Creado en: octubre 23, 2022 a las 10:00 am.
Monsieur Lavalette inaugura un teatro en la Alameda

Prometí en mi crónica Franceses en el teatro habanero en el tránsito del siglo contarles acerca de la segunda temporada habanera de la compañía de ópera y verso de Monsieur Lavalette, que nos había visitado entre noviembre de 1800 y febrero de 1801.
En aquella gira compartieron el escenario del teatro del Circo con la recién fundada Compañía de Cómicos del País y ofrecieron un variado repertorio de óperas, comedias y vodeviles, en su mayoría de autores neoclásicos, sin que faltase la firma de un Molière .
Siete meses después de su retorno a Nueva Orleans, Lavalette regresa para formar parte de un proyecto en el que se adivinan sus dotes como empresario. El domingo 13 de septiembre de 1801, el Papel Periódico de la Havana da a luz un prospecto del que extraigot:
“Lavalette y Compañía hacen presente a este respetable público que el Miércoles 16 del corriente, media hora después del toque de las oraciones, darán principio a sus representaciones con la grande ópera titulada La bella Arsena, y continuarán dando tres en cada semana en los días Domingo, Miércoles y Viernes, de que oportunamente se dará aviso por medio de cedulones y este Papel Periódico.
Los precios establecidos […] son el de un peso por entrada y asiento en Lunetas y Palcos. Seis reales en el Patio. Cuatro en la Cazuela. Las personas que han tomado palcos y que determinen mantenerlos por la temporada que debe terminar el Martes de Carnestolendas del año próximo, quedarán entendidos que cada palco contiene diez asientos, y que al respecto de diez pesos por representación en las setenta y dos que podrá haber, ascenderá su total a setecientos veinte pesos; mas como es muy justo que los señores abonados reciban algún beneficio, por esta razón han determinado los Sres. Lavalette y Compañía fijar el precio de la temporada a 500 pesos […]
La Dirección se atreve a asegurar al Público que la solidez del edificio ha sido reconocida y aprobada, de Orden Superior, por facultativos e inteligentes en la fábrica, que las salidas en caso de pronta evasión se han multiplicado de modo que en tres minutos se puede evacuar completamente aunque el concurso sea el más numeroso posible; y que no se ha omitido diligencia para precaverle de incendios, a cuyo fin todas las luces están encerradas en hojas de lata o cristal, y se ha proporcionado la calidad de combustible de menos riesgo para el sitio local, motivo, porque no se permite fumar en ningún punto del Coliseo, contando al mismo tiempo con el socorro de aguas estancadas en tinas colocadas con oportunidad para evitar toda especie de peligro aún en los incidentes imprevistos.
Havana y Septiembre de 1801.
Ya el 18 de agosto, El Substituto del Regañón de la Havana había anunciado la próxima apertura del Teatro Provisional de la Alameda de Paula: “Esta obra, que está para concluirse, es toda de madera”. A todas luces, un grupo de accionistas, en coordinación con el Gobierno, había invertido en la construcción de este edificio y concertado con Lavalette una temporada para hacer competencia a la ya maltrecha empresa del teatro del Circo del Campo de Marte.
El Provisional de la Alameda se inauguró –tal como prometió Lavalette- el miércoles 16 de septiembre, con la ópera mágica La bella Arsena, música de Pierre- Alexandre de Monsigny y letra de Charles-arlos Simon Favart. Los protagonistas son Mme. de Lavalette y Monsieur Faucompré.
La compañía está integrada, además de estos dos intérpretes, por las madames Villaneuve, Cassaignard, Faucompré y Josepha Titi, también bailarina, al igual que las mademoiselles Loreto y Virginia Fleury; y los monsieurs Faucompré, Louis Dantilly, Georges Labottery –también bailarín-, Cassaignard y Georges Saliment –también músicos-, Jean-Baptiste Francisqui -quien además de cantante y músico es primer bailarín y coreógrafo- y el maquinista y pirotécnico Monsieur Ambrose.
Para ventura de los amantes del arte escénico, en La Habana funcionan por primera vez dos teatros, cada uno con su compañía titular.
El viernes 18, los franceses ofrecen La melomaníaie -La melomanía-, ópera de Stanislas Champein con libreto de Honoré-Nicolas Duveyrier y N. Grenier, y La gageure -La apuesta-, comedia de Jean-François Marmontel.
