Creado en: agosto 3, 2021 a las 10:13 am.
Diálogos UNEAC: «Este no es un país homogéneo»

«Los jóvenes hablan sobre racismo, feminismo, discriminación, protección animal, diversidad sexual y de género. Ellos van a decirnos cosas que queremos escuchar y otras que no. Pero ese es el mundo que quieren construir, uno mejor y equitativo».
Así lo afirmó Víctor Fowler, jefe de Publicaciones de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, durante el tercer día de «Diálogos 60» en la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC. Para el ensayista, la diversidad que conforma la sociedad cubana debe ser reflejada y escuchada en el sistema de medios públicos. El tratamiento de la realidad actual requiere mayor transparencia, espacios de discusión y auto revisión crítica.
Al encuentro asistió la Presidencia Nacional de la organización y miembros de la Asociación de Cine, Radio y TV, acompañados por el vicepresidente del ICRT, Waldo Ramírez, director general de la Televisión Cubana, y Ramón Samada, presidente del ICAIC.
La presidenta de la Asociación de Cine, Radio y TV, Lourdes de los Santos, conversó sobre la compleja situación que atraviesa el país y las acciones de la UNEAC desde su departamento. Abordó el tratamiento de temas polémicos en el espacio Moviendo los caracoles, la aprobación de la resolución referente a los derechos de autor, el trabajo conjunto con el ICAIC, las Casas de Cultura y los Instructores de Arte. La realizadora insiste en esgrimir un diálogo respetuoso entre artistas e intelectuales para contribuir al proyecto país.

Para Ismael Rensoli, Premio Nacional de Radio 2021, Cuba afronta una guerra de símbolos. A lo largo de la historia se ha conformado una herencia compartida por diferentes generaciones. Sin embargo, el siglo XXI, las nuevas lógicas de producción y consumo, exigen la construcción de una nueva iconografía y referentes. De la misma manera, se requiere de innovación para representar el acervo simbólico ya existente. Como explica el profesional de Radio Rebelde, los jóvenes deben encabezar este cambio.
«Contamos con todo un caudal humano de inteligencia: graduados de Diseño, Artes y Letras, ISA, FAMCA, FCOM, politólogos, sociólogos, informáticos. No son tiempos de barricadas o contrastes. Son tiempos de hechos. Para ello hay que escuchar y sumar, utilizar los soportes publicitarios, promocionar la cubanidad, sin caer en la muela, con creatividad».
Francisco Delgado, de Radio Metropolitana, es defensor de los «soñadores que piensan y los pensadores que sueñan». El tratamiento mediático de la realidad cubana necesita apelar a la sentimentalidad, tocar las emociones de sus televidentes, oyentes y prosumidores.
«Nuestros discursos tienden a ser demasiado estoicos y los nativos digitales consumen otro tipo de narrativas. El socialismo debería ser de más gozadera, como decía Alfredo Guevara. Se ha perdido el ejercicio de la crítica, imprescindible para la construcción del pensamiento. El cambio está también en el aprendizaje de otros contenidos. ¿Cómo mover esos públicos desde la UNEAC? Ese es el desafío».
La profundización en los fenómenos de la realidad cubana, el papel de la Revolución en las manifestaciones artísticas, la creación de espacios de difusión atractivos, fueron algunas de las sugerencias de César Gómez, de la Asociación de Crítica de la UNEAC.
Por su parte, Paquita de Armas Fonseca, cubana especializada en temas culturales, aboga por cambiar la discursiva de los medios y principalmente la comunicación política de quienes tienen responsabilidades públicas. De esta manera es posible conectar con las nuevas generaciones. «Debemos decir las verdades sin teque, de manera creativa. El programa que no se divulgue y tenga alcance en las redes sociales no funciona. La vida cubana se refleja cada vez con más fuerza en el ciberespacio», explicó la colaboradora de Cubadebate, La Jiribilla y el portal de la Televisión Cubana.
La realizadora Magda González Grau alerta sobre la manera en que determinadas palabras se vacían de sentido o asumen otras interpretaciones en los más jóvenes. Eso es consecuencia del asedio mediático al que es sometido el país, pero también de prácticas incorrectas en la comunicación pública. Desde su experiencia como profesora de la FAMCA, términos como Revolución, bloqueo, independencia, soberanía, que para su generación tienen una connotación liberadora, en algunos estudiantes se relacionan con una matriz de opinión que las categoriza como oficialismo.
«El tono debe ser fundamental en nuestra comunicación pública. Eso forma parte de la dramaturgia. La ironía sin la gracia que supone, tienden a generar rechazo. Debemos evitar el cinismo y la generalización, más en una sociedad diversa como la nuestra. Es momento de tender puentes y no de abrir trincheras», afirmó.

El comunicador Bruno Suárez Romero, especialista en realización de sonido y dirección de programas, considera que las voces y miradas en las parrillas periodísticas necesitan ser más plurales. Dialogar, debatir y abordar temas polémicos requiere de la perspectiva de quienes experimentan en carne propia las problemáticas sociales. A estos sectores poblacionales les corresponde mayor protagonismo en las agendas mediáticas.
«Vivimos en tres países, el del día a día, el que decimos que vivimos y el de las redes sociales. Es importantes darle espacio a las personas inconformes o insatisfechas, pero también a los que tienen sentido de pertenencia con la Revolución. Tenemos que producir nuestras propias imágenes de los acontecimientos, y eso es responsabilidad de los creadores», expresó la directora y guionista Marilyn Solaya.
El Dr. Avelino Couceiro, historiador y profesor universitario, rechaza el «reunionismo» y la burocracia: «Es muy fácil decir soy revolucionario, pero es difícil serlo. Hay muchas cosas por cambiar, dogmas, clichés, acomodamiento al no pensar. Cuando se reproducen expresiones de discriminación, machismo y homofobia le hacemos el juego a los sectores más reaccionarios. No siempre somos retroalimentarios, pero no podemos estancarnos porque eso sería un suicidio social».
La correcta enseñanza de la historia en todos los niveles educativos y en los propios canales de difusión masiva constituyen, para Orieta Cordeiro González, guionista de la Emisora Radio Progreso, uno de los temas fundamentales en el contexto actual.
Asimismo, la vicepresidenta de la UNEAC, Magda Resik, insiste en insertar una materia sobre guión y dramaturgia en las carreras de comunicación, artes y letras como asignatura curricular.
Para Javier Gómez Sánchez, Productor y Licenciado en Medios de Comunicación Audiovisual, no se puede obviar el mercado del streaming y el cine independiente en Cuba, al que se insertan muchos jóvenes graduados. «En estos espacios, que tienen una alta remuneración, se rechaza lo que defiende a la Revolución. Las narrativas han sustituido a la ideología y el país se encuentra inmerso en una guerra de la emotividad».
El realizador de series televisivas y videoclips, Rudy Mora, pondera incentivar los mecanismos científicos de la creación, la calidad antes de la cantidad, y asumir la cultura del encantamiento de las audiencias.
Luis Morlote Rivas, presidente de la UNEAC, privilegió la importancia del debate y el diálogo enriquecedor entre artistas. En este período es imprescindible el acercamiento a las comunidades, la creación de oportunidades y el crecimiento de la membresía de la organización.
El presidente de la Comisión Aponte, Pedro de la Hoz, convocó a la confluencia disciplinas en función de la comunicación del país. Las ciencias sociales juegan un papel fundamental en la sociedad de la información y el tratamiento de las problemáticas de la Isla: «Hay que reflejar creativamente a la sociedad cubana. Este no es un país homogéneo».