Creado en: diciembre 23, 2021 a las 09:30 am.
José Aponte y Ulabarra: un guerrero, un ángel de la resistencia

El ebanista negro José Aponte y Ulabarra tuvo la capacidad de enfrentar, bajo las condiciones del sistema colonial, las desigualdades que imperaban en una época marcada por el maltrato aplicado en la sociedad esclavista y escaló espacios en la idea de luchar contra la discriminación racial, puntualizó la investigadora Rosa María Rodríguez Argilagos.
La académica abordó la vida quien dirigiera la primera conspiración en la historia de Cuba en la ponencia Génesis de Guerrero y Ángel de resistencia: José Aponte y Ulabarra, como parte de la X edición del Festival Olorum 2021, que culminará este 23 de diciembre, en la ciudad de Camagüey. Recordó que esa política de desigualdades fue llevada a cabo en Cuba por el colonialismo español, esta selló en Aponte «un matiz revolucionario de la lucha constante por el logro de la independencia y la igualdad de los hombres».
La estudiosa calificó a Aponte como precursor de la independencia de Cuba, junto con quienes lo secundaron en ese empeño. Su figura, dijo, representó al movimiento emancipador. Su tendencia en el enfrentamiento al colonialismo «era tan profunda que influye en su conflicto táctico estratégico que implica la lógica de su acción. Su participación en distintos espacios de operaciones le sirvió de utilidad para sus fines a favor de la abolición de la esclavitud».

Rosa María Rodríguez Argilagos realizó un análisis del desempeño del guerrero y negro libre afrodescendiente, nacido en La Habana, quien organizó un movimiento nacional al lograr unir a esclavos, hombres libres, negros, mulatos y personas de diferentes etnias de todo el país.
Explicó que, como la mayoría de los integrantes del movimiento, no sabía leer. Aponte preparó un texto iconográfico de 72 láminas que denominaron Libro de Pintura contentivo «de la historia de la clase negra representada en personajes reales y mitológicos, mapas urbanos, paisajes, acontecimientos bíblicos, rituales oficiales y alusiones a pasajes legendarios africanos».
Lo calificó como un hombre de cultura universal, algo no usual entre negros cubanos. Exteriorizó que en la casa, Aponte conservaba texto de mucho valor, entre ellos historia natural y primer manual de gramática castellana, editado en el siglo XV, al igual que era lector de Miguel de Cervantes.
La especialista recalcó el gran auge que tuvo la conspiración y las consecuencias de la represión implacable. Al ser descubierta el capitán general emanó, el 7 de abril de 1812, el dictamen de ejecución de los rebeldes y dos días después Aponte fue ahorcado y decapitado, junto a ocho compañeros. Su cabeza se exhibió en la Calzada de San Luis de Gonzaga, hoy Avenida Salvador Allende.
También en Camagüey, en la otrora Plaza de Arma, hoy Parque Agramonte, el 28 de enero de 1812 fueron ahorcados y decapitados ocho líderes negros por conspirar a favor de un levantamiento armado contra la esclavitud.
Todos tuvieron una respuesta sangrienta y brutal, incluyendo el ahorcamiento, el 9 de abril de 1812, sin juicio previo, de los negros libres José Antonio Aponte, Clemente Chacón, Salvador Ternero, Juan Bautista Lisundia, Estanislao Agublán y Juan Barbier.
El principal foco de sublevación de negros esclavos, libres y criollos se originó en La Habana, y luego se extendió a Puerto Príncipe (hoy Camagüey), Remedios, Bayamo y Holguín.
La especialista defendió que a pesar del revés, la conspiración demostró la capacidad de organización de José Aponte y Ulabarra, al extenderse a barrios habaneros y levantar dotaciones de esclavos en haciendas en el resto del país.
Rosa María Rodríguez Argilagos enfatizó que la conspiración tenia bien definido sus objetivos: el derrocamiento del gobierno colonial, la supresión de la trata de esclavos y la creación de una sociedad igualitaria y no discriminatoria.
Explicó que Aponte pretendía destruir la estructura social existente con la desaparición del colonialismo en Cuba. Apoyada en sus estudios la investigadora afirmó que José Aponte y Ulabarra se adelantó a su época al organizar la primera conspiración de carácter nacional y abrir el camino hacia nuevos horizontes: «En sus aportes hay un embrión de identidad nacional, pues fue el precursor de la independencia de Cuba».