Creado en: febrero 24, 2021 a las 03:08 pm.

24 de febrero de 1895. Cita con la Patria en el hocico del caimán cubano

Ms C. José Sánchez Guerra, historiador

Por: Ms C. José Sánchez Guerra. (Miembro de la Unión de Historiadores de Cuba)

Antonio Maceo en la visita que efectuó a Santiago de Cuba en el verano de 1890, designó a Pedro Agustín Pérez, como jefe de la conspiración militar en el Alto Oriente Cubano, organizando el destacado líder local revolucionario uno de los movimientos secretos mas importante del país que optaban por la lucha armada para derrotar la tiranía peninsular. Tres años después en 1893, José Martí nombra a «Periquito» como representante del Partido Revolucionario Cubano en la levantisca región. Con este nombramiento el tiguabeño concentra en sus manos el liderazgo militar y político de la conspiración, caso su generis, en Cuba, ya que ambas altas responsabilidades en los otros territorios recaía en dos dirigentes diferentes. En Baracoa, por su parte, el Dr. Fermín Valdez Domínguez había sido elegido delegado del Partido.

Contando con la colaboración de los subordinados principales, entre ellos el Coronel Prudencio Martínez, los comandantes Pedro Ramos, Evaristo Lugo, José Mejías, Félix Ruenes, Luís González Pineda, los bisoños Enrique Thomas y Tudela García, y con la famosa espía revolucionaria Inocencia Araujo, «Periquito,» intensificó los preparativos bélicos, gestión que se vio fortalecida a partir del mayo de 1894, momento en que arriba a la población, procedente de Costa Rica, el joven Emilio Giró y Odio, agente secreto de Antonio Maceo, que cumple la misión de trasmitirle a Pérez las ordenes mas novedosas del héroe de Baragúa, creándose a partir del verano de ese año, el Comité Revolucionario de Guantánamo, encabezado por el propio «Periquito,» además de otros 26 diestros conspiradores, entre ellos Inocencia Araujo.

El Héroe Nacional Cubano, José Martí Máximo Gómez indicó, como estrategia principal el estallido de levantamientos simultáneos lo largo del país y el desarrollo de una guerra breve y activa, pericia que tenía como objetivos, sorprender a las autoridades militares y políticas de la colonia, impedir que el alto mando español trasladara grandes contingentes desde la península Ibérica a la isla, evitar el derramamiento de sangre de la población civil, y con en ello un genocidio, y por ultimo sorprender también a los gobernantes norteamericanos, de modo de evadir una posible intervención de su ejercito en conflicto.

Sin embargo los jefes españoles no fueron sorprendidos, pues conocían algunos movimientos que realizaban los conspiradores en la isla y en el extranjero, en particular por las informaciones que brindó un espía en la Habana y otras pesquisas que realizó la agencia norteamericana Pinkerton, ambas fuentes pagadas por las autoridades de Madrid, razón por la cual intensificaron las medidas de seguridad. En Guantánamo fueron reforzadas la vigilancia de la villa, así como el puerto y la costa caribeña.

Después del fracaso de la expedición La Fernandina, donde los representantes del naciente imperio del norte confiscaron tres embarcaciones con abundante material de guerra, a principios de 1895, no era posible postergar por más tiempo el inicio de la guerra. José Marti en misiva que envía a Juan Gualberto Gómez indica la orden de alzamiento, acordándose que el gran día fuera el domingo 24 de febrero. El 18 de febrero, arribó a Guantánamo dos comisionados de Guillermo Moncada, jefe militar del sur oriental, entrevistándose en finca La Confianza con Luciano Peguero, quien la hace llegar a «Periquito,» la orden del levantamiento. Trasmitiéndose la decisión a los jefes de cada localidad.

En la mañana del 24 de febrero, Pedro A. Pérez, reunido con sus familiares en la propiedad de Boca de Jaibo, portando su esposa Juana Pérez la bandera cubana, juran iniciar la lucha armada, encontrándose en el grupo, además Ruperta Pérez, hija del matrimonio y el esposo de esta ultima Francisco Pérez, caído después en la acción del Jobito. A las 6 de la tarde de ese día, concentrados 23 patriotas en La Confianza, firmaron un acta que se levantó por iniciativa de Emilio Giró, memoria única que se redactó por los separatistas ese día en Cuba, donde reafirmaban el propósito supremo de combatir a los que oprimían el pueblo cubano, lograr el triunfo o perecer en el empeño. Además de Luciano Peguero, propietario de la finca, participó en el encuentro con la patria, la ex esclava Caridad Jaca, ejemplo de entrega de las féminas a la causa de la independencia.

Coincidiendo con el pronunciamiento de La Confianza, se alzaban en armas en los valles y montañas del levante cubano, el venerable anciano Luís González en Baitiquirí, Evaristo Lugo en San Andrés del Vinculo,

Pedro Ramos en Cecilia, los Araujos en El Yarey, así como los comprometidos de Tiguabos. Los hermanos Tudela García, cumplimentados la orden de “Periquito» asaltaban y tomaban el fuerte costero de San Nicolás de Morrillo Chico, zona de Hatibonico, primer bastión ocupado al enemigo en la nueva contienda. Sin duda las acciones del 24 de febrero fueron un éxito en Guantánamo, ya que se lograron efectuar los alzamientos simultáneos, atacar los fortines de la costa y se evitó que los españoles detuvieran a los comprometidos.

Pedro Agustín Pérez, Félix Ruenes y las fuerzas que comandaban garantizaron la cabeza de playa segura que posibilitó el desembarco de los grandes de la Revolución: Martí, Gómez y Maceo en abril de 1895, así como de Calixto García en marzo del siguiente año. Los patriotas guantanameros cumplimentaron la misión estratégica que lo ha caracterizado a través de la historia, el de baluarte y Retaguardia Segura de la revoluciones, posición y distinción que le valió el titulo en el siglo XX, de Capital del Segundo Frente, la tierra del Realengo 18, Primera Trinchera Antiimperialista y cuna, después del triunfo de la Revolución Cubana de 14 generales que aportó a las FAR y el MININT.

Sobradas razones tenemos los hombres y mujeres del Alto Oriente de estar geográficamente situados en el hocico del caimán cubano, contar con fecundas tradiciones combativas y patrióticas y constituir un baluarte de la Cultura de la Resistencia que caracteriza al pueblo miliciano de Pedro A. Pérez y de Iván Rodríguez.

Periquito Pérez era el jefe indiscutible de la Revolución en Guantánamo, por su valor ingénito, su cultura militar, su espírito estratégico y el dominio y ascendencia que poseía sobre cuanto lo trataban; aparte del conocimiento topográfico y geográfico de de Guantánamo, Baracoa y Sagua de Tánamo. Era el hombre para la situación (Comandante Rafael Gutiérrez F.)

Conferencia ofrecida por el historiador de la ciudad de Guantánamo, José Sánchez Guerra, en la Casa Museo Pedro Agustín Pérez, en conmemoración del aniversario 126 del Alzamiento Independentista en la Finca La Confianza.

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