Creado en: diciembre 31, 2023 a las 02:28 pm.

«Tenemos una deuda con José María Heredia y Heredia»

Coincidir con Onoria Céspedes Argote fue todo un hallazgo y hacerlo allí, en la tierra donde José María Heredia y Heredia desplegó una prolífica carrera política, fue aún mejor. Caminar al lado de ella por vez primera en Toluca de Lerdo, que mostrara los sitios donde él trabajó y donde hizo historia en suelo mexicano, fue una experiencia igualable*.

Hace poco más de dos décadas atrás la investigadora granmense, destacada pedagoga y escritora cubana, integrante activa de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), comenzó el rescate en la patria azteca de un arsenal hasta entonces desconocido por Cuba: la labor desplegada por el Cantor del Niágara en México.

Hoy, 31 de diciembre de 2023, a 220 años del natalicio del eminente y universal cubano, una de sus más fervientes lectoras nos cuenta sobre el proceso. Onoria llegó a tierra mexicana en el año 2000 a presentar un libro sobre Juan Marinello. En la Cámara de Diputados le dicen: «Es que aquí estuvo otro cubano importante que hizo mucho en la ciudad de Toluca». Le muestran las Actas del Congreso de 1833, de la Legislatura de 1833 donde ve la firma de Heredia, él participando en las sesiones. Estos elementos me dieron la posibilidad de indagar más y buscar el modo de regresar a través de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), «ya que yo vine a México a realizar este trabajo por la UNEAC».

¿Justamente para investigar su obra?

En la medida que estuve trabajando y buscando de Heredia he estado encontrando. Llevo ya veinte años y todos los días me aparece algo distinto de su obra creativa.

Si tuvieras que describir a un cubano de estos tiempos —a la luz de todo lo que has investigado en Toluca— quién fue José María Heredia y Heredia, ¿cómo lo harías?

En realidad yo descubrí al «otro» José María Heredia cuando llegué aquí a México. Como muchos de los cubanos, no tenía ni idea de la gran obra que había realizado, lo conocía como El Poeta, El Poeta del Niágara, del Himno del Desterrado pero llego a Toluca y me encuentro con una enorme obra, que lo ubica como uno de los tres humanistas más importantes de la primera mitad del siglo XIX. Abarcó la mayor parte de las actividades del saber humano en lo que se refiere a la cultura y la política. Si tuviera que describir a un cubano de estos tiempos quién fue José María Heredia y Heredia le diría que fue una de las mentes más importantes de los inicios de la independencia en América Latina. Que tiene desde Toluca una obra extraordinaria que trascendió en el teatro, en la literatura, en el periodismo, la historia, traducciones, crítica literaria, promoción cultural. Trascendió su obra como empresario cultural no solo en América sino también en Europa. Les diría también que esas poesías patrióticas que conocemos de él, las publicó desde aquí, desde Toluca, donde las dio a conocer al mundo porque, en la edición de Poesías de 1825 que él publicó en Nueva York —por razones obvias— estaba todavía en proceso su familia en Cuba, pues no incluyó las poesías patrióticas muchas de las cuales ya tenía escritas.

No conocemos en toda su magnitud la obra de Heredia, mientras más lo estudiamos, más nos enseña. Tiene un pensamiento de una actualidad extraordinaria. Considero que la obra martiana es una continuidad del pensamiento y de las líneas de trabajo que desarrolló José María Heredia. Creo que si hubo una persona que en el siglo XIX conoció a profundidad la obra de José María Heredia y Heredia es, precisamente, José Martí. Tenemos una deuda con José María Heredia y Heredia, y es conocer a este gran pensador, a este gran creador. Su proyecto político-pedagógico estuvo en función de formar a los jóvenes y a los ciudadanos en nuestras tierras latinoamericanas.

Quienes te conocen aseguran que llevas muy dentro la investigación sobre la vida y obra del Cantor del Niágara, como «inoculada» en la sangre. ¿Cuánto hay de cierto en ello?

Tengo una característica y creo que eso se lo debo mucho a la formación que tuve en Cuba desde muy temprana edad. Al principio de la Revolución estaba yo muy niña y me incorporo a todos los procesos. Esto que nos inoculó Fidel de esa pasión por lo que queríamos, por lo que hacíamos…pues así he trabajado yo toda mi vida. Cuando estuve dando clases, cuando fui metodóloga provincial, cuando fui profesora del Pedagógico, cuando fui Historiadora de la Ciudad de Bayamo. Los que me conocen saben que me apasiono con las tareas que me toca desarrollar, cuando me dedico a una actividad lo hago en cuerpo y alma y creo que eso es lo que he podido hacer aquí en Toluca. Lo más bonito es que hemos contagiado a muchos jóvenes de esta ciudad, estudiosos de la universidad que hoy comparten con nosotros la pasión por la vida y obra de Heredia.

¿Podrías hacer un intento por contar qué papel jugó Heredia en la historia de México y Cuba?