A propósito de estos estrenos, el crítico José Antonio de la Ossa -El censor substituto, ya reseñado en estas crónicas-, escribe en el semanario El Substituto del Regañón: “Yo me exalto cada vez que veo una representación, y mucho más desde que asisto a las del teatro de la Alameda, no pudiendo acertar en qué consiste que aquellos ignorantes cómicos no vengan a observar estos otros para aprender el modo natural y sencillo que tienen en la acción. Cada actor del Circo se tiene por consumado en su arte, y me parece que se tendrán toda la vida, según que ninguno se sujeta a quien lo entiende; pero ya saldremos de pelmazos con las últimas boqueadas de aquel teatro”.
En adelante, hasta fines de enero de 1802, los franceses estrenan nada menos que 21 obras: óperas serias, cómicas y bufas, vodeviles, una tragedia, un drama, una comedia lírica y dos comedias musicales.

Son de destacar, del imprescindible Grétry, las óperas La fausse magique -La falsa mágica- y Silvayn ou Le amour paternel –Silvano o El amor paternal-, ambas con libreto de Marmontel, L’epreuve villageoise –La prueba aldeana-, letra de Desforges y la muy célebre entonces Richard Coeur de Lion –Ricardo Corazón de León-, con libreto de Jean Sedaine.
También, el vodevil L’oiseau perdu et retrouvé, ou la Coupe des foins -El colodra perdido y luego hallado o El tazón de heno-, de Pierre-Ives Barré y Pierre-Antoine Piis; la ópera bufa de Giovanni Paisiello y Pietro Chiari Il Marchese Tulipano –El marqués de Tulipán-, traducida por Joseph Gourbillon y titulada en francés Le marquis de Tulipano; la comedia lírica Les souliers mors doré ou La cordonnièr allemande -Los zapatos dorados o La zapatera alemana-, de Alessandre Fridzeri y M. Ferrière; y la “tragédie bourgueoise” Béverlei -El jugador inglés o Las consecuencias funestas del juego-, una traducción de Joseph-Bernard Saurin sobre original del inglés Edward Moore.
El 6 de octubre, en separata de El Substituto del Regañón se publican los argumentos de las piezas que habrían de representarse en esa semana:
Miércoles 7: Esopo en la feria. Comedia.
Los dos avaros. Ópera bufa, de Mr. Quetant .
Viernes 9: La partida de caza de Enrique IV. Comedia de Mr. Collé .
Domingo 11: La ocurrencia o Idea repentina del campo. Comedia de Mr. Poisson .
Un trabajo crítico sale el 29 de octubre en el Papel Periódico… Extracto:
OBSERVACIONES Y ADVERTENCIAS
de El Observador Habanero
“… El Teatro de la Alameda nos proporciona una espectáculo de que carecíamos, pero he observado varios defectos que pudieran corregirse; primero, que las piezas a veces son demasiado cortas: segundo, que el calor es insufrible, y que pudiera darse más ventilación multiplicando las ventanas o haciendo las persianas de movimiento; tercero, que después de concluidas las óperas deberían abrirse todas las puertas del Coliseo para proporcionar más pronta salida, y no que el público se vea en la necesidad de verificarlo a empellones por la puerta principal; cuarto, que en la concurrencia de este mismo Coliseo hay varios individuos que preciando de inteligentes en el idioma francés fastidian a los demás espectadores, repitiendo en español los lances de la escena; por Dios que se aniquile de una vez esta perniciosa costumbre porque a muchos les falta la paciencia para escuchar semejantes relojes de repetición; yo creo que los más de los individuos que asisten entienden el lenguaje, y los que no lo comprenden concurren por el deleite de la música; de que resulta que de todos modos vienen a ser molestos estos intérpretes”.
Este Observador es el poeta y crítico Manuel de Zequeira y Arango, quien rara vez firmó sus trabajos y acostumbraba a utilizar seudónimos.
Otra noticia de interés es la incorporación del pintor y escenógrafo Giuseppe Perovani al equipo de Monsieur Lavalette: el estreno de Richard Coeur de Lion, el martes 8 de diciembre, es a beneficio de este consagrado artista, quien trabaja desde 1800 para la Compañía de Cómicos Havaneros.
La última presentación de los exitosos franceses es el 31 de enero, con la ópera La caravane du Caire -La caravana del Cairo-, de Grétry y Étienne Morel de Chédeville, función que finaliza con fuegos artificiales concebidos por Monsieur Ambrose.
No pocos de los integrantes de este elenco volverán a figurar, a título personal, en escenarios habaneros, integrados a nuestra principal compañía.