Creado en: noviembre 20, 2021 a las 09:55 am.

Lucas Nápoles: la voz que no se apagará

Lucas Nápoles


El escenario siempre quedó pequeño ante tanta maestría y versatilidad del actor y narrador oral cubano Lucas B. Nápoles Cárdenas. Al público, le llegó con su luz pródiga, al ritmo de un baile popular o de una melodía, y con la hilarante energía titiritera que echa a volar la imaginación de “los que saben querer”.


Su vida artística sobrepasó las dimensiones de un cuento. Perfiló sus estilos y saberes entre grupos de teatro de aficionados, hasta estrenarse en la actuación y el canto, y para, de una manera peculiar, sacar de su garganta tradiciones, costumbres, historia, cultura e identidad de los pueblos.


Recibió aplausos desde varios escenarios: el teatro, el cine, la radio y la televisión. Desde allí, abrazó reconocimientos que avalan su talla de artista escénico, como el Premio de la Popularidad en el evento Contarte, en 1999, Premio Contar la Vida, en 2005, y varios galardones en los festivales Afropalabra, entre otros lauros.
Nápoles Cárdenas, quien ocupaba el cargo de presidente de la Sección de Narración Oral de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), llevaba cerca de medio siglo prestigiando el arte de las tablas. Desde las tarimas más prestigiosas contó historias como El Globo verde, El gallo y la lechuza, entre otros tantos patakíes, que no se borran del imaginario de su público.
La Cultura Nacional, por la que fue distinguido en 2017, pierde físicamente al juglar que recibió vítores por sus cuentos y proverbios, a quien abonó con su talento y dirección las raíces del proyecto de narración oral Ceibaobad. Por eso el colectivo no apagará la luz de su palabra.


Tras la noticia de su desaparición física, escribió la actriz y narradora oral Irene Emilia Hernández: «Ha partido el amigo, el hombre cabal, el actor consagrado que no entendía de retos sino de conquistas, el director exigente, pero humano, sobre todo eso, humano. El compañero alegre que invocaba las risas hasta en las situaciones más increíbles. Siempre capaz y competitivo, a veces gruñón y enormemente fiel».


«Hermano, más allá de tu colección de lauros y premios bien ganados está la inmensidad de amigos que te quieren, el aprecio de todos los narradores orales, de actores, directores, directivos… Pero lo más importante, Lucas querido, lo verdaderamente inapreciable es la obra que dejas, la abundancia de ramas y de olores que le creciste a la Ceiba y al Baobad. No te vas, como ves, te quedas para siempre entre nosotros».

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