Creado en: abril 4, 2021 a las 08:11 am.

Paisaje de la crítica (+Podcast)

A Yuris le seduce crear y fundar. Está haciendo fotos desde antes de tener cámara y sus microcrónicas en cien palabras son cápsulas de belleza, flashazos que reduce al papel. No sabe decir no ante quien le pide ayuda y a pesar de codearse con lo más alto de la intelectualidad y el arte, no ha dejado esa guajirez avileña que lo matiza de nobleza.

Apenas tiene tiempo para tomar un café con sus amigos, porque sus cuatro trabajos y los muchos proyectos personales que emprende, lo mantienen ocupado. No obstante, se las ingenia para estar al tanto y querer como solo un amigo sabe hacerlo.

Le cuesta, igual que a todo periodista, estar del lado del entrevistado y no sabe por qué se metió en esto, por qué aceptó responder estas preguntas.

-¿Qué carencias tiene la crítica de arte en Cuba?

A la crítica en Cuba le falta vuelo y compromiso con el creador, sin actitud complaciente, compromiso con la obra en sí. Falta también periodicidad en el ejercicio y rigor en la formación de los críticos. No es que se estudie propiamente para ejercer este rol, pero es necesario que los espacios académicos propicien este tipo de formación. De alguna manera, también faltan «deseos de buscarse problemas», porque polemizar, buscar el conflicto, las contradicciones y exponerlas, es el fin de este ejercicio artístico. Finalmente, la crítica debe tener un compromiso claro con la formación de un público, a ello se debe su existencia.

-¿Qué competencias intelectuales debe tener un crítico de arte?

Para ejercer la crítica es necesaria una especialización, porque esos saberes enciclopédicos son cada vez más difíciles de encontrar. Los periodistas deberían tener una base de cultura general que les permita acercarse a los diferentes procesos culturales. No obstante, aunque el ejercicio del periodismo cultural deba tener un componente crítico, la crítica especializada demanda capacidades, que necesariamente no debe poseerlas un periodista, porque cada una de las áreas de la creación tiene tantas particularidades, que acercarse a ellas amerita un estudio profundo.

Un crítico de arte tiene que tener cultura general para acercarse a todo proceso y también especialización para analizar las cuestiones puntuales de cada manifestación.

¿Existen espacios para ejercer la crítica en Cuba?

En Cuba sí existen espacios para ejercer la crítica. El universo de las redes sociales e Internet es prácticamente infinito en ese sentido. Por otro lado, en los medios de comunicación existen innumerables espacios, lo que no bien aprovechados, necesariamente.

Tal vez en la prensa escrita, por ejemplo, porque los periódicos no disponen extensión necesaria, la crítica no sea regular; pero los periódicos y revistas digitales, los programas de radio y televisión, así como los espacios personales de cada uno de los críticos, pueden servir para el desarrollo de este ejercicio. El problema principal es el aprovechamiento de esos espacios y la jerarquización de los mismos.

Este conflicto no solo tiene que ver con los críticos, también tiene que haber una voluntad institucional de que se ejerza la crítica. Los decisores tienen responsabilidad en ello, ya que deben propiciar y estimular dicho ejercicio. La culpa no es de alguien en específico. La responsabilidad es de muchas personas.

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Espacio para la crítica

La UNEAC ha sido para mí un espacio para conocer personas importantes en mi formación como periodista, intercambiar con ellos, estar al tanto del acontecer cultural y participar en reflexiones de ese devenir. Hay que tener claro cuál es la razón de ser de la organización. La UNEAC tiene que ser un ámbito privilegiado para el debate, un espacio para propiciar y estimular la crítica y para que quienes la ejercen definan muchos de los problemas de la creación.

El ejercicio de la crítica tiene muchas deudas y demandas en Cuba. El rol de la UNEAC es poner a las personas a discutir sobre ello, para propiciar el ejercicio de la crítica y ponerla ante los actores del hecho estético y las instituciones que sostienen ese ejercicio.

En Cuba no hay un sistema de la crítica y esta debe ser entendida como contraparte del hecho estético o la actividad cultural. La UNEAC no debería constituirse en ese sistema, porque no es su razón de ser, pero sí debe acoger a los críticos que podrían integrarlo.

El paisaje del cuerpo

Yo tiraba fotos antes de tener cámara. Desde pequeño veía un paisaje o una composición y me decía: “Si tuviera cámara hiciera esta foto”. Mi ejercicio como fotógrafo tiene que ver con mi carrera como periodista. Empecé a hacer fotorreporterismo por demandas de mi profesión. Siempre hice periodismo cultural y a veces tenía necesidad de ver determinada obra y no tenía un fotógrafo que me acompañara. Por eso cuando tuve los medios decidí hacerlo por mi cuenta.

Como me gusta el mundo de la danza y las artes escénicas, me fui interesando en ese sentido, desde el punto de vista fotográfico y me acerqué a personas con experiencia en ese ámbito, que me ayudaron a ganar en habilidades. Llegó un momento en que no precisé de fotógrafos. Actualmente tengo dos funciones en mi trabajo de Cubasí: soy periodista y fotorreportero.

Con el tiempo me fui interesando en otros ámbitos de la fotografía. Me gusta mucho el retrato, por ejemplo. Esa relación que se establece con un modelo, ese intento deencontrar matices, es el centro de mi trabajo artístico ahora mismo. Tengo varios proyectos en ejecución centrados en el retrato de artistas escénicos y otros junto a mi compañero Lester Vila relacionados con el ámbito homoerótico y la exaltación de la belleza, porque asumo que la belleza por la belleza también es útil.

Ante las cámaras

La televisión no es mi pasión. En algún momento se me pidió que formara parte del equipo del Noticiero Cultural, porque era un empeño de la UNEAC y el Ministerio de Cultura que existiera un espacio de ese tipo. Tenía muy poca experiencia en televisión, pero acepté por ese espíritu fundacional, por contribuir a algo que me trascendía.

El trabajo en el noticiero es muy fuerte. Hago un comentario cultural a la semana, series sobre cuestiones específicas: obras, creadores o procesos culturales; periodismo de campo y labores de dirección, que son las que menos me gustan. Es un trabajo muy demandante, a veces me canso, pero siempre encuentro la manera de recargar pilas y seguir.

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