Creado en: enero 22, 2022 a las 09:50 am.

Poemas de Martí escritos en España: «El cielo se abre, el mundo se dilata»

¿ A qué lazos responde el goce estético que casi nunca traiciona la riqueza del análisis filológico posterior? En la investigación de la poesía este goce es razón especialísima. Los lances de la intuición arrojan pautas al esplendor de los estudios literarios. En ese sentido los textos escogidos para el análisis exhaustivo, entre los poemas de Martí escritos en España, alcanzaron su independencia como frutos plenos, y permitieron el tránsito momentáneo y útil por aquellos no logrados artísticamente. «Toda obra creada, debe, una vez hecha, contener alguna sorpresa para su propio autor y descubrirle nuevos medios»(1),que vislumbran los nuevos tramos inesperados del camino, los asideros que permiten la fijación de un recurso expresivo singular, la conformación de un estilo, la unidad de la obra.

Alguna luz debieron señalarle a Martí estos textos «españoles», que luego reincide en sus hallazgos, los jerarquiza en la obra poética posterior, se multiplican las fórmulas de  acceso a ellos, se intensifican o cualifican. En estos poemas, escritos por Martí entre los dieciocho y los veintiún años, es apreciable, más allá de algunos deslices retóricos, la persecución de un tono mayor, una fuerte empatía entre la intención ética y estética, con resarcimiento de la segunda y el recio entramado poético de algunos textos de varia extensión. (2)  Si enfrentamos su producción poética española contra el tiempo de su estancia en tierras de Castilla, veremos que es escasa. En casi cuatro años – enero 15 de 1871 hasta diciembre de 1874 – apenas 13 textos conocidos. El joven, en un período de intensas lecturas, estudios universitarios  (3)  y agitación política, contaba sólo con el tiempo imprescindible – sagrado – para manifestar su innata vocación poética. Téngase en cuenta que, excepto algunos pocos textos, la mayor parte fueron escritos y encontrados en los Cuadernos de Apuntes 1 y 2. El acendramiento de la vivencia lejos de circunscribir la poesía martiana escrita en España a ella permite, entre otros elementos, su apertura a caracteres mayores.

Rara simbiosis, pero original, conforman el destierro, la veta de la cárcel y el Presidio, con la primera aprehensión de la cultura del viejo mundo, en especial, la hispánica, que incluye además un arduo período académico, como ya hemos dicho, una inquietud literaria punzante, manifestada también en alegatos políticos – El presidio político en Cuba, La República Española ante la Revolución Cubana -.

Como vemos, desde su origen, la literatura martiana – y por tanto también la poesía, incluyendo los tempranos textos españoles – es inseparable de la política, como acertadamente ha afirmado Fernández Retamar(4). Cantos de rebeldía, obras que condenan la injusticia, que llevan impregnadas el aliento patriótico y reivindican la gloria imperecedera de los héroes.

Si en los poemas escritos en Cuba es innegable la presencia del giro sentencioso, no hay,  como en estos ideas de alcance filosófico. Estas composiciones ahora serán extensas e intensas, con complejidad de imágenes.

Estimo que, más que materia para conformar un libro, estos poemas son un retrato espiritual de Martí, pues hay una identificación profunda entre el hombre y lo que está escribiendo, hay sinceridad. Es como si en ellos la esencia de su destino se le hubiese revelado. El goce incipiente del deseo místico ya es profundo. Asimismo, no deja  de demostrarse en estos textos que» lo que atormenta su corazón de patriota son los dolores y martirios de Cuba, colonia, factoría española»(5).

Los poemas escritos en España pertenecen, como todos los escritos antes de l88l, a la etapa de «tanteo y adquisición, pero ya están presentes, los temas principales, como en cogollo: la denuncia del poder corruptor del colonialismo y de la riqueza, la patria ausente, la necesidad y utilidad de la virtud, la apetencia y rechazo de lo erótico… el amor por la naturaleza, la vida como lucha y ascensión, como transformación»(6).

Balance estilístico de unos textos

Es de señalar en los mismos la recurrencia de la irrupción de la muerte en la vida, y de la vida en la muerte. La irrupción de la muerte en la vida (61) puede hallarse en su poema «[Noche. En la tierra dormida]”: Es que no sé sufrir ya: / Y en la paz adormecida / Arrastrando voy la vida / Sin sufrir y sin llorar«.    Donde es apreciable la concepción agonal de la vida, evidente también en otros textos de los aquí ya estudiados. Ver también en este sentido «[Cese, señora, el duelo…]”. En el texto «[Las Campanas! Su fúnebre sonido]» este recurso toma cuerpo en gran parte del mismo:

«Abrumado una vez, como solía / Cuando de torpe idea enamorado,/ A solas con mi infernal amor me embebecía / Una mañana horrible me moría / Y fuimos ambos al vecino prado».