Jugó un papel importante en la historia de ambos países y también en la cultura latinoamericana y en la cultura de habla hispana. Heredia para Cuba jugó un papel esencial con su poesía. A través de la poesía nos sembró y nos enseñó a sentir como cubanos. Leonardo Padura dice que Heredia es la base y la esencia de la cubanía y yo creo que sí, porque esos versos de Heredia nos llevaron a pensar y a sentir de forma distinta nuestra naturaleza, nuestra tierra, nuestro país, nuestra nación —que ya surgía como tal—. Es considerado nuestro primer poeta, con su poesía él nos marca, nos inicia como cubanos. Cuando no teníamos aún La Bayamesa y el Himno Nacional fueron las poesías de Heredia las que nos hicieron (como dice Martí) pensar y sentir como cubanos. En el imaginario cubano se ha quedado básicamente como poeta.

En México, María del Carmen Ruiz (directora del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM, gran estudiosa y a quien debemos el rescate de gran parte de la obra periodística de Heredia) hace un análisis y dice que la creación poética de Heredia en México tuvo un papel menor. Y hay que pensar en esto: ¿Por qué menor? Aquí publica su edición completa de Poesías. Esa edición fue muy importante porque circuló no solo en América sino también en Europa y fueron las poesías más difundidas, ya que tenemos más de ocho ediciones realizadas en América y Europa de su tiempo, en el siglo XIX, pero en México, pues él desarrolla toda su obra. Aquí él escribe sus Lecciones de Historia Universal, con lo que le da un carácter universal no solo a la historia de este país sino de América Latina. Heredia inicia en México el periodismo cultural y al decir de los estudiosos de este período, el periodismo de él definió no solo las líneas sino la literatura de los primeros años del México independiente, hasta los ´50. Hace las primeras traducciones que en idioma español se hacen de la obra de Walter Scott. Traduce también del inglés, del francés, del italiano. Fue un educador, desarrolló todo un proyecto político pedagógico.

No solamente fue director de UAEMEX, que fue la segunda universidad y uno de los institutos que se crearon al inicio de la independencia en México más importantes sino que también elaboró programas de estudios. Estableció cátedras de idiomas por primera vez; de latín, francés, de inglés. Es considerado el primer romántico pero también el autor de las primeras Lecciones de Historia Universal en idioma español. Escribió desde México la primera Historia de América. Fue diputado, magistrado, juez, escribió el primer proyecto de código penal que se hizo en México.

Heredia, en su segunda estancia, estuvo de 1825 a 1839 y cuando revisamos la literatura de esta etapa vemos que se convirtió en una personalidad en todas las esferas. Estuvo cerca del presidente de México, que fue quien lo invitó, Guadalupe Victoria, también fue Oficial de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Él, junto a Quintana Roo fundan los primeros proyectos culturales del México independiente.

No puede desligarse lo que hizo en Cuba, México, Estados Unidos e incluso Venezuela porque fue un gran proyecto político cultural que adquiere madurez intelectual y de análisis a medida que aumentan los años. No en vano Ángel Augier, a quien debemos la primera versión de su epistolario, dice que Heredia se convirtió en un guardián de la independencia de México. Fue miembro fundador de la Academia de la Historia, miembro fundador de la Academia de la Lengua, miembro fundador del Instituto de Geografía y Estadística, entre otros… Su obra fue reconocida en Londres, París, España, Argentina, Ecuador, y también Estados Unidos. Si lo dejamos entre México y Cuba lo limitamos porque su obra trascendió a todas partes.

¿Qué fue, para Heredia, la cubanía?

Heredia se sintió siempre muy cubano. Cuba fue su patria chica, su patria natal, y lo refleja en toda su obra: las palmas, la naturaleza cubana. No en vano nuestra identidad está en lo que se refleja, a través de las bellezas de nuestro paisaje. Para Heredia, Cuba era esa patria que nos da la pertenencia a un lugar y por la que nosotros siempre debemos estar pensando, preocupándonos y luchando. Después de leer tanto de su obra, en esencia él tenía a Cuba en el mismo sitio que a una madre. No en vano Martí dice en uno de sus discursos que Heredia no podía morirse sin ver a su madre y a las palmas (su patria). Creo que eso era para él la cubanía.

Sobre Heredia, muchas interrogantes nos quedan, pero si bien la labor de esta escritora granmense ha abierto nuevos derroteros para conocer su vasta obra también nos convoca a promover y motivar lecturas, crear curiosidad sobre la vida y la obra de este gigante a quien solemos llamar, asimismo, el Cantor del Niágara. En ese camino compartimos el vínculo a la colección Heredia del repositorio de la Universidad Autónoma del Estado de México, que la Biblioteca Nacional de Cuba ha puesto a disposición de todos, como parte del esfuerzo por rescatar y salvaguardar de su enorme producción intelectual.

http://ri.uaemex.mx/handle/20.500.11799/57891

*Algunos de esos lugares fueron el Instituto Literario del Estado de México, de la que fuera su director y que es hoy la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMEX). Constituyó la primera Biblioteca del estado. Sus libros le dieron vida a la primera imprenta que se fundó en el estado de México ya que allí creó periódicos.

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