Creado en: octubre 10, 2022 a las 10:37 am.

Codanza, imágenes del espíritu vivo del fuego

Fotos del autor

Un recorrido por varias de las principales coreografías de la Compañía de Danza Contemporánea Codanza, de Holguín, dirigida por la maestra Maricel Godoy, nos ofrece la exposición Codanza, el espíritu vivo del fuego, que reúne carteles a partir de imágenes realizadas por diferentes fotógrafos, como parte de la jornada que celebra su aniversario 30.

“Codanza arriba a cada aniversario con avances indudables, que reafirman su singular personalidad expresiva, con bailarines virtuosos y coreografías matizadas por la variedad temática, pues a los códigos de la danza contemporánea agregan el eclecticismo de la danza teatro”, comentó el escritor y periodista Rubén Rodríguez en las palabras inaugurales de la exposición, abierta al público en el Centro Provincial de Arte.

Diseñadas por Raúl Barea, las gigantografías parten de fotografías realizadas en el transcurso de estas tres décadas, sobre todo en los últimos años, por los artistas del lente Juan Pablo Carreras, Carlos Rafael, Wilker López y Frank Batista a emblemáticas coreografías estrenadas por Codanza, como Casita, de Robert Priore; Nada, de Norge Cedeño; Pasajera la lluvia, de Nelson Reyes; Non, de Osnel Delgado y Lisbeth Saad Godoy; Seis grados de separación, de Vianki González, y Memoria fragmentada, de Aldo Siles.

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En la vida de Codanza –comenta Rubén en sus palabras de presentación– “se marcan varias etapas: la primera, virtuosa y fiel a su canon danzario contemporáneo; la segunda, caracterizada por la diversidad estilística y la pluralidad de poéticas; la siguiente, deudora de la danza teatro; la próxima, más conceptual y compleja, abierta al trabajo con otros coreógrafos y directores artísticos que han enriquecido su universo referencial”. Codanza “continúa arriesgándose contra todo pronóstico y asume su destino de escuela, donde se forman artistas integrales, que luego vuelan a donde el corazón les lleve. La renovación constante de su cuerpo danzario reafirma su voluntad de permanencia y corrobora una frase de su fundadora: A esta ciudad solo le daremos gloria”.

Al recorrer la sala principal del Centro Provincial de Arte encontramos instantáneas que son esencia de clásicos del repertorio de Codanza, piezas ganadoras de premios en disímiles certámenes en Cuba y el extranjero, memoria de la escena, como Muerte prevista en el guion, de Susana Tambutti; El espíritu de la tierra, Ritual y Yényere Gumá, de Maricel Godoy; Todo de mí, de Tangin Font; Estación para pensar, de Vianki González; Suelo, de Osnel Delgado, Imagen en el lente, de Gilberto Pérez, y Eva y él, de Nalia Escalona.

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Además, piezas recientes en el repertorio de la Compañía, como Tráiler, de Norge Cedeño; Segundo sexo, de Vianki González; Imagen, et similitudinem y ABC.ASÍ.NO (Población flotante) de Yoel González; Árbol de fuego, de Pepe Hevia, y Tú, hombre de Dios (oculto, asustado, extraviado) de George Céspedes, el más reciente estreno de Codanza (estas últimas tres obras, junto a Muerte prevista en el guion, se presentarán en el Teatro Eddy Suñol como parte de la jornada por las tres décadas en escena del colectivo).

Rubén Rodríguez señala, además, que “es suya, además, la impronta del Concurso de Danza Vladimir Malakhov-Atlántico Norte, devenido festival internacional y espacio contemporáneo de aprendizaje, confrontación y confluencia, una apuesta por la calidad artística”. Una imagen de esta figura del ballet mundial, tomada por Carlos Rafael, interpretando La muerte del cisne, en su visita a Holguín en 2013, génesis del festival, forma parte de los momentos que destaca la exposición Codanza, el espíritu vivo del fuego.

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Los fotógrafos supieron atrapar –cuestión difícil cuando nos referimos a la fotografía para la escena– la escencia de estas coreografías, el misterio-Codanza, la fuerza y la destreza de sus bailarines, esos que hoy “bailan en Las Vegas, Londres o New York, está todavía la huella de la lluvia pasajera, el espíritu del campo o un banco que muere de amor en esas tardes holguineras, hechas a la medida de los amantes”. Estas imágenes dejan testimonio del fructífero y hermoso tránsito por tres décadas de esfuerzo y creación. Desde hace 30 años –nos recuerda Rubén– los nuestros son también los días de Codanza, días en los que hemos presenciado al espíritu vivo del fuego crecer en la danza.

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