Dicha idea puede observarse también en el poema «Mi madre, el débil resplandor te baña”:

Se me llenan de lágrimas. ¿Es cierto

Que vivo aún como los otros viven?

Que al placer de la vida no me he muerto?

En “[Redención]” (62) el estado tenso del alma del poeta entra continuamente en la vida y en la muerte: «… En esta alma en la tierra encadenada / Que rota por el peso de la tierra / Sin vivir ni morir vive enclavada

El carácter visionario de la muerte en el poema «A mis hermanos muertos…» hace más intensa la irrupción: «Y tú, la muerte, hermana del martirio / Amada misteriosa / Del genio y el delirio, / Mi mano estrecha y siéntate a mi lado: /»

«El amor infantil no satisfecho por los padres y el destierro son los sentimientos que causan la muerte en vida. Ya desde ahora une amor y muerte. Esta atrae bajo la forma de vacío por la ausencia de patria y por su propia inactividad». ( 63)

Al caracterizar la irrupción de la vida en la muerte tenemos que volver a poner como ejemplo «[Las Campanas! Su fúnebre sonido]». En el mismo hay como un viaje aleccionador hacia la segunda, que repunta en los consabidos preceptos éticos martianos. A través de este poema vemos que » la muerte lo atrae ya desde muy joven bajo diferentes apariencias: – de generosidad en su actitud sacrificial, de rebeldía en un intento de suicidio como protesta contra la injusticia y contra Dios, quien afirma que también la injusticia está dentro del orden» – de la vida –  «: Romper el orden de mis obras cuentas» «(64)

En «Zenea» el devenir histórico, la necesidad del enlace, el carácter fructífero de la virtud transforma  el sentido de la muerte del héroe en gloria, en perennidad:

«Cantad, cantad, poetas 

Con entusiasta son alegre loa

 Al inmenso señor de los planetas!

– Cantad como yo canto

 Y en el ansia inmortal truéquese el llanto!

Vuelvan, vuelvan las flores al desierto

 De nuestro corazón! Suene la lira!

 El noble genio del perdón no ha muerto!

 El cantor de las lágrimas respira! – «

Redunda asimismo esta característica aquella estrofa de «[Venid! Venid, – Mi sangre bullidora»],

donde » el cadáver» soberbio se levanta» no para ser necrófilamente erotizado, como sucede en la poética romántica, sino para azotar desde una búsqueda vital al vencido opresor, hasta encontrar nuevos aires, en el oscuro crepúsculo goyesco, para vivir : ” Y el cadáver soberbio se levanta / Y a los ciclópeos golpes de su brazo / En tierra el opresor vencido rueda; – /Y la avarienta muerte / En vida exuberante se convierte : –Martí despliega la esperanza, del negro hace la luz » (65).

Es peculiar en estos poemas el empleo de imágenes de intensificación – imágenes peculiares y recurrentes de lo propio en lo propio, – imágenes de reincidencia, de interacción interna, a veces con cierto regusto antitético. En la siguiente imagen de «Mi madre, el débil resplandor te baña» hay preferencia por los movimientos íntimos (66)”: Te miro, y no me extraña / Si tú vives en mí, que venga estrecho / A mi gigante corazón mi pecho.”Pueden citarse bajo esta denominación los símiles de esencia, explicados en el cuerpo del trabajo, las osadas adjetivaciones, ya también señaladas – recordar «sombra oscura», «sangre enrojecida», etc.-

Es característica de toda la muestra estudiada el acendramiento del tono moral. En ocasiones su exceso lastra la calidad artística del poema(67), en otros lo realza.

El poema «[Venid, venid;- Mi sangre bullidora ]» contiene los aires heredianos y parece una introspección ampliada del soneto «10 de octubre» recordar que parte de aquel poema fue escrito en Cuba – Algunos de sus giros recuerdan el tono juicioso de «Pollice Verso» :

¡ Despierta, oh pueblo mísero, cobarde !

