Creado en: junio 9, 2022 a las 01:51 pm.

Un poema de José Martí sobre el vehículo de expresión: ¿literatura sobre la literatura?

Foto tomada de Lajiribilla

El poema “A la palabra” fue concebido en el cuaderno manuscrito de Ismaelillo. Allí ocupa las páginas 10 y 11, y tentativamente se le ha fechado como de 1881 (1). El estudio métrico del texto (2) revela un nueva curiosidad, y como algunos textos del Ismaelillo, este adopta la modalidad de la seguidilla simple – versos heptasílabos de rima libre en  primero y tercero, y versos pentasílabos con rima asonante en segundo y cuarto.

En “A la palabra” a través de la metáfora se logra el redondeo de lo analógico, la ilustración de un pensamiento analógico que toma como punto de partida o elemento nucleador a la palabra, cual extensión cognoscitiva del hombre, emparentándola con los más disímiles  estratos de la naturaleza, para hacerla volver nuevamente, y a  manera de culminación de ciclo, al hombre:

Alma que me transportas:

Voz desatada

Que  a las almas ajenas

Llevas mi alma: –

Cinta, cinta de fuego –

Que pura y rauda

A los sueltos humanos

Alegras y atas;

Pastora, pastorcilla

Enamorada,

Que junto al blanco y húmedo

Rebaño canta, –

Árabe, árabe fiero –

Que en su dorada

Hacanea parece

Volante llama; –

León, león rugiente

De la montaña

Que como alud de oro

Al valle baja, –

Y en el villano impuro

La garra clava, –

Y en el dormido alumbra

El sol del alma; –

Lira, lira imponente

En la más alta

Cúspide de la tierra

Serena, alzada, –

En dos troncos de robles

Corvo las blandas

Cuerdas mordiendo, y trenzas

De rosas blancas

De lo hilos sonoros

Sueltas al aura,

Cantando con pasmosas

Hercúleas cántigas,

De los dioses del cielo

Y tierra hazañas,

Y en himnos sin medida,

Como las almas,

Esparciendo a las nubes

La esencia humana

Que en lento giro asciende

De la batalla; –

Al leer el poema, pudiera hablarse también y a  un tiempo, de síntesis y amplificaciones analógicas. Todas las imágenes son equiparables a la palabra, y de cada una de ellas se deriva una complejidad, y relaciones de ambivalencia e interdependencia. En la primera imagen del poema la palabra se equipara al alma. Ambas tienen como función trasmitir y difuminar la esencia humana. El alma: lo que se esfuma a la vez que reproduce, la huella del vacío, lo que en un intento de apresar la objetividad es subjetivo. La condición eminentemente atributiva del poema pudiera enmascararse en las  primeras lecturas, solamente puede ser percibida al contemplar las series de metáforas encabalgadas que recorren a esta especies de visiones(3) – realidad “observada” por la mente del poeta – que irrumpen en el texto sin que haya mediado algún tipo de transición lógica o enunciado que las justifique. El sentido de la evidencia lo corrobora el hecho de que en el borrador de dicho poema, publicado en Poesía Completa de José Martí, Centro de Estudios Martianos, La Habana, 1985, p. 186, hay varios dibujos que lo ilustran : un león, una lira sobre un monte, dos troncos curvos que forman una lira.

Las metáforas sencillas al inicio, bimembres o unimembres – “Alma”, “voz desatada”, “cinta de fuego” – se van adjetivando, hacen gala de la subordinación, se encadenan en una misma visión a manera de aparentes paisajes independientes, algunos de marcada influencia modernista (4), otras, romántica. (5). Es evidente que el poeta concibe desde el instinto de la transición. La palabra siempre es asociada en el texto a imágenes raudas, imágenes donde prima el movimiento, la capacidad de cambio, de ascenso, de vuelta en espiral, de ciclo, que posee la    palabra, condición transgresora y metafísica, capacidad de esbozar una totalidad a través de la antítesis (descenso / ascenso; transmisión a su igual – relaciones de horizontalidad –  verticalidad – del alma mejor dotada a las impuras o dormidas -; dependencia / elevación). Así se aluden las potencialidades de la palabra a través de una larga gradación de atributos yuxtapuestos, de imágenes, sin descuidar – más en el caso de Martí – la sugerencia de los valores éticos : la capacidad de redención de la palabra. Se alude, además de la primera función del lenguaje – la comunicación – , a  su función de elevación del espíritu, en el ensanchamiento de la imagen por medio del canto, contenidos en él las capacidades armónicas y creativas del lenguaje  (6), cualidad que es aludida en dos ocasiones a través de imágenes relacionadas, pero concretamente diferentes y ubicadas en momentos distintos dentro del texto. En fin, se  aluden las oposiciones de la totalidad. El poema, en su  arranque visionario y  de semejanzas, acoge  espiras horizontales: cada metáfora es ella a la vez que “la palabra”. El mundo se trenza y se significa. Se equipara. De un atisbo nace el todo.

