Creado en: noviembre 29, 2021 a las 09:41 am.

¡Y echamos a andar¡

Título:
Por Julio Martínez Molina
Sumario:

Imagen tomada de La Jiribilla

Algunos de aquí –confundidos por las toxinas del mundo irreal, manipulado y bajo control de los algoritmos enemigos de Facebook-, se fueron con la de trapo y tambalearon tanto el 11 de julio como el 15 de noviembre; aunque ya en el segundo caso muchos menos, pues presentían que la artimaña no tenía futuro, aun cuando dicha red sostuviera todo lo contrario.

Comoquiera, si para algo han servido los dos momentos en este país es para definir quién es quién (solo basta con entrar a cada muro y ahí está todo), para saber quién va a estar de nuestra parte o en contra a la hora de unos mameyes que ojalá nunca caigan en forma de bombas gracias a la labor artera de los decididos a apoyar al amo poderoso.

Y -esto es lo principal-, ambos momentos también han servido para cohesionarnos, articularnos, organizarnos, fortalecer flancos débiles y conferirle mucho más intencionalidad política al quehacer en las plataformas digitales.

Es la del minuto actual una Cuba más preparada, atenta, fuerte, la cual busca por todas arrancar en ese frente económico tan torpedeado por el rival eterno, pero que de forma independiente a dicha verdad encontrará alternativas de flotación y nado mediante sus propias fuerzas.

La pasada fue una semana donde la esperanza de que lo anterior es posible se robusteció.

Fue una semana de aliento, de cambio de estación, de nuevos olores, de despertar de sensaciones dormidas. De ver a nuestros hijos nuevamente en las escuelas. De apreciar cómo sigue en curso la vida en una nación con conocidas carencias económicas por conocidas razones, pero poseedora de muchísimas virtudes no hallables en otras naciones.

Cuba, desperezada del letargo obligado de la pandemia, reencuentra su energía y la cuece en una hoguera de esperanza y certezas de un futuro mejor, con mayores oportunidades para todos.

El turismo, ese aceite irrigador de toda la caja de la economía (para emplear un símil motociclístico), reinició su andadura y con esta se abre un abanico de posibilidades, no solo propiamente para dicha industria, sino además en beneficio de disímiles escenarios de la sociedad.

De forma progresiva, la presencia de mayor nivel de oferta en la red de mercados y tiendas que no operan en divisa irá incrementándose.
Está prevista la reactivación de líneas paralizadas por la pandemia u otras causas; mientras a nivel estatal se trabaja en un plan concebido a reducir la inflación existente en la actualidad.

Hay motivos para acariciar el optimismo y seguir adelante, con más fuerza y pasión, por nosotros, por nuestros hijos, por un país independiente: el no por gusto más atacado del planeta por esa potencia que le tiene tanto odio como miedo. Un miedo terrible a permitir que Cuba triunfe, también, en lo económico.

Y con o sin bloqueo lo vamos a lograr.

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