¡La frente que en el polvo hundiste

La invocación airada es la misma. Dicho tono moral es esencia de la personalidad literaria martiana. Otro rasgo general de estos poemas escritos en España es la manifestación del concepto del dolor, ahora mas afinado que en los poemas de Cuba  – donde hay más una presencia del dolor que un pensamiento sobre él -. Aquí hay una meditación, una maduración sobre el tema luego de la experiencia del presidio, hay júbilo ante la virtud que cultiva el dolor, véase en este sentido «[Dolor! Dolor! eterna vida mía ] » y » [ Cese señora el duelo ] «. Es la coronación fructífera del dolor lo que asoma en «Zenea», y en » A mis hermanos muertos el 27 de noviembre » el dolor sobrehumano, grandioso. Martí pertenece al tipo de creador definido por Rilke. » poetas… que aportan el placer, y son los que acostumbran a los dolores, que hacen madurar»(68).Esta virtud dolorosa ilumina otro aspecto de cierto modo presente en varios poemas: la distinción entre su existir virtuoso y transubstanciado  y el existir común de los hombres. Necesidad de una vida superior, presente en “[Dolor! dolor ! eterna vida mía ! ]”, «Fragmento «(Acabo de soñar. Porque es mi empeño…). Este último poema citado nos muestra un curioso autorretrato de la personalidad juvenil de Martí, en él apreciamos la no atadura a una vida – fe – terrenal (69), el enfrentamiento de la fe y la verdad. Resaltan versos como este: «Mas huyo horrorizado de la nada» – que evidencia su oculto miedo al carácter efímero de todo lo existente, idea apuntada por Calvert Casey en un artículo sobre la muerte en Martí (70):

 Y en la fe de otro ser asegurada

 Las leyes dejo de este ser , y sueño;

Que tengo para mí que así soñando

Mientras otros de mí se van riendo,

 Ellos detrás de mí se van quedando

Y yo la cierta vida voy viviendo. –

,»donde observamos la interrelación sueño – vida, los elementos visionarios y la amalgama que se produce entre lo real e irreal” (71). El goce antitético, elemento estilístico peculiar de la poesía martiana se traduce al contemplar estos textos en «pugna entre angustia y esperanza, gravedad y fiesta, cerebro y vida o amor/…/aunque muchas veces no prevalezca uno de los elementos, sino el siempre renovado forcejeo hasta convertirse en obra de arte» (72).

Lo peculiar de la sonoridad en estos poemas es apreciable en las posibilidades sugerentes del vocativo, y su empleo a fondo para remarcar el ritmo. El vocativo es utilizado en algunos versos iniciales de varios poemas, por ejemplo: «[ Venid, venid, – Mi sangre bullidora]», «[Dolor! dolor ! eterna vida mía ]»,»[Mi madre, – El débil resplandor te baña]». Obsérvese como este afán apelativo siempre está asociado a sujetos que guardan una relación personal con el poeta: «Mi sangre», «vida mía», «Mi madre»,, lo que explicita el carácter confesional de estos textos. Refuerza el ritmo también en versos iniciales, provocando una sonoridad parecida a la empleada en los versos ya citados, el empleo del hipérbaton. Véase «[Las campanas! Su fúnebre sonido]» y » [Noche. En la tierra dormida]».

El endecasílabo domina la métrica de los poemas que integran este conjunto. Cuba, la tierra defendida, domina la intencionalidad, el aliento épico que en ocasiones usa la contrastación, la dialéctica viva que no disocia dolor de anhelo amoroso, ni pasión de sacrificio:

Aquí no hay más que pavoroso duelo

En todo aquello que en mi patria ríe «(73)

Las alusiones a la patria pueden hallarse en «[Venid! Venid;- Mi sangre bullidora ]», «[ Mi madre,- El débil resplandor te baña ]» (74)  , al que pertenece la cita anterior (75),y en «A mis hermanos muertos el 27 de noviembre «.En estos textos en relación  con los escritos en Cuba es más frecuente la aparición del encabalgamiento ,a veces utilizado en los primeros versos de algunos poemas, lo que indica riesgo y voluntad de creación. Una ojeada al estilo de estos textos indica que el joven poeta se desdobla en voces que le dictan, en seres que «escenifican» sus ideas, que convierten lo imposible en altiva y legítima verdad. Recuérdese que la voz que enuncia la mayor parte del poema «Zenea», la voz – aparición  – que concluye «[Las campanas! Su fúnebre sonido] y el «cadáver soberbio» que devuelve «la vida exuberante» – » [Venid, venid, – Mi sangre bullidora]» (76).

Estas visiones – artificios literarios – son vehículos de su visión del mundo. En ellas el símbolo y la inspiración están unidos indisolublemente en virtud de su encarnación simultánea.

