Creado en: diciembre 16, 2022 a las 11:41 am.

Salvar la obra colectiva es salvar la obra de la Revolución

Durante el acto se hizo entrega a la actriz Corina Mestre de un reconocimiento por su aporte a la Cultura Cubana.

Queremos compartirles las palabras del Ministro de Cultura, Alpidio Alonso Grau, en el acto central por el Día del Trabajador de la Cultura, el pasado 14 de diciembre.

Compañeros, trabajadores de la Cultura, amigos:

Cuba debe ser y es nuestro horizonte. Las personas, las gentes, los amigos y compañeros del barrio, de la ciudad, con sus aspiraciones y deseos, con sus sueños y realidades, hacen que el país tenga rostros y no sea solo una palabra. Pero esa cara la hacemos entre todos, la estamos construyendo aún, porque somos y no somos los mismos que ayer, ni seremos iguales a los que vendrán; sino que en ese caminar andamos desde los tiempos en que nos reconocimos cubanos hasta hoy que seguimos creando esa manera de sentir y pensar la isla. Nadie en el mundo habla, se mueve, come y grita como nosotros. La Patria la hacemos todos.

Cuando Fidel decía que lo primero que había que salvar era la Cultura o que ella era escudo y espada de la nación, no hablaba solo de lo que hacemos los artistas, sino de que había que salvar la obra colectiva, que es, primero, la obra de la Revolución, porque ella es una epopeya civilizatoria, es decir, una fuerza y una acción que cambió los deseos, las aspiraciones y las realidades cubanas. Cada uno de nosotros es la Revolución, es decir, Patria y Cultura.

Claro, cada quien aportando lo suyo, único e irrepetible. Cuando aquí en La Corbata hacen algo bueno, bello, entre todos, están haciendo País y Revolución. Cuando ustedes, con sus propias manos y voluntades, renuevan esperanzas, están levantando algo por todos, que seguro tendrá repercusiones que sobrepasarán los límites de la comunidad. La felicidad, el bienestar, la armonía, se contagia. También lo contrario. Por eso hay que trabajar, sin desmayar, perseverando, para que lo bueno y lo virtuoso sea lo que vaya delante, arrastrando a todos, contagiando. Pero hay que hacerlo con el ejemplo y la mayor cantidad de personas posibles, sin exclusiones ni distinciones, sabiendo que cada quien es necesario. No hay que descartar a nadie, solo se quedarán fuera los incorregibles, los que odian, los que se empañan en destruir.

Este día es muy especial, y con ustedes más, con su historia y presente, pues no estamos celebrando a los artistas, estamos celebrando a los que trabajan en y por la Cultura. Aquí rendimos homenaje a todos los que hacen, desde los pequeños, hasta los grandes oficios, porque son necesarios, imprescindibles. A veces somos injustos y recordamos solo los hitos, lo notorio. Cuando el escultor talla en mármol, aparece su nombre, pero nadie pregunta por los maestros canteros que le arrancaron la piedra a la tierra. Cuando los actores nos paramos delante de los micrófonos o las cámaras nos señalan y aplauden, pero, muchas veces ignoramos a los técnicos que están delante. Hacemos lo mismo con el personal de servicio, el de apoyo, los directivos y administrativos. Sin los colectivos no se hace ninguna obra perdurable. Por eso a ellos hay que recordarlos y exigirles que insistan en hacer las cosas bien porque de ellos dependen también los resultados. 

Cuba es su Cultura. Cuando hacemos una estamos levantando a la otra. Hagamos bien cada uno su parte, sin olvidar que en ello se juega la felicidad y la realización de los deseos colectivos. El país será lo que hagamos hoy, ahora.

Muchas gracias.

(Discurso tomado de Portal Cubarte)

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