Creado en: mayo 19, 2022 a las 07:13 am.
El humor de José Martí

En el aniversario 127 de la caída en combate del mayor general del Ejército Libertador, José Julián Martí Pérez, quisiera destacar una faceta de la carismática personalidad del Apóstol, poco conocida y mucho menos divulgada:
El genial intelectual cubano es recordado—a escala universal— como poeta escritor, periodista, pensador, político, diplomático, y uno de los artífices principales en la preparación y organización de la Guerra Necesaria para liberar a Cuba del colonialismo español y de las incipientes garras imperiales del poderoso vecino norteño, pero muy poco se sabe acerca de que «él sabía reír con ganas cada vez que se prestaba la ocasión propicia».
Si bien en su prolífica obra poético-literaria y periodística, no utilizó jamás el humorismo, ya que «la palabra era el instrumento [idóneo] que usaba en la sagrada función de servir y defender la patria» por la que ofrendó su preciosa vida en Dos Ríos.
Esa consagración en cuerpo, mente y espíritu a lo que consideraba su principal misión en la tierra, estoy seguro de que no era óbice para que el fundador del periódico Patria valorara el humor. O la risa natural —no artificial— como un excelente medicamento para mantener el equilibrio bio-psico-socio-cultural y espiritual en que se estructura la salud humana.
Por otra parte, no debemos olvidar —en modo alguno— que José Martí es, junto al venerable padre Félix Varela y don Enrique José Varona, una de las piedras fundacionales de la psicología insular. De ahí, que estuviera consciente de que la risa espontánea es una señal que llega al sistema nervioso central y le indica al órgano rector de nuestra economía que todo marcha sobre ruedas y de que no hay motivo alguno para preocuparse o inquietarse.
El más universal de los cubanos percibía el efecto terapéutico de la risa sana, que estremece silenciosamente el esquema corporal, favorece el bienestar propio y ajeno, expresa la pulcritud de la mente y el alma y torna transparente el espíritu humano.
De acuerdo con la periodista santiaguera Isabel A. Hernández Cuéllar «pocas cosas hay que mejor revelen la personalidad y el carácter de una persona que su sentido del humor». Y José Julián era un joven de genio alegre, mientras que, para la ciencia psicológica con orientación ético-humanista, si el sentido del humor «está bien desarrollado, suele ir aparejado a una personalidad [estabilizada]».
No existe duda alguna acerca de que el equilibrio bio-psico-socio-cultural y espiritual en que se estructurara la recia, pero sensible personalidad del poeta mayor de la patria grande latinoamericana, hizo posible que percibiera el poder sanador de la risa, aun en las más adversas u hostiles circunstancias.