Creado en: abril 24, 2023 a las 09:35 am.

Impecable presencia del Coro Folklórico Nacional en el Teatro América

Caracterizado por su férrea disciplina y una impecable presencia en el vestir, así como en el diseño de sus vestuarios y el brillante  ejercicio de sus músicos, cantantes y bailarines, el Coro Folklórico Nacional (CrFN), celebró su aniversario 70 durante dos fines de semana en el capitalino Teatro América, bajo la dirección artística de Javier Alba Horta y la general a cargo de la vocalista y profesora Mayté Caballero, directora de la agrupación fundada por los maestros Odilio Urfe e Ignacio Piñeiro.

Bajo el título de 70 con 70: Nuestra identidad, la compañía  hizo derroche de tradición y folklor, con muy buena aceptación del público que ovacionó sus memorables interpretaciones de, entre otros géneros, Tonadas trinitarias, Tahona, Rumba —en sus variantes de Yambú, Guaguancó y Columbia—; además de pregones, cantos de clave y el tema A Capella Ayagba.

Una vez más, el CrFN patentizó su notable nivel profesional, amén de una consistencia y entrega fiel y consecuente al objetivo fundacional de esta agrupación con el objetivo de rescatar la tradición oral urbana de los distintos barrios habaneros, al recrear los géneros yorubas, el complejo de la rumba, congo y abakua, para desarrollar un trabajo fundamentalmente vocal que incluye instrumentos de percusión y demostraciones de los bailes afines a los géneros que interpretan.

Con su presencia, refinada y muy bien coordinada en cuanto a la conjunción de las vocalizaciones, la música y la danza, llevó al coliseo de Galiano y Concordia expresiones tan significativas en nuestras raíces como La Tahona; una conga que tiene su origen en los tambores africanos hechos a partir de un tronco sólido ahuecado y con una piel clavada sobre la abertura de un extremo. El tambor de makuta, de origen bantú, es su posible antepasado y luego se le llamó tumba, palabra derivada de la lengua bantú. Posteriormente se le nombro de otras maneras como Salidor, 3-2 y Quinto. A partir de los años 1940 se popularizó el uso del vocablo criollo afrocubano Conga para designar ese instrumento, coincidiendo con el apogeo alcanzado en el mundo por los ritmos cubanos como la conga y posteriormente el mambo.

También pudieron disfrutarse de las Tonadas trinitarias (también conocidas como Fandango), antiquísima tradición cultural de la ciudad de Trinidad,  tercera villa fundada en 1514 por los conquistadores españoles al centro sur de la isla, donde existieron agrupaciones corales desde mediados del siglo XIX, que las interpretaban. Hay referencias de que ya hacia 1860 se escuchaban durante las festividades locales en coros de diferentes barrios, que se reunían para competir mientras desfilaban por las calles.

Y por supuesto, no faltó el popular complejo de la rumba, así como la música heredada de la tradición conga y abakua, desempeño que descansa fundamentalmente en el trabajo vocal con el apoyo de instrumentos de percusión y demostraciones de los bailes afines a estos géneros.

Entre las más aplaudidas escenificaciones en el Teatro América de esta institución Monumento Nacional, perteneciente a la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos Ignacio Piñeiro, se encuentran, además, los gustados temas Luz de mayo, Madrina y Tajona. No menos encomiables fueron las actuaciones de las compañías Ban Rará, Raíces profundas y Addé Olórum, invitadas al espectáculo, las que igualmente hicieron derroche en la fusión de ritmos, cubanía y popularidad, excepcional oportunidad para disfrutar de la vitalidad  de los principales exponentes de la música folclórica insular con raíces africanas.

El CrFN se destaca por sus sorprendentes resultados en el rescate de tradiciones y en la revitalización del legado hecho a la cultura cubana por las comunidades afrodescendientes, particularmente en el cultivo de la rumba, la cual asumen con emanaciones espirituales que proyectan como verdadero fenómeno artístico cultural; repertorio que asimismo incluye al Guaguancó y otras expresiones; amén de sus interpretaciones relacionadas con la religión yoruba, matizados con renovados matices contemporáneos.

Entre los grandes y más recientes aportes del CrFN a la cultura cubana se encuentran los arreglos hechos por su directora de numerosas obras del repertorio épico, así como su memorable versión musicalizada del concepto de revolución que contiene las ideas dada a conocer por el Comandante en Jefe  Fidel Castro Ruz  el  Primero de Mayo de  2001, justamente estrenada en 2019, en igual fecha; así como su magistral trabajo de re-contextualización al estilo de la agrupación sobre la célebre pieza Pequeña serenata diurna, de Silvio Rodríguez.

El programa de celebraciones incluye, además, actuaciones en los barrios y conciertos didácticos en escuelas de arte. Asimismo, sobresalen sus presentaciones en otras instituciones, entre cuyos conciertos fue notable el realizado recientemente en el Patio La Guantanamera, de la Casa de la Cultura Joseíto Fernández, de Centro Habana; en tanto  aspiran igualmente a concretar la grabación de un bien merecido y necesario disco, donde queden conservadas, para la memoria musical de la nación, sus grandes contribuciones en los géneros que cultiva.

Sus desempeños en el Teatro América posibilitaron corroborar, una vez más, la cuidadosa estructuración de las coreografías de los bailes extraídos de los ritos religiosos de las culturas africanas, asunto en el que Maité Caballero presta especial atención a los procesos de transculturación, que como patrimonio de la cultura cubana constituyen una de las fuentes más ricas para la danza y la música cubana en cualesquiera de sus expresiones.

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