Creado en: marzo 1, 2022 a las 09:28 am.

Un acercamiento a la historia de la mafia cubanoamericana en Miami

Por Dino A. Allende González

La última edición del espacio de promoción literaria Sábado del Libro, correspondiente al mes de febrero de 2022, tuvo como principal atractivo la presentación del libro Miami, dinero sucio, publicado por la Editorial de Ciencias Sociales y cuyo autor, el periodista Hedelberto López Blanch, compartió junto a dos conocedores del tema: Ernesto Soberón, Embajador y Director General de Asuntos Consulares y Atención a Cubanos Residentes en el Exterior del MINREX, y Gerardo Hernández Nordelo, Héroe de la República de Cuba.

Según lo expresado en la nota de contracubierta, uno de los méritos del texto radica en que, a partir de una sólida investigación que incluyó conversaciones con exiliados cubanos, largas horas en bibliotecas estadounidenses consultando diarios e indagando en archivos de las Cortes Civil y Penal de Miami, el autor destapa cómo una gran parte de las fortunas de muchos cubanoamericanos, que se convirtieron de la noche a la mañana en millonarios, han sido creadas por el apoyo monetario que les dieron las administraciones estadounidenses, los grandes negocios del narcotráfico, la enorme corrupción, el robo  de los servicios de salud y el lavado de dinero.

En su palabras de presentación, el Embajador Soberón hizo énfasis en el hecho de que “ganar dinero en Miami no es fácil y cuando esto sucede generalmente hay dinero sucio de por medio”. En ese sentido consideró que Miami… muestra de manera exhaustiva las causas del surgimiento de las grandes fortunas en dicha ciudad, presenta elementos relativos a los capitales cubanos existentes en La Florida y principalmente en esa urbe antes de 1959, el apoyo a la contrarrevolución cubana por parte de las diferentes administraciones norteamericanas, lo que a su vez aporta elementos para entender, desde una perspectiva histórica, el carácter actual de las relaciones entre Cuba y los EE.UU. Según la opinión de este presentador estamos ante “un libro necesario y oportuno cuya estructura facilita la búsqueda de información sobre el tema, lo que a su vez lo hace más atractivo”.

Al inicio de su intervención el Héroe de la República de Cuba, Gerardo Hernández, comentó que tanto él cómo sus otros cuatro compañeros de misión tuvieron la oportunidad de conocer “una perspectiva especial de Miami, pues por mucho que nos prepararon sobre el tema, la experiencia práctica nos ayudó a conocerla mejor”, no solo durante su vida como un habitante más de la ciudad, sino también a lo largo de los más de quince años de su estancia en las cárceles norteamericanas. Posteriormente adujo disímiles ejemplos relativos al ambiente de psicosis anticubana que se vive dentro de todas las facetas de la vida en Miami, donde si no fuera por el carácter trágico del contexto, “algunas situaciones que describe el libro darían risa”; el rol desempeñado por los medios de comunicación urbanos, principalmente la radio y TV locales en sus constantes ataques mediáticos contra la Isla y que pudiera identificarse como “la misteriosa difusión de la información sobre Cuba”; amén del papel que tuvieron en los negocios del narcotráfico personajes muy renombrados de la vida pública y empresarial en Miami, algunos de los cuales se hallan actualmente cumpliendo prisión. Finalmente expresó que Miami… constituye “un libro de referencia en el que es muy difícil rebatir los argumentos que presenta su autor y explica por qué a Miami se le conoce como una ciudad de mafiosos, término que no es figurativo sino real”.

Llegado el turno de intervenir al autor del volumen, López Blanch explicó que desde 1994 inició su acercamiento a esta temática y las sucesivas investigaciones develaron muchas facetas sobre la corrupción y el accionar de los elementos contrarrevolucionarios que se establecían en Miami desde los inicios del triunfo revolucionario. En ese sentido y como un ejemplo muy singular mencionó a la denominada Operación Mangosta, cuya base principal se conoció con el nombre clave de JM Wave y en su momento fue la estructura de subversión más grande creada por el gobierno  de los EE.UU. y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) contra otro país; pero que al ser desactivada desde el punto de vista operativo varios de los implicados de origen cubano asumieron el control de las empresas creadas como tapaderas por la CIA y fueron parte importante del componente de las grandes fortunas miamenses, o sencillamente adaptaron elementos del modus operandi usados en Mangosta -como los llamados buques madre- para sus operaciones de narcotráfico y el lavado de dinero. A su vez se refirió a que muchos exiliados incluso asumieron puestos de importancia en el gobierno federal, entre los que mencionó a Manuel Giberga, que ocupara responsabilidades durante los años de presidencia de Richard Nixon, así como también otros personajes que desde la década del ochenta del pasado siglo XX influyeron en la política seguida por las administraciones estadounidenses hacia Cuba desde la Fundación Nacional Cubanoamericana (FNCA), creada en esos años y donde desempeñaron roles importantes, además de su presidente, el cuabaonamericano Jorge Mas Canosa; figuras como Leonel Martínez (muy vinculado a la familia Bush), Carlos Salma y Raúl Masvidal. De ahí que no pueda considerarse fortuita la afirmación expresada en los momentos finales de su intervención por el autor del libro: “Todo es un negocio en Miami”.

No cabe duda que Hedelberto López Blanch nos entrega una lectura necesaria para comprender en toda su solidez la forma en que miembros de esta emigración se convirtieron en millonarios y al mismo tiempo han logrado articularse como una fuerza capaz de manipular y en la práctica secuestrar la política de la Casa Blanca para atentar y bloquear a la Revolución cubana, mientras que, por otra parte, el recorrido de los avatares miamenses descritos por el autor a lo largo de estas páginas evidencian que, tal y como expresó desde el público uno de los participantes en la presentación, Miami es el espejo de lo que pudo haber sido Cuba de no haber triunfado la Revolución cubana en 1959.   

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