Creado en: marzo 16, 2022 a las 08:42 am.
Con el optimismo que nos caracteriza

Por estos días, la sede de la vanguardia artística avileña “se viene abajo”. Y no es un eufemismo, es la realidad.
El ajetreo es constante. Así como la pilas de arena y algún que otro material de albañilería por los recovecos. No es raro, entonces, ver a un albañil subido a un andamio intentando socorrer el techo interior del lobby, agrietado y apenas sobreviviente de una batalla colosal contra el tiempo y sus estragos.
La gente se pregunta por qué no han empezado ya las actividades de su programación. Cuestionan por las redes sociales de Internet y quieren una respuesta inmediata. Y de todo esto la conclusión que se saca es que la Uneac, en el municipio, es un centro respetado de donde emana cultura de la buena. Casi se ha vuelto referencial.
Como la Casa del Joven Creador de la Ahs se ha convertido en otra referencia cultural con una muy merecida fama de generar espacios inteligentes y de buen gusto. A ella le debemos, también, que sirviera como espacio alternativo para continuar con nuestra programación cultural cuando se hizo necesario.
Si en el 2014 se emprendió una reparación capital de la casa, y desde entonces no se ha vuelto a hacer, es lógico pensar que las condiciones meteorológicas de una isla caribeña, hagan de las suyas.
Hace ocho años que se invirtió dinero y esfuerzo para tener en buenas condiciones el inmueble de esta Uneac. Se levantaron los suelos del jardín y se pusieron baldosas de fibrocemento hasta en el patio trasero; se renovó el escenario que terminó con una cabina de audio a toda cabalidad.
El techo también fue vestido con mantas impermeabilizantes, y se destupieron los botaguas que no daban abasto en los días de lluvia, y los tragantes. Ya se respiraba un ambiente más saludable, en un entorno realmente bello.
La casa era el orgullo no solo de sus membresía sino, también, de todos los visitantes que no paraban de elogiarla.
Pero los años pasan de manera vulgar y sin reparo. Dejan cicatrices. Heridas abiertas.
En una conversación con el presidente de este Comité provincial de la Uneac, Alberto Fernández Pena, nos aclara que: “la situación tan agravada nos sorprendió a todos. Desde aquel movimiento telúrico que se sintió en el territorio, pudimos constatar que la situación de nuestra joya arquitectónica se veía comprometida. Y así fue. La pared del lobby y parte del techo, por dentro, se agrietaron y hoy se pueden ver las vigas de hierro que sostienen la techada. Y eso es un peligro para nuestros trabajadores”.
La situación se ha agravado, sobre todo, con la cubierta. Hay que desmontar el falso techo de casi todas las habitaciones para hacer un trabajo bien complejo de restauración. Ya se trabaja en la impermeabilización del mismo y está casi listo.
También otros detalles han comenzado a darle un vuelco a la situación y es el sentido de pertenencia de los trabajadores de esta sede, y de la membresía. Juntos, hacen esa Unión de la que se habla tanto y que es decisiva cuando se anhela el triunfo.
Solo así se consigue que no dejen de darse las reuniones pactadas, las visitas y encuentro fraternales. Así como las grabaciones para la televisión de la revista cultural Sóngoro Cosongo. O que las distintas filiales hayan elaborado un ambiciones plan de crecimiento para el 2022. Las comisiones permanentes de trabajo no hayan dejado de reunirse.
Para nadie es secreto la crisis económica que atraviesa el país antes y durante la estancia de la Covid-19. Hecho que hace más complejo el abastecimiento de los materiales y recursos necesarios para la culminación de la obra.
Las visitas de especialistas de Conservación y patrimonio, han dejado bien en claro que en el afán de reparar no se debe perder la imagen autóctona de la casa. Por eso, las brigadas de Comcávila, la cooperativa no estatal, y los del Fondo Cubano de Bienes Culturales que intervienen en todo el trabajo de la madera, trabajan con mano fina.
Se espera que en poco tiempo se termine la reparación para conformidad de los amantes del bolero, la trova, las artes visuales, el teatro y la literatura.
Se autoreconoce, como se dijera en una Nota Oficial que emitiera la Comité ejecutivo el 2 de marzo, que está situación es desventajosa para la cultura avileña, los miembros, amigos y colaboradores de la Uneac:
“Lamentamos no poder contribuir con nuestro patrimonio inmobiliario a la presentación de los músicos invitados al encuentro nacional de jóvenes trovadores, Trovándote 2022, y a la nueva edición del festival de música fusión Piña Colada. Así como a los distintos espacios fijos que tenemos en programación. Se buscarán alternativas para que los artistas miembros puedan seguir manifestando su arte públicamente, como se hiciera en el 2014 en la otrora reparación capital que se le diera a la sede”.
El tiempo pasa, sí, pero el esfuerzo de todo el Comité provincial y de la Presidencia nacional de la Uneac y del pueblo avileño que valora su cultura, han de matizar con fino aroma, las mañanas cargadas de faena.
Con el optimismo que nos caracteriza, saldremos adelante.