Creado en: diciembre 13, 2022 a las 09:21 am.

Andoba vuelve a las tablas

Ensayo de la puesta en escena de Andoba, dirigida por Huberto Llamas. De izquierda a derecha, Manuel Vaillant (Aniceto) y Julio Marín Hernández (Andoba)./ Foto: Dunia Álvarez Palacios

Por Laura Mercedes Giráldez 

«Fiera entre las fieras», Oscar tuvo que moverse «muy sabroso» en las calles para mantener a su familia. No entiende, entonces, cómo su hermano puede estar en desacuerdo con su intención de seguir viviendo del «invento» tras salir de la cárcel. «Tu tiempo ya pasó y no va a regresar», le dice Guillermo.  

¿Se insertará «el guapo» en la nueva sociedad nacida con los cambios producidos a partir de 1959? ¿Podrá zafarse de los elementos antisociales que lo buscan para saldar viejas deudas, o seguirá tomando un rumbo distinto cada día para llegar a la casa? 

Andoba, como lo conocen en el ambiente, no sabe de miedo hasta que en el barrio tiene que virar el rostro hacia las paredes para no ser visto. Sin embargo, para él «los cobardes son los que van a hacer denuncias a la policía». ¿Hasta cuándo pensará así?

La vida en un solar habanero de inicio de los años 60 se ve reflejada en Andoba, escrita en 1979 por Abrahán Rodríguez, y que el próximo día 19 será llevada a escena en el parque Trillo, y el 22, en el barrio de La Güinera, en Arroyo Naranjo, bajo la dirección de Huberto Llamas.

Conocido como Maestro de las Américas, por su amplia labor formativa en el continente durante más de tres décadas, este teatrista y profesor, galardonado con el Premio Nacional de Cultura Comunitaria en 2003, ha permanecido en la Mayor de las Antillas durante varios meses, para reponer algunos de los grandes clásicos de nuestro teatro.

Así, en agosto pudimos disfrutar –bajo su guía- de Santa Camila de La Habana Vieja, y ahora ha unido «a jóvenes aficionados con figuras que llevan más de 40 años sobre las tablas» para, con un lenguaje coloquial, «hablarle al vendedor de frutabomba, de limón, al mundo popular de las calles habaneras. Yo no dirijo –asegura–, muestro los sentimientos de la realidad latinoamericana».    

«Esta obra es un modelo para la juventud, para que sean conscientes de su responsabilidad social, y para que sepan que ellos pueden escoger el camino que van a seguir».

Ahora que «ya se acabó el silencio de la pandemia» y las salas de presentaciones han vuelto a su agitación habitual, Huberto Llamas tiene la certeza de que es el momento para reponer obras populares como Andoba.

«La vida es un ciclo y los actores que están hablando por esos personajes de hace más de 60 años, no vivieron aquella época», por lo que pueden acercarse más a ella de esta forma, como mismo lo puede hacer el pueblo. Precisamente a él está dedicada, «porque le soy fiel a la cultura cubana, donde me formé», insiste.

Maestro de maestros, quien por segunda ocasión tomará la batuta de este texto simbólico de la escena y de la historia nacional, ha llevado el teatro a «los terrenos» donde muy pocos artistas han llegado, a los barrios, a las comunidades vulnerables, a las calles donde vivieron muchos Andoba.  

(Tomado de Granma)

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