Creado en: enero 10, 2024 a las 11:52 am.

El Padre de los tríos en Sancti Spíritus se despidió de su guitarra

Roberto Jiménez Tormes le pasó la mano a la mayoría de las agrupaciones espirituanas/ Foto: tomada de Escambray digital

El Padre de los tríos en Sancti Spíritus, el Maestro Roberto Jiménez Tormes, ha dicho adiós a su guitarra. Mas, el sonido de sus cuerdas será sempiterno por estos lares, donde su alma de músico puso ritmo a la historia de varias agrupaciones yayaberas.

De los saberes de quien fuera miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) en Sancti Spíritus, nacieron nos pocas notas musicales para cantarle a la vida, para armonizar sueños. Testigo de su virtuosismo fue Leticia Ulacia, una de las tantas hijas de las melodías del director de orquesta.

«Roberto les pasó la mano a casi todas las agrupaciones espirituanas. En los doce años que estuve en el Dúo Nuestras Almas colaboró con nuestro trabajo. Hizo el montaje de 14 obras, sin que mediara un peso. Nos acogió en su casa. Allí compartió con nosotros su café y, de esos encuentros, salió un trabajo muy lindo, que nadie podrá olvidar».

Otro momento, que será eterno en el recuerdo de la directora del Proyecto Musical A su tiempo, fue el día en que ella realizó su evolución artística. El concurso del autor de Brisas de otoño, Para Isabel y Homenaje a los Panchos fue crucial.

«No teníamos guitarrista, y ya nos acompañaba el Quinteto de Roberto Jiménez. Indiscutiblemente recibimos el Primer Nivel, porque a lo que Roberto le ponía la mano, se convertía en un sello de calidad y excelencia».

Rosa Lidia Rodríguez, del emblemático Dúo Nuestras Almas, también ha cantado acompañada de las sublimes cuerdas de Roberto Jiménez, a quien la muerte no podrá sepultar en el olvido, porque es de los imprescindible de la antología espirituana y cubana.

«Era un musicazo, como decimos los músicos. Cuando le toqué a su puerta el me dijo: cómo yo no voy a ayudar a resurgir la obra de mi maestro Rafael Rodríguez… Su colaboración fue un acto humano. En cada ensayo yo le decía que le hiciera los arreglos que deseaba, pero él me respondía que esa música ya estaba hecha, que solo debíamos interpretarla. Era muy respetuoso con eso. Hicimos una familia. Todos aportaban y nos encantaba la parte en la que él descargaba con su requinto».

El maestro Roberto Jiménez Tormes, formador de varias generaciones de músicos en tierras del Yayabo, quien atesoraba la Orden por la Cultura Nacional y la distinción Majadahonda 1936, se despidió de su guitarra a los 80 años de vida. Junto a su instrumento, fiel acompañante en serenatas y podios, por cerca de seis décadas, yacen las partituras de la historia artística que lo titula como el Padre de los tríos.

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