La imagen visionaria[…] es asociada por Martí con su propia concepción poética. Funcionalmente, su poesía buscaba una expresión lírica, balsámica y catártica, ordenada a suavizar momentos de deseperación, desencanto o aflicción ocasionados por factores íntimos o externos. Incluso los poemas inspirados por acontecimientos político – sociales, la nota predominante no es la expositiva o didáctica, sino(…)un reflejo depurado de aquel torbellino de íntimas angustias y afanes colectivos.  (77)

Aunque la composición estrófica de estos poemas es variada se percibe cierto predominio de la estancia. Véase «[Venid ! venid; – Mi sangre bullidora ], «Zenea», » [Dolor ! Dolor ! Eterna Vida Mía ]», «Mi madre, – El débil resplandor te baña», entre otros.

Como hemos afirmado en alguna parte del trabajo, en estos textos a diferencia de los escritos en Cuba, hay atisbos de preocupaciones filosóficas, creencia en  la  reencarnación, ideas en torno a la existencia. Obsérvese el siguiente fragmento :

¿Nieve viviendo tú? Pedirme fuera

Que en tu amor no creyese ¡ oh, madre mía!

Y si en él no creyera,

La serie de las vidas viviría,

Y como alma perdida vagaría,-

Y eterno loco en los espacios fuera!

                                     (Poema «Mi madre, el débil resplandor te baña)

Hay ya aquí, como en Versos libres, y en algunos poemas escritos en México, un cuestionamiento ético filosófico del principio de causalidad que se extiende al curso de las vidas, la aceptación de dos ciclos de vida: el de la culpa y el del castigo. Hay también en los textos de España asomos de dos de las leyes señaladas como fundamentales en el pensamiento de Martí: la ley de la analogía y la ley del movimiento y la transformación incesante de todo lo existente, véase particularmente en este sentido el poema «Síntesis» (1873), aunque esta última ley es evidente en muchos más.

En  los poemas que venimos analizando la transformación ética a favor del bien se procura y se exige. La fuerza de un saber profundo infringe en hechos sus posibilidades. En el fruto consumado del mal se erige el milagro: pensemos en el cadáver batallador, en el dolor que desgarra, y al crear cura, en el llanto convertido en canto («[Dolor! Dolor! eterna vida mía ]» y «Zenea») ; en el poder de «la virtud como semilla» (Déjame ¡ oh gloria que a mi vida arranque / Cuanto del mundo mísero recibe» – «A mis hermanos muertos «) . Era empeño del poeta «Imaginar que infamias y miserias / Fantasmas son de un borrascoso sueño (…) porque siente «otras leyes y otra vida, otro encadenamiento : la idea del enlace en la consecución de la virtud.

«La conversión angustia – serenidad «(78), refrenada desde una íntima fuerza ética, ya es apreciable en textos como «Zenea» y «A mis hermanos muertos el 27 de noviembre». Es asumida la serenidad, la paz que permite la proyección del pensamiento y el desbroce del clamor histórico, la fe futura, el enlace trascendente, el encadenamiento y la armonía universal.

A lo largo de la presente investigación se ha podido demostrar que en los poemas de Martí escritos en España el ímpetu romántico no sólo halla formas de continuidad sino también formas de superación. Situamos entre los rasgos propiamente románticos, resumiendo lo ya señalado en el cuerpo del trabajo, la referencia a mitos tradicionales, la asunción del tono elegíaco, típico de la obra del poeta romántico Juan Clemente Zenea, el empleo de los símiles de esencia y los arranques heredianos, conexiones estilísticas con textos de Heredia y con ideas de otros románticos universales, el rechazo de la lascivia del amor físico en algunos textos. Lo curioso es que Martí al utilizarlos y reforzar – léase también estilizar – estos mismos recursos románticos supera esas barreras, dando paso así al brote original en las pendientes de su estilo. Quedan así sutiles, de un lado, los textos que remarcan un estilo, y del otro los que solos ascienden, traicionan la frontera temporal para hacer exclamar a los lectores: «en ellos vibra todo Martí». Ese dolor que el cielo (79) resquebraja hace que el mundo – físico y metafísico – del poeta se dilate. Se ensancha y profundiza su visión acerca de los fenómenos. El dolor es línea que perpetúa y unifica, causa de transformación incesante, interioridad que exterioriza, asidero doble.

NOTAS

1-Pierre Reverdy. «Self Defense”, en Escritos para una poética, Caracas. Monte Avila, l977. p.25.

2 – Dicho entramado está presente tanto en el breve «[Dolor! Dolor! eterna vida mía  ] “, que en los extensos «Zenea» y «Síntesis».

