Creado en: abril 28, 2024 a las 08:12 am.

Casa de las Américas: 65 años y más

Casa de las Américas está cumpliendo 65 años de fundada. El 28 de abril de1959, apenas a unos meses de la naciente Revolución cubana, nacía esta institución por Ley 299 del Gobierno Revolucionario. Si bien aquella resolución promulgaba el desarrollo y crecimiento de las relaciones socioculturales con los pueblos de América Latina, el Caribe y el resto del mundo, llegaría a más.

La Casa propició el intercambio, no solo cultural, sino, intelectual con lo mejor de la época en aquella temprana fecha, cuando varios países de la zona rompían relaciones con Cuba. Con el tiempo llegaría a consolidarse como el amuleto de la buena suerte de la región – y más allá— en cuanto a creación artística y literaria, distante de la imposición y visión hegemónica.

Caminó, y camina, a contracorriente de los dictados mercantilistas del arte y la literatura, depredadores por antonomasia de la voz de los desposeídos; sí, en plural se menciona sin definir zona geográfica, porque, de alguna manera, el accionar de las naciones latinoamericanas llega más allá de sus fronteras, radicalizado este por una emigración expandida  de sus nacionales en todos los rincones del orbe que, en buena cantidad y es lo característico que la marca, a la vez que paradoja, no renuncia al terruño que lo vio nacer a pesar de la lejanía, reflejado en su producción artística.

Hoy, a seis décadas y media la también llamada Casa de Latinoamérica, no renuncia a esos postulados; su consagración en ese gesto antihegemónico la convierte en un nicho de la resistencia cultural, cuando no de lo más auténtico, bien conectado con los tiempos que corren sin abandonar el pasado. Su postura ética e intelectual, ha sido vertical y coherente en cuanto a principios.

Esa defensa de lo más raigal se proyecta de manera holística en todos los espectros del arte y la literatura, consecuencia de las necesidades de la representación artística que los creadores vuelcan desde sus inquietudes: artes plásticas, teatro, literatura, música, etc.; además del pensamiento y la huella folclórica, lo autóctono en su forma más pura.   

Son más que conocidos sus variados e importantes programas de Estudios sobre la cultura originaria, el de la presencia latina en EE.UU., el de la mujer o el de la cultura africana. Igualmente, sus espacios y eventos habituales tales como la Semana de autor, Premio de Musicología y el Coloquio académico que tributa a Mayo Teatral, entre otros.   

El Premio Literario Casa, el más longevo de Cuba, es objeto de interés por escritores de todo el mundo. Crece su perspectiva, abierta a disímiles géneros que los estudios e investigaciones conllevan; a saber 15 categorías, más las surgidas por las nuevas interrogantes que desarticulan los cánones tradicionales, tales como la literatura caribeña y francófona, la indígena, portuguesa, entre otras de mucha importancia y trascendencia.

La Revista Casa, ese pilar impreso que circula por la región y buena parte del mundo, recoge casi todo lo que ocurre en la zona, desde trabajos científicos hasta de opinión y ensayos, otro de sus logros. Como dijera en el discurso inaugural de la recién concluida edición 64 del lauro el escritor guatemalteco Arturo Arias, “su brújula siempre apunta hacia el Sur global”.

Destacar el intercambio de la Casa con diversas instituciones cubanas y del mundo. Entre las del patio, la Unión de Escritores y Artista de Cuba (UNEAC), ha sido una aliada también desde que se fundara el 22 de agosto de 1961. Es inevitable separarlas, juntas han labrado el camino de la cultura en Cuba en el propósito de unir a la intelectualidad cubana y el fortalecimiento de nuestra cultura en el marco de la Revolución. Su primer presidente, Nicolás Guillén, hizo migas con la Casa.  

De la Casa formaron huestes en la UNEAC importantes intelectuales, además de forjar valiosos proyectos y acciones. Entre ambas coeditaron en su momento la revista Criterios. Derivado del Premio de Composición, surge en el 2009 el I Taller Latinoamericano de Composición, en colaboración con la Asociación de Músicos de la UNEAC.

Entre los varios departamentos de la Casa, el de Artes Plásticas, fue dirigido por Lesbia Vent Dumois, actual vicepresidenta de la organización, y hoy, el actual presidente, Abel Prieto, fue el primero en tomar las riendas después de Guillén en la Unión que agrupa la vanguardia artística del país.

Fidel, Haydée, Mariano, Retamar, Abel… defensores de una misma esencia por el arte, la Revolución y la cultura

Casi siempre al referirse a la también llamada Casa de Latinoamérica, hay referencia a su premio literario; sin embargo, hay más, Casa de las Américas es cultura, sociedad, humanismo e, inevitablemente, política. Su vocación liberadora y de resistencia, impuso un sello regional como creadores y seres humanos y, su égida impoluta ha dado al traste contra todo su desplazamiento.

