Creado en: septiembre 9, 2022 a las 09:33 am.
Homenaje de la UNEAC a Eusebio Leal Spengler

Los grandes hombres nunca
con sus cuerpos mueren
José Martí.
No creo, honestamente, que haya un sitio más idóneo para evocar el aniversario 80 del natalicio del Dr. Eusebio Leal Spengler (1942-2020), eterno Historiador de La Habana, que los florecientes jardines de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), donde se le tributó sentido homenaje al también miembro emérito de nuestra sexagenaria organización cultural.
Dicho agasajo se estructuró en forma de panel, moderado por la periodista Magda Resik, directora de la emisora Habana Radio, e integrado por los Dres. Miguel Barnet Lanza, presidente honorario de la UNEAC, Eduardo Torres Cuevas, presidente de la Sociedad Cultural «José Martí», el periodista cubano-americano Mak Lesnik, y el laureado artista de la plástica José Villa Soberon, Premio Nacional de Artes Plásticas, quienes en vida del Dr. Leal Spengler fueron sus «amigos del alma».
Las palabras de presentación estuvieron a cargo de Magda Resik, quien calificó al eminente historiador y orador cubano ciento por ciento como un guía, que ha marcado nuestras vidas y ha trazado derroteros que nos han posibilitado enfrentar los graves problemas socio-económicos y de otra índole, que atraviesa —hoy por hoy— la sociedad cubana, independientemente de que era un intelectual integral, que se nutría —fundamentalmente— de los valores éticos, patrióticos, humanos, cristianos y espirituales en que se estructura la nación cubana.
La moderadora destacó la función básica indispensable desempeñada por su querido «jefe», quien —desde la vertiente personográfica— se caracterizara, esencialmente, por la sencillez y la humildad; rasgos que —según el fundador del periódico Patria— definen el talento y el genio verdaderos, y lo alejaban «años luz» de cualquier tipo de vanidad u orgullo. Era —entre otras cosas sublimes— un «defensor apasionado del arte y la cultura», la cual percibía —al igual que el Comandante Fidel Castro Ruz (1926-20l6) — como «escudo y espada de la nación cubana».
De acuerdo con los disertantes, se diseñó una bien fundamentada caracterización psicológico-espiritual de la carismática personalidad del Dr. Leal Spengler, quien en vida levantara una «sólida pirámide de conocimientos», donde los «roedores de la inteligencia y el talento ajenos», como los estigmatizara el poeta mayor de la patria grande latinoamericana, levantaban muros para obstaculizar o dificultar el camino que intentaban seguir aquellos que, según el Maestro, «aman y fundan».
El doctor Honoris Causa de varias universidades cubanas y foráneas era un gran orador, al igual que si hubiese tenido el privilegio histórico de haber sido discípulo de los eminentes tribunos romanos, e impartía —con marcado aliento poético-literario— lecciones magistrales de Historia de Cuba o de Historia Universal, o de cualquier otra rama del conocimiento humano —ninguna le fue ajena— con pleno conocimiento de causa, ya que la cultura que poseía era «ancha y lejana, como la pampa argentina».
En ese contexto, fueron relatadas anécdotas que retratan «de cuerpo entero» al doctor Leal Spengler, como hombre y amigo, sin soslayar —en modo alguno— los disímiles méritos, no solo académicos, de los cuales se hizo acreedor durante su fecunda existencia terrenal, porque para Eusebio, al igual que para el filósofo griego Aristóteles, «la dignidad no consiste en recibir honores, sino en merecerlos». Y él los merecía, sin duda alguna.
Era martiano y fidelista «hasta la médula ósea», así como un humanista y cristiano consecuente, y llevaba en la mente y en el alma las doctrinas del Héroe de Dos Ríos y las del Líder Histórico de la «Revolución de los Girasoles», al decir de la Heroína del Moncada y de la Sierra, Haydee Santamaría Cuadrado (1923-1980). También incursionó —con éxito indiscutible— en el azaroso campo de la diplomacia revolucionaria; trinchera ideológica desde la cual hizo notables aportes y contribuciones que hoy mantienen plena vigencia.
Era un pilar en la apasionada defensa que hacía de Cuba en el exterior, y además, «el más leal a Fidel y a la Revolución».
Por otra parte, era un fiel admirador de las artes en general, y de las artes plásticas en particular, donde gracias a la feliz iniciativa de ese Mecenas, y a su exquisito gusto estético-artístico, fue posible la creación —entre otras obras de arte— de las esculturas de José Martí, en la Fragua Martiana, la del «Caballero de París», la de la Madre Teresa de Calcuta, en el Centro Histórico de La Habana, donde duermen el sueño eterno las sagradas cenizas de nuestro ilustre homenajeado.
En resumen, era un «hombre signado por el detalle», que le dio un notable impulso al desarrollo del arte insular, y que se empeñó durante su fecunda existencia a fortalecer las relaciones profesionales y afectivo-espirituales con los cultores de todas y cada una de las manifestaciones artístico-culturales.
Entre otros criterios emitidos por los expositores, se precisó que era un maestro en toda la extensión y vastedad del término, un historiador y orador excepcional, cuyo discurso académico no solo era solemne, sino también emotivo, que penetraba —de una forma poético-literaria muy suya— en la esencia íntima de la Historia, la cual tocaba con sus manos y acariciaba con su palabra «mágica», mientras que a los grandes próceres los percibía como lo que eran: hombres con virtudes, defectos, debilidades, inconsistencias y necesidades que configuraran su polémica personalidad.
En síntesis, el Dr. Eusebio Leal Spengler —para quien la Historia de Cuba era un leitmotiv en su oratoria— es y será un paradigma ético para las actuales y futuras generaciones de cubanos que viven, aman, crean y sueñan en nuestro archipiélago, concluyeron.
En dicha actividad, la Oficina del Historiador de La Habana le entregó al Dr. Eduardo Torres-Cuevas un reconocimiento especial con motivo de su cumpleaños 80, ya que —al igual que hoy hubiera cumplido Eusebio de estar entre nosotros— el también presidente de la Casa de Altos Estudios «Don Fernando Ortiz» y profesor titular de la Universidad de La Habana llega a la «venerable edad de la paciencia y la sabiduría».
Al homenaje al Dr. Eusebio Leal Spengler por su cumpleaños 80, asistieron el escritor Luis Morlote Rivas y el crítico y periodista Pedro de la Hoz, presidente y vicepresidente, respectivamente, de la UNEAC, presidentes de todas las asociaciones que componen nuestra sexagenaria organización, relevantes personalidades de la cultura cubana y de mucho más allá de nuestras fronteras geográficas, funcionarios de la Oficina del Historiador de La Habana, y representantes de la prensa nacional, que le dieron cobertura periodística a tan emotivo agasajo.