cambios del primer lustro de una Revolución que puso en primer lugar la dignidad humana, sin renunciar a las identidades particulares, y en los poemas figura la euforia de la conquista de todos los derechos, expresó Leyva.
Enfatizó en que el libro es precisamente un canto a la unidad, a la solidaridad, a la lucha permanente contra el imperialismo que aún no cesa, al dolor por quienes cayeron defendiendo la libertad y contra la discriminación racial.
Desde la posición de vencedor, Guillén se interesó por mostrar las vivencias de un nuevo contexto, sin hacer concesiones a pesar de los beneficios que vinieron con la época, porque se propone dialogar con una novedosa realidad marcada por el júbilo popular, aseveró el también Maestro de Juventudes.
Para Leyva los poemas de Tengo se mantienen, 60 años después, como un referente para entender a cabalidad la trascendencia de las tradiciones cubanas.
Desde el punto de vista estético tienen recursos literarios impecables, sonoridades diversas, rimas distintas que desembocan en sones, baladas, canciones y elegías alegóricas a las nuevas victorias revolucionarias.
Dos versos pueden resumir la declaración de principios de Guillén, que es también la de todo un pueblo: “Tengo, vamos a ver, / tengo lo que tenía que tener”.
Nicolás Guillén, poeta nacional y fundador de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, escribió otros poemarios como Motivos de son (1930), Sóngoro Cosongo (1931), West Indies, Ltd. (1934) y El son entero (1947).