Si de algo no hay dudas, es la idea de Fidel de fundar esta institución y ponerla en las manos de Haydée Santamaría, Yeye, que aún sin ser académica, supo llevar adelante el proyecto con una de las mejores y legendarias armas que se puede portar: la sensibilidad.

Recordar que fue la Casa y el altruismo y amor de Yeye, génesis y nacimiento del Movimiento de la Nueva Trova, donde Pablo y Silvio fraguaron allí sus caminos y posterior impronta en la cultura cubana y mundial. En su figura, se fundieron la mujer cubanísima, la campesina, la guerrillera, la martiana, la comunista, la promotora de grandes creaciones culturales y la internacionalista solidaria. 

Y Haydée supo vibrar junto a la Casa en momentos álgidos de esa institución y la cultura cubana con la posición y respuesta de una verdadera comprometida con el proceso. Uno de ellos, la meritoria respuesta al escritor Mario Vargas Llosa y su retirada pública del Comité de la revista Casa a propósito del caso Padilla y donde, “se ve como la estatura moral de Haydée, aplasta la maniobra de Vargas Llosa”, como dijera el propio Abel en la presentación del libro Haydée Santamaría. Hay que defender la vida.

Pero a Yeye le siguió el pintor Mariano Rodríguez y luego, por largas décadas, el poeta Roberto Fernández Retamar. Si en la etapa fundacional Haydée aunó esfuerzos para lograr esa unión de la intelectualidad y su quehacer con Cuba, la región y el mundo, otro tanto lo harían sus continuadores. Pensar otra cosa sería lo contrario.

Jorge Fornet, director del Centro de Investigaciones literarias de Casa de las Américas./Foto: Patricia Nuñoa

En aras de profundizar un poco más y en medio de las felicitaciones, abrazos y apretones de manos que suscita una premiación como la del Premio Casa 2024, nos acercamos a Jorge Fornet, director del Centro de Investigaciones literarias de Casa de las Américas para que nos comente brevemente. 

– ¿En estos 65 años puede definirse como dos momentos fundamentales la etapa de Haydée y la de Retamar, que piensa usted?

JF: Es difícil ver la Casa de las Américas, de esa manera, por momentos específicos. En realidad, es todo un continuo, ha sido una trayectoria enorme en estos 65 años que, no en balde, se celebran, es parte de todo ese camino recorrido.

Por supuesto, la fundación por parte de Haydée fue clave. Siempre pienso que fue muy raro que ella se encargara de una institución cultural, una persona que, incluso tenía pocos estudios formales. Quienes trabajaron cerca de ella hablan de su inteligencia natural, el deslumbramiento que provocaba en gente como Julio Cortázar, Mario Benedetti y otros grandes intelectuales; pero, al mismo tiempo y de antemano, parecía osado encargarle a ella una tarea como la de echar a andar una institución de este tipo.

Sin embargo, fue tal el trabajo que hizo, siempre pienso en eso, que la sobrevivió con mucho. Si algo demuestra el impacto que tuvo Haydée Santamaría, es que estemos hablando todavía de ella: 45 años ha trascurrido la Casa sin Haydée y, sin embargo, dejó un proyecto y un equipo capaz de llevarlo adelante, entre los que estaba, por supuesto, Roberto Fernández Retamar, uno de los pilares y una de las columnas vertebrales de la Casa. Quizá después de Haydée, por supuesto, sea el más importante, aunque, unos y otros han hablado, con mucha razón, que la Casa es un proyecto colectivo.

Ese proyecto es de todas las personas que han pasado y trabajado aquí; también, de todos los intelectuales, artistas, escritores; los pensadores que han venido a lo largo de años. Sin eso no hay Casa de las Américas, el sentido que tiene dice que el público que viene e interactúa en los conciertos, exposiciones, a la biblioteca, son los que le dan un poco de sentido y legitimidad a la Casa.

Te repito, es difícil si tuviera que escoger momentos, creo que lo más impresionante es la trayectoria misma.

– Vínculos y quehacer junto a la UNEAC, ¿cómo se han complementado ambas?

JF: La UNEAC nació muy poco después de la fundación de Casa de las Américas, estuvieron hermanadas desde el principio, entre otras cosas no solo por sus perfiles, sino, por el hecho de que estuvieran dirigidas, una por Haydée y la otra por Guillén, dos grandes personas de la cultura cubana y comprometidas. Eso explica un poco la rápida comunión entre las dos. De hecho, Retamar fue fundador de la UNEAC, tuvo un cargo primero allí antes de llegar a la Casa. 

Permanente, cada vez que había un hecho significativo relacionado con la cultura, ambas organizaciones se relacionaban. En el Premio Casa era habitual la visita a la UNEAC de escritores cubanos. Siempre han estado vinculadas, cada una con sus especificidades, ninguna ha querido robarle el espacio a la otra, es difícil verlas como compartimientos estancos.    

Por tales motivos, en este 28 de abril de 2024, aniversario 65 de fundación de la Casa de las Américas, su hermana en quehacer y compromiso, le desea felicidades y un continuo batallar por la cultura y nación cubanas.

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