Creado en: enero 25, 2022 a las 09:08 am.

Andrés García Benítez, maestro del diseño escénico

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La exposición Andrés: Diseñar para la escena reúne en la Sala Pequeña del Centro Provincial de Arte de Holguín una atractiva muestra de los diseños realizados para las tablas cubanas por el importante dibujante, diseñador y pintor holguinero Andrés García Benítez (1916-1981).

La muestra –que tuvo su génesis el pasado julio, cuando se compartieron las imágenes con el título Entre candilejas. Andrés García Benítez y las artes escénicas en el perfil de Facebook “Artistas holguineros”, del propio Centro de Arte, coincidiendo con el veinte aniversario de la primera exposición y con el 106 del artista y el cuadragésimo de su muerte– hace pública una parcela de la obra profesional de Andrés relativamente poco estudiada y menos conocida. “Por lo regular, cuando se hace referencia a Andrés, siempre se recuerda su labor como portadista de Carteles. Es comprensible que así sea, pues las portadas diseñadas por él para una de las revistas más populares de la etapa republicana en Cuba son, indudablemente, un patrimonio del arte nacional, el segundo gran momento de nuestra gráfica costumbrista solo comparable, en calidad y trascendencia documental, a la obra que Víctor Patricio Landaluce realizara en el siglo XIX”, asegura Martín Garrido, investigador y curador de esta exposición, y quien se ha dedicado a rescatar el legado de Andrés.

Iniciada en los años 40, su labor para esta esfera de la creación, el diseño escénico, se enriquece en los 50 y 60, como evidencian las piezas expuestas en Andrés: Diseñar para la escena. Además del teatro, Andrés realizó incursiones, “siempre brillantes”, en el diseño de vestuario y escenografía para presentaciones de ballet, ópera, zarzuela, danza moderna y cabaret, cada uno con las características propias de la manifestación y que le permitieron mostrar su “talento multifacético”, “su maestría como dibujante, su versatilidad como creador, su conocimiento profuso de la historia del traje y de la historia del arte en general”, dice Martín y destaca que “su profesionalidad en la esfera del diseño destinado a las artes escénicas se advierte en todas y en cada una de las piezas que ahora mostramos, demostrando por qué críticos tan exigentes como Rine Leal o Luis Amado Blanco solo tuvieran para él los más encendidos elogios” al reseñar obras donde dejó la impronta de su firma (en los 60 sus diseños fueron parte de estrenos de Danza Contemporánea y del Ballet Nacional).

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Así lo evidencian las piezas –en gouache, acuarela y lápiz sobre cartulina o cartón– que componen la muestra, entre ellas dibujos del diseño de vestuario para las obras Adela (1958), Mulato (1959), El milagro de Anaquillé (1960) y Liborio y la esperanza (1962), y del diseño escenográfico de Cecilia Valdés (1961) y Lysístrata (1963), estrenadas por diferentes colectivos. Por estos años trabaja en otra obra importante: la comedia musical Mi solar, estrenada en el Teatro Mella con coreografía y dirección general del maestro Alberto Alonso, por el Conjunto Experimental de Danza de La Habana y el elenco del Teatro Musical de La Habana, con actuaciones de Sonia Calero, Tomás Morales, Asseneh Rodríguez, Alicia Bustamante, Litico Rodríguez, Tomás Morales, Bobby Carcasés, Alden Knight, Federico Eternod, entre otros. Producción que en 1965 se integra al Music Hall de Cuba, como parte de una delegación que se presentó en el Olympia de París, y en Polonia y la Unión Soviética. Para la adaptación cinematográfica, con el título Un día en el solar (Eduardo Manet, 1965), considerado el primer filme musical cubano posterior a la creación del Icaic, García Benítez realizó también el diseño de vestuario, aprovechando las caracterizaciones –el criollo, el habanero de solar, la mulata– que dominaba en sus trabajos anteriores y los diseños para Carteles (Andrés fue colaborador, además de Vanidades, Perfiles, Social, Lyceum y Prometeo).

Las obras expuestas en esta selección pertenecieron a las colecciones particulares del maestro Ramiro Guerra, coreógrafo y pionero de la danza moderna en Cuba, y del diseñador escénico Eduardo Arrocha, “único discípulo de Andrés, a quien debe su consagración a estas disciplinas”. “Fundidas en un todo, ambas colecciones se conservan hoy en Holguín por voluntad expresa de Arrocha”, asegura Martín Garrido. En su conjunto, Andrés: Diseñar para la escena –con dirección general de Yuricel Moreno Zaldívar– nos reafirma a Andrés García Benítez como uno de los grandes diseñadores escénicos en nuestro país, y una de las figuras que engrandece el patrimonio visual y cultural, en amplio sentido del término, de Holguín.

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