Creado en: septiembre 13, 2021 a las 11:57 am.

Gerardo Hernández Nordelo: el héroe que desde su celda nos mostró su corazón(+Podcast)

Tomada de Cubadebate

(…) Si el frío acecha junto a mi lecho,

si aún despierto intento soñar,

si no reposas sobre mi pecho,

o si en los sueños contemplo el mar.

Solo si río o si estoy triste,

solo si pienso en lo que yo fui

solo si sé que el amor existe

solo si vivo pienso en ti.

(Fragmento del poema A Adriana. Marzo 8, 1999. FDC-Miami)

El 12 de septiembre de 1998, un ruidoso comando de la Agencia Federal de Investigaciones de los Estados Unidos (FBI) arrestó a un grupo de cubanos, que, en esa nación, luchaba contra el terrorismo. Entre los detenidos estaban Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, René González y Antonio Guerrero, por quienes millones de cubanos levantaron su voz en disímiles escenarios para exigir libertad, luego de que Fidel comunicara el hecho.

Tras los barrotes de la injusticia Gerardo, conocido internacionalmente como uno de los Cinco, se refugió en el arte, para permanecer conectado con su familia, y con el pueblo de la Mayor de las Antillas, como una vía auténtica para estar presente en cada acontecimiento.

«Nunca me he considerado poeta. Antes de la prisión había escrito algunas cosas. En el encierro hice ocho o nueve poemas. Ramón, Fernando y yo teníamos identidades falsas, y estuvimos muchos meses en el hueco. No teníamos la posibilidad de escribir cartas a nuestros familiares, ni de recibirlas. Entonces encontré en la poesía una manera de expresarme, una forma de dejar reflejado lo que sentía por esos días», confesó Hernández Nordelo.

«Ahí surgió, por ejemplo, la carta A mis hijos por nacer, en la que expresaba una de las mayores frustraciones en aquel entonces, que era la imposibilidad de no tener descendientes».

Cuando lean estas líneas habrán pasado algunos años desde que fueron escritas. Ojalá no sean muchos. En esta fecha ustedes aún no han nacido, y hasta su mamá tiene dudas de si algún día nacerán.

En la prisión de Victorville, California, Estados Unidos, le renacían las memorias entre las aguas del río Caracusey, y la vegetación de Gavilanes, zona del lomerío espirituano, que frecuentaba en su infancia.

– ¿Por qué desde su pluma, en la cárcel, volvieron esos recuerdos?

«A Fomento, al Pedrero iba yo cuando era un muchacho. Tengo unos recuerdos bellísimos de esa época, y de esos lugares. Mi encuentro con el campo de Cuba fue precisamente allí. Las montañas del Escambray marcaron mi vida para siempre. Me pidieron un mensaje para un evento que iba a hacerse allí, y quise hacerlo en forma de poema».

Bandadas de cotorras/ mariposas silvestres/ el río de agua fría/ donde siempre caí. /Las palmas son hermosas/ los barrancos crispantes/ la gente más amable/ que jamás conocí/.

Igual versión de esta historia la comparte el reconocido poeta foméntense Ángel Martínez Niubó, promotor del proyecto Un poema en cada casa. La noche del 9 de julio de 2012, en vísperas del aniversario 110 del natalicio de Nicolás Guillén, en Fomento, se escuchó el corazón de Gerardo.

«Él, en un momento logró sacar un poema de la prisión con muchísimo trabajo. Lo tituló Escambray. Un mes nada más demoró en llegar, gracias a la colaboración de Alicia Jrapko, coordinadora del Comité Internacional por la Libertad de los Cinco en Estados Unidos», rememora el autor de Todas las muchachas que me amaron.

«Yo sabía que Gerardo iba a decir que sí, ante la petición, porque lo sé poeta, porque lo sé un hombre sensible. Es un poema excelente, una bellísima obra que nos hizo llegar para que nosotros la regaláramos, también, por la zona de Gavilanes. Fue algo extremadamente hermosísimo. En la entrada del Pedrero se hizo una valla gigantesca, y durante muchísimo tiempo aparecía un fragmento de ese poema».

No solo los versos de quien hoy lidera a los Comités de Defensa de la Revolución se escapaban por entre las rejas en sus años de prisionero político. En la fría celda que intentaba apagar el coraje y la dignidad, también nacían caricaturas, que lo confirman como un héroe con alma de artista.

«Todas las caricaturas que dibujé en prisión fueron movidas por la necesidad muy grande de expresarme. Si algún acontecimiento me motivaba, me expresaba a través del dibujo. Te pongo como ejemplo la liberación de los cuatro terroristas que estaban presos en Panamá, y que la presidenta Moscoso los liberó».

«También la aparición de Luis Posada Carriles en Miami, luego de las negativas del gobierno de Estados Unidos de que no estaba allí; el fallecimiento de Ahmed Velázquez, un fotorreportero de Juventud Rebelde».

«En los cumpleaños de nuestro comandante en jefe ocurría lo mismo. A veces intercambiábamos mensajes, como es el mismo día del de René, mis hermanos mandaban un mensaje escrito, y a mí me era más fácil expresarme a través de un dibujo».

«Yo publiqué mi primera caricatura en 1982, en Palante. Tenía 17 años. Muchos de los jóvenes que comenzaron conmigo, en aquella época, hoy son reconocidos en Cuba y en el mundo», recuerda el Héroe de la República de Cuba, Gerardo Hernández Nordelo, quien no descarta la idea de un día retomar el lápiz y regalarnos otras historias dibujadas a su estilo.   

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