El poema  “A la palabra” es uno de los ejemplos de la búsqueda incesante de correspondencias del poeta, quien nos transporta de un universo a otro y persigue también una coherencia otra, al tiempo que aporta vigor a la imagen. Uno de los temas de cierta forma presente en el texto es el amor a la naturaleza. La conjunción de lo objetivo y lo subjetivo en Martí “se basa en el establecimiento de una incesante analogía entre los fenómenos del mundo natural y los del dominio espiritual, de tal manera que aquellos condicionan la manifestación de estos, a la vez que determina su expresión literaria.” (7). Martí cree, como Emerson, que la naturaleza siempre ostenta los colores del espíritu.

La conjunción de ambos planos… responde a una concepción radicalmente integradora y por lo mismo de orientación dialéctica del fenómeno humano, que el positivismo había sometido a una dependencia casi mecánica, y de oculta filiación determinista, respecto de la insuficiente filosofía de la naturaleza elaborada por la época. (8)

El estudio dela espacialidad en el poema permite concebir el siguiente esquema:

SENTIDO DEL MOVIMIENTO                                                       ESTROFAS

 Movimiento de transmisión                                                          Primera

 Movimiento de transmisión                                                          Segunda 

Movimiento de transmisión                                                            Tercera

 Movimiento de transmisión más célere                                       Cuarta

( imágenes raudas y ambarinas )

         movimiento   descensional                                                      Quinta

( para hacer el bien )

       – pretensiones éticas –

movimiento        ascensional                                                            Séptima                                                                                                           

                                                                                                                Octava

                                                                                                               Novena

                                                                                                                Décima

 movimiento

de transmisión desde lo alto                                                            Oncena

, pero que enfatiza su procedencia

de lo bajo .

(Lo que parece indicar la repetición del ciclo a otro nivel, el sentido de ciclo que habita en lo analógico).

La sucesión de metáforas encabalgadas puede ser denominada también suma de yuxtaposiciones abruptas o larga gradación de atributos yuxtapuestos, y me pregunto: ¿Se puede hablar en el poema de “gradación descendente “o “ascendente” ? Pudiéramos decir que descendente o derivativa, pues a medida que penetramos en el texto el entramado poético se va enrareciendo, se enrarecen las visiones sobre la palabra, que tienen como elemento redondeador o como “capítulo de espera” al sustantivo  alma. Este va cambiando su función sintáctica, va derivando de lo esencial a lo complementario.

La palabra es:

1ro “Alma que me transportas”                                                      (sujeto)

2do“Voz desatada / Que a las almas ajenas llevas mi alma “ (complemento indirecto y complemento directo  respectivamente)

3ro “León, león rugiente… Que en el dormido alumbra el sol        (complemento

            del alma                                                                                  circunstancial de

                                                                                                               lugar)

4to “Lira…Esparciendo…La esencia humana…en himnos             (complemento

         sin medida como las almas “                                                       circunstancial

                                                                                                              de modo

                                                                                                               Y símil resumen,

                                                                                                          cierre de la gradación)

Como se ha podido ver, asistimos a una completa derivación sustantiva. Evidencias todas de que en la palabra se alza el cuerpo del espíritu. Pero por idénticas razones,  gradación ascendente:

Al contemplar la gradación como un viaje en potencia hacia la voluntad / alma como enunciado (1ro), agente (2do). agente que proyecta ( 3ro ) y en sí refracta ( 4to ) / ; gradación como ciclo, de lo interior a lo exterior bajo la égida de las imágenes de la naturaleza, y una vuelta al interior mediante un símil. Si antes se amplificó la idea de la palabra con imágenes de la naturaleza, ahora se hace depender del espíritu todo el acontecer a través de la comparación: “hilos sonoros… cantando… himnos sin medida / Como las almas”. Afán totalizador que tiene como función crear una momentánea inmovilidad, permitir el redondeo de la reflexión y dejar en el aire la sensación de serenidad. Con la imagen final el poeta confiere vastedad a la palabra (9), a un tiempo eslabón y émula del himno. Y en su noción, vehículo sublime. ¿Cómo pudiera ser resumido este viaje en redondo que hace suyo lo objetivo y lo subjetivo en membrados acentos?