3-Por este tiempo Martí estudia en España Licenciatura en Derecho, y la de Filosofía y Letras.

4-Ver Roberto Fernández Retamar. «Cúal es la literatura que inicia José Martí «, en Anuario del Centro de Estudios Martianos n.  4, l98l,p.26-50.

5-Emilio Roig de Leucheinring. La España de Martí, Biblioteca Cubana Contemporánea, La Habana, Editorial Páginas,l938, p. 26.

6-Ada Teja. La poesía de José Martí entre naturaleza e historia, Cosenza, Marra Editore, l990, p.63.

61-Rasgo que podemos encontrar en el texto «Zenea», ya analizado en el trabajo.

62-Este interesante texto no es objeto central de nuestro análisis, aunque no podemos sustraernos a señalar ciertas similitudes con el poema «Síntesis» de 1873, escrito en cuanto a la referencia a la mujer, y a la utilización de la analogía. Citamos aquí uno de los ejemplos: «Y cuando vi que el alma en las mujeres / Es un germen vivífico de flores, / Ora se abre germinando seres, / Ora se cierra en acallar dolores«. No podemos tampoco dejar de advertir lo magno de las enumeraciones, que ya dan medida de su aliento, y de su tono, preso en ellas uno de sus buenos versos: «Cuanto forja al afán, el devaneo«, sin duda, emparentado con el proceso creativo: la transustanciación natural, esencial de un pensamiento alentada por una voluntad artística férrea.

63-Ada Teja. Ob.Cit. p. 148.

64-Ada Teja. Ob. Cit. p. 145. «Más tarde, el Martí maduro de «Estrofa Nueva» hará suya precisamente esta idea de que la vida, aún con sus injusticias, está dentro del orden universal: «Ancha es y hermosa y fúlgida la vida».(Ada Teja. Ob. Cit. p. 148.

65-Minerva Margarita Villarreal. «José Martí: Fragmentos del destierro. Poemas desde España «. Revista La Gaceta del Fondo de Cultura Económica. , México, mayo de l995,p.24.

66 – Recordar los ejemplos ya citados en torno a estas imágenes de intensificación en el poema «Zenea» y en “[Dolor! dolor! eterna vida mía].”

67-Ejemplo : el poema «Fragmento» de lro  de enero de l872, donde los afanes moralizantes conciben el placer del cuerpo como lo demoníaco.

68-Rainer María Rilke. El libro de horas.  Editorial Lumen, Barcelona, p. 127.

69- Este elemento puede hallarse también en el poema «[Las Campanas! Su fúnebre sonido]», escrito en España, pero no objeto central de nuestro estudio.

70-Calvert Casey. «Diálogos de vida y muerte» en  La Gaceta del Fondo de Cultura Económica. Mayo de l995, México, ps. 14-16.

71-Mercedes Serna. Tesis Doctoral: Estética e ideología: José Martí y España. p. 539.

72-Ada Teja. Ob. Cit. p. 80.

73-Minerva.Margarita Villarreal  «José Martí: Fragmentos del destierro. Poemas desde España», en  La Gaceta del Fondo de Cultura Económica, mayo de 1995, México,p.24/25.

74-Este título es de una plasticidad increíble. La aliteración de la «a» y la «e», y de las dentales «d» y sobre todo «t» dan esa suavidad, esa cadencia al título, del que trasciende una idea de paz y contemplación.

75-Este poema «es una evocación de la madre escrita desde España. El discurso poético se permea de sentimiento, lo ético cede su lugar a una incontenible ola de emoción levantada por el dolor del destierro… el tema del destierro  muchas veces aparecerá en la escritura martiana ligado a la memoria materna, puesto que esa separación es también uno de los puntos más sensibles del drama humano que protagoniza el poeta». Carmen Suárez León. «Cuba y España en el verso martiano: Analogía y contradicción» en Un domingo de mucha luz. Cultura, Historia y Literatura Españolas en la obra de José Martí. Ediciones Universidad de Salamanca, Salamanca, l995, p.216.

76-Al comienzo de este poema también «oye una voz”: “Y ya escucho una voz en mis oídos / Que me dice con cántico sublime…» 

77-Andrés Iduarte. Martí escritor, Editorial Joaquín Mortiz S.A., México, 1982, p. 75.

78-Fina García Marruz. «Los versos sencillos» en Casa de las Américas. , La Habana, n.200,  julio – septiembre de l995, p. 90

79-Recordar el título del presente trabajo, a su vez, versos del poema «A mis hermanos muertos el 27 de noviembre».

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