Creado en: junio 10, 2021 a las 07:36 am.

El beatle tropical(+Podcast)

Hay un beatle sentado en un parque tropical, que dialoga con la esencia misma de una isla. Un beatle en silencio que irrumpe en el paisaje y se mezcla con él. El transeúnte común, tal vez un anciano o una muchacha, se sienta a su lado. La sombra caliente, como lo real maravilloso de estas tierras, se mezcla con un tarareo anglófono inevitable. Lennon mira desde el bronce la vida: los niños que juegan, los amantes, los perros. El parque habanero se detiene en el tiempo, “in the sky with diamonds”, cotidiano como un “yelow submarine” que flota en el Caribe.

La estatua de John Lennon del escultor cubano José Villa Soberón fue inaugurada al cumplirse 20 años del asesinato de quien integrara la banda británica “Los Beatles”, junto a Paul McCartney, George Harrison y Ringo Star. Fue develada por el Comandante Fidel Castro y el cantautor Silvio Rodríguez. Junto a la obra, una placa con la caligrafía de Lennon recoge un fragmento del tema “Imagine”: «Dirás que soy un soñador, pero no soy el único». Respecto a su pieza icónica, Villa Soberón comentó:

“No es común que una obra genere toda la atención que trajo mi escultura a John Lennon. No me lo esperaba. Mi interés por participar en el proyecto era generacional, por lo que significan Los Beatles para las personas de mi edad. No esperé que trascendiera a la ciudad e incluso del país. Fue muy especial que el propio Fidel asistiera a la inauguración y que la escultura convocara a tantas personas y anécdotas; que le dedicaran canciones, obras de teatro o que haya salido en películas, como un personaje más”. 

El escultor santiaguero José Ramón Villa Soberón es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), desde 1982. Llegó en una época de grandes cambios en las Artes Plásticas, porque, según explica, aparecían los jóvenes tratando de imponer la instalación como manifestación artística.

En ese entonces, el debate giraba en torno a si era válido que ingresaran pintores a la organización, pues las condiciones económicas no favorecían esa rama de las Artes Plásticas y la creación de instalaciones era la salida para la mayoría. Al respecto declaró que durante los años ochenta “los debates conceptuales del arte eran inevitables, pero siempre tenían solución, porque había personas preparadas y capaces de comprender que con el tiempo se modificaban los esquemas del lenguaje artístico”.

El escultor santiaguero José Ramón Villa Soberón.

Para este artista ingresar a la UNEAC fue una sorpresa. “Sergio Martínez, el autor de la escultura de El Quijote, que está en 23 y J en el Vedado, me llamó un día y me dijo que me había recomendado para la organización y que era miembro. Actualmente, el proceso es mucho más complejo y se hace a través de comisiones y jurados, porque es subjetivo enjuiciar la obra de un artista y son muchas solicitudes de ingreso. En general, siempre ha sido el mismo principio: darle espacio a nuevos creadores que hayan consolidado su trabajo”.

Villa Soberón siempre ha tenido la vocación de comprometerse con proyectos sociales, por esa razón, en 1993 asumió la presidencia de la Asociación de Artes Plásticas de la UNEAC. “He tratado de no ser el clásico artista en una torre de cristal. Fue difícil llevar mi carrera y esa responsabilidad a la vez, pero creo que de esas vivencias también se enriquece la obra de un artista, porque el trabajo en la organización es un acto creativo”.  

No solo ha sido la creación el centro de la carrera de Villa Soberón, la enseñanza de la escultura ha formado parte de su vida. Fue profesor en el Instituto Superior de Arte (ISA) desde 1976 y se desempeñó como Decano de la Facultad de Artes Plásticas de 1986 a 1990.

Las obras de este artista han recorrido el mundo, algunas se encuentran en colecciones de Cuba, España, Estados Unidos, Alemania, Brasil, Canadá, Checoslovaquia, Polonia, Hungría, Egipto, Rusia, Francia, Costa Rica, Italia, Argentina y México. Durante su presidencia en la UNEAC, logró que se consolidara un reclamo de muchos artistas e intelectuales: la fundación de la galería Villa Manuela. “El que la galería sea hoy uno de los más importantes y reconocidos en el mundo de las Artes Plásticas es algo hermoso. Adolecíamos de un instrumento para dar a conocer y validar obras de muchos artistas que tenían que ser presentados”,argumentó.

Cuando se le pregunta a Villa Soberón qué visión de futuro tiene respecto a la organización, se remite a la necesidad de conservar los principios fundacionales de la misma. “Me gustaría que las próximas generaciones contemplaran a la UNEAC como una organización de convocatoria y reconocimiento que puede representar a los artistas en la sociedad, no como entes individuales, sino como elementos de la cultura cubana”.

Interrogando al paisaje

La realización de una escultura es un proceso lento que desafía la creatividad del artista porque busca la perfección de una obra perdurable. Soberón confiesa que suele trabajar en varias obras a la vez y que actualmente se encuentra en medio de muchos proyectos.

Recientemente terminé una que será emplazada en los jardines del Centro de Estudios Fidel Castro. Trabajo también en un proyecto dedicado a Eusebio Leal, que para mí fue una figura importantísima en lo personal, porque apoyó mucho mi trabajo. Estoy inmerso, además, en una exposición junto a un grupo de escultores, que verá la luz en enero próximo, en el Museo de Bellas Artes”.

Uno de los elementos que más le interesa de la escultura a este artista es el diálogo de la obra de arte a nivel urbano y cómo ese diálogo puede cualificar el entorno. Con sus proyectos de escultura figurativa ha tratado de devolver imágenes a la ciudad, que mantienen viva su historia. Mientras Soberón esculpe, sus personajes continúan inmóviles, dialogando con todo tipo público, interrogando al paisaje. 

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