Creado en: diciembre 10, 2022 a las 10:31 am.
Ángel Ramírez: El espíritu medieval de una realidad contemporánea

Uno de los personajes de Ángel Ramírez carga en la barba la esperanza de gentes de todos los colores. Los hijos de la Bestia, hechos con madera, plata, pan de oro, cobre, hierro y papel periódico, adquieren de esta ciertos dones y comparten con ella genes sociales, culturales y de sangre.
La última exposición del artista habanero es un bestiario contemporáneo, donde las piezas y los textos cuentan la historia de una familia caótica y apocalíptica. Hasta febrero de 2023 la Galería Villa Manuela, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, acogerá esta muestra de impresos xilográficos e instalaciones.
El Todo y las partes son recurrentes en la obra de Ángel Ramírez. Lo obsesionan el poder, las relaciones que establece y los sujetos esclavos de este. En la exposición manifiesta una herencia por oposición o por continuidad, que se expresa de forma diferente en cada uno de los hijos de la Bestia.

El artista, graduado del Instituto Superior de Arte en 1982 ha recibido numerosos reconocimientos en la VII Bienal de San Juan del Grabado Latinoamericano y del Caribe, el II Encuentro Nacional de Grabado y la Distinción por la Cultura Nacional.
Como señaló la curadora Marilyn Sampera Rosado, el grabador está acostumbrado a abordar realidades humanas a través de apropiaciones o parodias. En esta ocasión se aprecia la influencia de la cosmogonía griega, la cultura egipcia, la religión cristiana, también nociones de la filosofía y la ética.
«Estas semblanzas cuentan pasajes de padres e hijos, de sus éxitos y frustraciones. La bestia no está, pero nos presenta a su descendencia —la bestiecilla— quien carga con las culpas de aquel, suele seguir la ejemplarizante vida de su progenitor o permanecer como destinado a sueños aún por lograr», escribió en el catálogo la crítica de arte.
En su exposición El caos y los hijos de la Bestia, Ángel Ramírez se apropia de un espíritu medieval para narrar una realidad contemporánea.