La palabra es movimiento que va del alma al alma y alberga en lo esencial su condición, e ilustra su horizontalidad en el poema, yendo del alma del poeta al resto de las almas:

Primero, como la comunicación más íntima(al tener en cuenta el intercambio que propone)

Segundo, como señal de los tejidos potenciales: el alma como elemento sondeador de su igual – la luz contra la luz  -, imágenes de reforzamiento y viaje entre los círculos concéntricos (palabra como alma que “en el dormido alumbra el sol del alma).

Para Martí., como poeta al fin, la palabra encierra muchos hados y sendas, pero en este poema es sobre todo imagen. Hecho y contemplación emprenden la batalla, absorbiéndose uno en otro en un rito más bien textual, que físico. En “A la palabra” (10) se dan la mano las formas de Ismaelillo y un tema típico de sus libros posteriores: el de la creación y su base (la palabra). Condiciones que pudieran señalar el carácter transicional del texto  dentro de la poesía del autor. Las revelaciones analógicas aquí han alcanzado – comprenden, involucran – al vehículo creativo y cognoscitivo por excelencia: el lenguaje. Al hacer depender de él el resto de  “las realidades “Martí ha creado una estructura concéntrica y derivativa: el espíritu llega a la naturaleza porque la naturaleza está en el espíritu. Y la poesía nace de esa interacción. Tal razonamiento nos lleva a la idea de que lo literario es el elemento primordial de la vida simbólica de la humanidad. (11)

1-“En cuanto al poema “A la palabra”…lo consideramos más bien contemporáneo del Ismaelillo que relacionado con el proceso formal de su gestación”. Fina García Marruz. “En torno al Ismaelillo”, Anuario del Centro de Estudios Martianos, La Habana, no. 10, 1987, p. 79.

 Consideramos que su condición de poema inconcluso no invalida sus aportes expresivos.

2-“Esta estrofa predominante en la poesía popular y en los autores del Siglo de Oro cae en desuso en el neoclasicismo y el romanticismo, que prefiere la seguidilla compuesta, más artificiosa: 7- 5-7-5-5-7-5, con rima consonante o asonante. Martí devuelve la seguidilla a su forma original”. Guillermo Rodríguez Rivera. Ob. Cit. p. 30.

3-La visión ha sido sabiamente definida por el poeta italiano Valerio  Magrelli como la “Ora serrata  retinae” .Ver “Valerio Magrelli”, Revista Cuadernos Hispanoamericanos, no. 573, marzo de 1998, Madrid, España, p.117.

4-“Árabe, árabe fiero / Que en su dorada / Hacanea parece / Volante llama”. “León, león rugiente / De la montaña / Que, como alud de oro / Al valle baja”. Por excelencia imágenes ambarinas y exóticas.

5-La imagen final de la lira, que entona cántigas de los dioses del cielo y tierra hazañas y esparce “a las nubes / La esencia humana, / Que en lento giro asciende / De la batalla”, donde se observa la “superioridad del sentimiento sobre la razón; fusión de materia y espíritu y absorción de la divinidad por medio de la fantasía, lo que empieza donde termina la razón y que, por ende procede por revelaciones de orden alegórico o simbólico”. Mirta Aguirre. El romanticismo de Rousseau a Víctor Hugo. Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1973, p. 27.

6-La palabra es por extensión – como metáfora – poesía y creación. La poesía es la conjunción del hombre y la palabra.

7-Emilio de Armas. “Ismaelillo: versos unos y sinceros de José Martí”, en Anuario del Centro de Estudios Martianos, La Habana, no.4, 1981, p. 66-67.

8-Idem 9-Muy  útil será ver su poema “A la palabra”… en que están muchos de los secretos de este hombre inmerso en el misterio del Verbo. Ve en ella “alma  que lo transporta… ve por encima de todo la lira… y alzándose sobre todo la pone en el extraño dibujo que reproduce Trópico en la página 3 de este volumen, y que nos recuerda los de Federico García Lorca, también asomado al misterio de la palabra y de la sangre.

Andrés Iduarte. Martí escritor, p.93.

10- Fina García Marruz al reparar en las espiritualidades inusuales de algunos de estos poemas, agrupados bajo la denominación de “Versos varios” afirma: “Oímos los graves, la cuarta cuerda martiana: “Alma que me transportas, / Voz desatada…” como de un Bécquer más fogoso y herido”. Ver Ob. Cit. p. 245                                               

11- Northrop Frye Citado en “La crítica según Nortrop Frye “. Valentín Puig, Babelia, Suplemento cultural del diario El País, Madrid, p. 15, 10 de enero de 1988.

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