Creado en: junio 4, 2022 a las 11:11 am.
La señorita Julia en los brazos de Icarón

Por Ventura de Jesús
El público, acostumbrado a que el teatro le presente algo bueno, que convenza, debe agradecer la puesta en escena de La señorita Julia, clásico del siglo XIX, de la autoría de August Strindberg, una de las obras más llevadas al cine y al teatro.
El texto, cuya apuesta asume esta vez Teatro Icarón, bajo las riendas de la joven actriz y directora, Lucre Estévez Muñoz, ha suscitado mucha aceptación entre los amantes del género. El título mismo de la obra despierta curiosidad y parece una sugerente provocación en los tiempos que corren.
Este clásico nos dice, en esencia, más de cuatro verdades, con la suficiente franqueza como para hacernos pensar, siglo y medio después, acerca de asuntos tan universales como el amor, el desamor, el poder y las miserias humanas.
En torno a la presentación de Icarón, se dice algo admirable por parte de los críticos, y es su apropiada atmósfera, los trabajos de actuación y una puesta bien bordada. Los especialistas destacan, además, la eficacia en la dirección, y aseguran que con este lance, Lucre se luce como toda una experimentada.
La síntesis de la obra es la historia de una joven aristocrática (Julia), cuya vida adquiere un giro súbito al enamorarse de su propio criado, pasión idílica que termina en las redes de la ambición material de su insospechado amante.
Se entiende, desde luego, el desenlace trágico del drama, en el que pesa el determinismo de Julia ante la opción de convertirse en esclava de su propio criado.
Además del trabajo de actuación, con puntos sobresalientes para las mujeres, es también llamativo el aprovechamiento del diseño escénico, de la mano del maestro Rolando Estévez, aspectos destacables, sobre todo, por los desafíos a los que debió sobreponerse el elenco de Icarón, empeñado en el proyecto, a pesar de las adversas circunstancias que impuso la pandemia.
También los habaneros tendrán la oportunidad de apreciar el valor de la puesta, pues la obra se presentará en la sala Tito Junco, en la capital, los días 24, 25 y 26 de junio, así como el 1, 2 y 3 de julio, asegura Lucre Muñoz, quien no descarta la posibilidad de realizar luego una gira por otras provincias del país.
Sin temor de que se les vaya la mano, algunos consideran que con esta trama y la visión contemporánea de un dilema existencial aún con vida, marca un momento crucial para el Teatro Icarón y que, de forma particular, hace visible un salto profesional de la propia Lucre, quien, por demás, consigue matizar las volátiles emociones de la protagonista.